INCIDENCIA DE SUCESOS ADVERSOS EN UNA UNIDAD DE MEDICINA CRÍTICA
Ramos Jiménez D, Jiménez Moleón JJ, Gijón Sánchez MT, Ramos Cuadra A, Lardelli Claret P, Bueno Cavanillas A, García Martín M
Hospital "San Cecilio" de Granada (España)


  • Introducción
  • Objetivos
  • Material y métodos
  • Resultados
  • Discusión
  • Conclusiones
  • Bibliografía

  • INTRODUCCIÓN

    Se asume que la existencia de deficiencias en la calidad de la atención sanitaria se manifiesta con la aparición de sucesos adversos (SA), definidos como problemas no deseados que aparecen durante la hospitalización y son debidos a la atención sanitaria recibida más que al proceso subyacente por el que ingresa el paciente. Estos SA eventualmente contribuirían a la muerte del enfermo o directamente la provocarían. La frecuencia y repercusiones de los SA, incluyendo la posible relación de los mismos con la calidad asistencial ha sido analizada con anterioridad en diferentes países. Así, se estima que casi 40 de cada 100 pacientes hospitalizados experimentan al menos un SA de cierta relevancia, cifra ésta superior en ciertas salas del hospital.

    En España, hasta el presente, los escasos estudios publicados han sido en su gran mayoría parciales, realizados en servicios específicos y centrados en complicaciones concretas, y generalmente de escasa fiabilidad, por lo que actualmente, excepto para la infección nosocomial, desconocemos la frecuencia con que aparecen los diversos tipos de SA en nuestros hospitales. Fuera de España, las investigaciones tampoco son numerosas pero sí de mayor calidad, pudiéndose apreciar en los últimos años un interés creciente por el tema, sobre todo a partir de la publicación de los resultados del Harvard Medical Practice Study en USA. No obstante, es difícil extrapolar estos resultados a nuestro medio dadas las diferencias sustanciales que existen entre los sistemas sanitarios de ambos países.

    Aunque hay evidencias de que ciertos SA pueden ser prevenidos, se cree que otros son inevitables y por tanto no reflejan problemas asistenciales, sino características intrínsecas al paciente, por lo que la gravedad de éste se muestra como un elemento clave que debe ser controlado. Especial trascendencia tiene este control en las  unidades de medicina crítica, donde los pacientes presentan un estado de gravedad superior al de los pacientes en otras salas. La mayor frecuencia de aparición de SA en unidades de medicina crítica no tiene por qué reflejar una peor calidad asistencial, sino exclusivamente la atención de pacientes más graves.

    Si se pretende instaurar un programa de control de SA en una sala de medicina crítica, el primer paso, siempre necesario, consiste en caracterizar la frecuencia de presentación de estos SA en diferentes poblaciones de pacientes. Sólo así estaremos en disposición de destinar los recursos asistenciales existentes a aquellos sujetos en los que el potencial para reducir SA sea mayor, logrando por tanto mejorar en efectividad y eficiencia.


    OBJETIVO

    En este trabajo se ha pretendido estimar la incidencia de SA en una unidad de medicina crítica, globalmente y para diferentes subpoblaciones de pacientes.

    MATERIAL Y MÉTODOS

  • Diseño
  • Población de estudio
  • Período de seguimiento
  • Variables recogidas
  • De efecto
  • De exposición y confusión/interacción
  • Análisis
  • 1. Diseño
    Estudio epidemiológico de cohortes prospectivas.

    2. Población de estudio
    Los 1066 pacientes ingresados en la Unidad de Medicina Intensiva del Hospital "San Cecilio" de Granada entre el 1-10-1996 y el 15-3-1998. Se estableció como criterio de inclusión en la población de muestreo el tener una edad mayor de 14 años.

    3. Período de seguimiento
    Duración de la estancia del paciente.

    4. Variables recogidas
    La información se obtuvo mediante visita a la sala y revisión de su historia clínica cada 48 horas, desde el primer día de ingreso hasta el día de alta. Ello permitió obtener información sobre las siguientes variables de efecto, de exposición y de confusión o modificación del efecto.

    4.1. De efecto
    Aparición de sucesos adversos. Se definió suceso adverso como todo problema no deseado de cualquier naturaleza, gravedad e impacto sobre el paciente sufrido por éste durante su hospitalización y directamente relacionado con la atención sanitaria recibida durante su estancia. Se excluyeron de la definición aquellas complicaciones atribuibles a la evolución natural de la patología que originó el ingreso. A diferencia de definiciones anteriores, para considerar un suceso como adverso, no fue necesario demostrar que el mismo tuviese repercusiones objetivables sobre el paciente. Por ejemplo, un ingreso en un servicio distinto de aquél encargado de la atención al paciente, como consecuencia de una sobreocupación, se consideró un SA, puesto que el personal de enfermería que atendió al paciente podía no estar familiarizado con el manejo de la patología que aquejaba al mismo, lo que pudo repercutir de forma negativa sobre su evolución, aunque esto no siempre ocurriese.

    Los diversos SA se clasificaron en cinco categorías (médicos, de enfermería, administrativos, quirúrgicos e infecciosos), con el objetivo de obtener información potencialmente útil para la posterior implantación de programas encaminados a modificar comportamientos individuales o de equipo. Las tres primeras categorías corresponden a los diferentes profesionales sanitarios (médicos, enfermeras y gestores sanitarios) probablemente más responsables de la aparición del SA. La cuarta categoría representa el riesgo específico de los pacientes intervenidos quirúrgicamente, y la quinta se incluye debido a la atención especial que la infección nosocomial recibe y porque en su aparición interactúan múltiples factores dependientes de la atención de médicos, enfermeras y administradores, y (en los pacientes quirúrgicos) de la técnica quirúrgica y de la habilidad del cirujano.

    a) Los SA médicos incluyeron cualquier problema no relacionado con la enfermedad que motivó el ingreso y causado por una droga, un procedimiento no quirúrgico, un retraso diagnóstico o terapéutico, un seguimiento inadecuado, otros SA médicos.

    b) Los SA de enfermería incluyeron todas aquellas complicaciones directamente relacionadas con los cuidados de enfermería (caídas, extravasaciones, errores en la administración de fármacos, úlceras de decúbito, seguimiento inadecuado, otros SA de enfermería).

    c) Un SA se clasificó como administrativo si resultó de un problema de gestión u organización del centro (imposibilidad de efectuar una intervención médica o quirúrgica por avería del aparataje diagnóstico/terapéutico, ingreso en otro servicio por falta de camas, estancias prequirúrgicas prolongadas, otros SA administrativos).

    d) Los SA quirúrgicos incluyeron toda complicación atribuible al acto quirúrgico, independientemente del momento de su aparición (problemas anestésicos, embolismo pulmonar, dehiscencia de la herida quirúrgica, otros SA quirúrgicos).

    e) Una infección se consideró nosocomial si reunía los criterios establecidos por los CDC.

    4.2. De exposición y de interacción/modificación del efecto
    a) Variables de filiación: Edad, sexo, residencia, otras.
    b) Variables relacionadas con la patología: diagnósticos principal y secundarios al ingreso, índice de comorbilidades de Charlson, índice APACHE II, otras.
    c) Variables relacionadas con la asistencia recibida: duración de la estancia, tipo de ingreso (urgente o programado), otras.
    d) En caso de intervención quirúrgica durante la estancia, para cada operación: estancia pre y postcirugía, duración de la operación, carácter urgente o electivo de la intervención, tipo de cirugía, otras.

    5. Análisis
    Estimación de incidencias acumuladas –IA- y densidades de incidencia –DI- de SA, con sus correspondientes intervalos de confianza al 95%. Se realizaron análisis conjuntos y separados para cada SA.


    RESULTADOS

    De  entre los 1066 sujetos incluidos en el estudio, 576 sufrieron un total de 1854 SA. Por tanto, la IA global ha resultado ser del 54,03% (Intervalo de confianza al 95%: 50,98-57,05) y la DI de 29,91 por 100 personas-día (Intervalo de confianza al 95%: 28,57-31,30) -GRÁFICO1 -. Estratificando por tipo de SA, los de origen médico son los más frecuentes [IA=33,11% (95%IC: 30,31-36,04); DI=10,34 por 100 p-d (95%IC: 10,09-10,60)] -GRÁFICO2GRÁFICO3-. Existe una asociación positiva entre incidencia de SA, gravedad y estancia. En sujetos con APACHE II<=10, la IA de SA es del 38,20% (95%IC: 34,08-42,48) y la DI de 22,59 por 100 p-d, (95%IC: 20,70-24,65) frente a una IA=69,92% (95%IC: 65,79-73,75) y una DI=34,01 por 100 p-d (95%IC: 32,24-35,87) para quienes ingresaron con APACHE II >10 -GRÁFICO4-.

    GRÁFICO 1. IA y DI DE SUCESOS ADVERSOS



    GRÁFICO 2. IA PARA DIFERENTES TIPOS DE SA

     

    GRÁFICO 3. DI PARA DIFERENTES TIPOS DE SA



    GRÁFICO 4. IA DE SA SEGÚN GRAVEDAD

     

    DISCUSIÓN

    El diseño del estudio (cohortes prospectivas) y el tamaño final de la muestra analizada son adecuados a los objetivos planteados, y refuerzan la validez y precisión de los resultados alcanzados. La recogida de información fue efectuada por un único médico general, previamente entrenado en la recogida de datos sobre sucesos adversos, quien preguntaba a los médicos encargados de atender a los pacientes en caso de tener dudas sobre la posible existencia o no de complicaciones. Este hecho, unido a la posible falta de cumplimentación de datos en la historia clínica por parte de los profesionales sanitarios, puede haber introducido en el estudio un sesgo de clasificación de difícil cuantificación, pero que creemos no distorsiona los resultados finales.

    El principal problema metodológico cuando se estudia la aparición de SA es la falta de una definición normalizada de SA. A diferencia de otros estudios, aquí se ha considerado como tal cualquier hecho no deseable dependiente de la asistencia sanitaria recibida por el paciente más que de la patología que presenta éste, sin necesidad de demostrar que dicho suceso supusiese efectos negativos para el enfermo. Es decir, se ha pretendido medir la carga de sucesos indeseables que sufre el paciente durante su hospitalización, lo que explica, al menos parcialmente, la elevada incidencia de SA encontrada. En nuestra opinión, esta aproximación global al problema de la calidad asistencial es más lógica cuando el objetivo final es implantar programas de vigilancia y control de SA, dada la frecuente dificultad para demostrar el posible efecto indeseable de problemas de calidad sobre el paciente.

    Un aspecto especialmente trascendente, que no ha sido analizado aquí, es el de la valoración de la evitabilidad de los SA. Es plausible pensar que la elevada carga de SA que sufren los pacientes podría reducirse de manera sustancial; en este sentido, existen, en número suficiente, evidencias de importantes reducciones en la aparición de infecciones hospitalarias tras la implantación de programas de vigilancia y control de estos sucesos adversos, no sólo por la puesta en marcha de medidas correctoras, sino también por la aparición del llamado efecto Hawthorne: mejora de la asistencia por el profesional sanitario al saber que está siendo vigilado.

    De todas las variables analizadas, la gravedad y la estancia han sido las más asociadas con la incidencia de sucesos adversos. Los pacientes que son admitidos en peor estado, están en mayor riesgo de presentar SA, por lo que el control de la gravedad es crítico cuando deben valorarse datos de incidencia de SA. La estancia es otro factor que se asocia a la incidencia de SA: conforme se prolonga la estancia se incrementa el riesgo de presentar SA.


    CONCLUSIONES

    La incidencia de SA en unidades de medicina crítica es elevada. Todo programa de mejora de calidad asistencial en estas unidades debería incluir la vigilancia de los SA resultantes de la práctica clínica.


    BIBLIOGRAFÍA

    Brennan TA, Leape LL, Laird NM, et al. Incidence of adverse events and negligence in hospitalized patients: results of the Harvard Medical Practice Study I. N Engl J Med. 1991;324:370-376.

    García Martín M, Lardelli Claret P, Bueno Cavanillas A, Luna del Castillo JD, Espigares García M, Gálvez Vargas R. Proportion of hospital deaths associated with adverse events. J Clin Epidemiol 1997;50:1319-26.

    Hiatt HH, Barnes BA, Brennan TA, et al. A study of medical injury and medical malpractice: an overview. N Engl J Med. 1989;321:480-484.

    Leape LL, Brennan TA, Laird N, et al. The nature of adverse events in hospitalized patients: results of the Harvard Medical Practice Study II. N Engl J Med. 1991;324:377-384.

    Leape LL, Lawthers AG, Brennan TA, Johnson WG. Preventing medical injury. Qual Rev Bull. 1993;8:144-149.