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RESULTADOS DEL TRATAMIENTO MICROQUIRÚRGIO DE LA DISCOPATÍA LUMBAR

 

AUTORES:

Dr. Wiliam A. De Jongh Peri *,
Dr. Eduardo Martínez Suárez *
Dr. Emmanuel Yao Voado **,
Dra. Odalys Hernández León***.

Dr. William de Jongh Peri.

e-mail: maykel@infomed.sld.cu

 

RESUMEN:

Se realiza una investigación descriptiva para presentar una serie de 1622 pacientes ingresados con el diagnóstico de hernia discal lumbar y operados por primera vez en el servicio de neurocirugía del Hospital Clínico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras", desde junio de 1983 hasta junio del año 2000, utilizando, en la mayoría de los casos, la microtécnica de Caspar modificada. Empleando una planilla confeccionada al efecto, se recogen las variables que se analizan estadísticamente permitiendo relacionarlas unas con otras y compararlas con series existentes en la bibliografía revisada. Existió un predominio en los rangos de edades de 26-35 y 36-45 años, siendo el sexo masculino, el más afectado (61,70%). Se analiza retrospectivamente, la exactitud de nuestros medios diagnósticos imagenológicos en identificar los actores que realmente participan en el atrapamiento radicular. Se produjeron complicaciones relacionadas con la cirugía en el 9,93% de los casos. Se llevó a cabo la reintervención en el 9,19% de los casos. Obtuvimos resultados postoperatorios satisfactorios en el 93,22% de los casos. La reincorporación laboral total fue de un 85,31%, mientras que la reincorporación a algún tipo de labor llegó hasta el 95,13%. Se dan recomendaciones.

INTRODUCCIÓN

Basándonos en la frecuencia con que nos llegan los pacientes aquejados de radiculopatía compresiva lumbar por hernia discal, nos sentimos motivados a realizar una investigación para evaluar los distintos aspectos de esta entidad, realizando un estudio retrospectivo-prospectivo de los resultados obtenidos en nuestro servicio en los pacientes operados con la microtécnica de Caspar modificada, desde junio de 1983 hasta junio del 2000 haciendo una comparación con la literatura especializada mundial con el objetivo de mejorar la atención médico-quirúrgica de estos enfermos, lo que podría revertirse en una disminución de la morbilidad postoperatoria de los mismos.

 

MATERIAL Y MÉTODO

 

Se observó un estudio observacional retrospectivo-prospectivo, de tipo descriptivo, que acopió información de todos los pacientes ingresados y operados, por primera vez, de hernia discal lumbar por la microtécnica de Caspar, en el Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico-Quirúrgico "Hermanos Ameijeiras", desde junio de 1983, hasta junio del año 2000.

Toda la información acopiada, tanto la procedente de las historias clínicas, como la de otras fuentes primarias de los departamentos involucrados (radiología, estadísticas, neurofisiología), o la obtenida de los propios pacientes, fue volcada a un formulario confeccionado para estos fines y que permitía, a partir de ella, la confección de un fichero de base de datos con un gestor apropiado en ambiente gráfico Windows 98 y que permitió la validación y confección del plan de tabulación y análisis que se presenta.

Tal y como declaramos, se confeccionó una base de datos, utilizando el sistema Excel de la Microsoft Office 2000 sobre Windows 98, utilizando una PC IBM compatible, con 64 MB de RAM. Dicho fichero fue validado, de manera automática, valiéndonos para ello de las facilidades del sistema EPI INFO 2000 (versión mayo 2001) sobre Windows 98.

La presentación tabular incluyó tablas de frecuencia, con porecentajes y otras medidas de resúmenes, como la edad media.

 

 

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

Nuestra serie contó con 1622 pacientes ingresados con diagnóstico de hernia discal lumbosacra, operados por primera vez con la Técnica de Caspar en el Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico - Quirúrgico: "Hermanos Ameijeiras" entre junio de 1983 y junio del año 2000. La edad de nuestros pacientes osciló entre 16 y 65 años, para una media de 41 años. Se encontró que el 89,80% (1457) de nuestros pacientes se ubicaron entre los 26 y 55 años. El grupo más frecuente fue el de 36 a 45 años con 43,70%( 709). Sólo un 5,7%(92) tenia menos de 26 años y ninguno, de nuestra casuística, sobrepasó los 65 años.

La hernia discal es una enfermedad que predomina en los grupos de edades en los cuales el individuo tiene mayor actividad laboral y social. Cuando consultamos autores como González [5] la mayor incidencia está entre los 40 y 49 años, y Hardy [1] entre la tercera y cuarta década de la vida, lo que coincide con otros autores como Jonson[6],Papavero y Caspar [7[, Álvarez Cambras [8] y Weber [9].

Esto se debe a que en las edades medias de la vida los individuos están en plena capacidad física y laboral y se exponen a una mayor probabilidad de sufrir distress en la columna lumbar, lo que unido a los cambios fisiológicos y patológicos que sufren los discos intervertebrales, junto con las estructuras ligamentosas, favorece la aparición de las hernias discales.

En cuanto al sexo, 1001 de nuestros pacientes eran varones y mientras que 621 eran hembras. Hay un predominio marcado del sexo masculino (61,70%) sobre el femenino (38,30%).

Al revisar literaturas nacionales y foráneas, existe unión de criterios en cuanto a que el sexo masculino es el más afectado como reportan Curra [4], Bances [10], Schwarzer [11], Papavero y Caspar [7] y Ferrer [10]. Esto es debido a la mayor realización de actividades físicas o violentas, por parte del sexo masculino, dígase en funciones laborales, deportivas, entre otras.

Al analizar los síntomas al ingreso, en la tabla 1, se encontró que la lumbociatalgia fue el hallazgo más frecuente con el 94,50% (1533) de los casos seguida por los trastornos de la sensibilidad con el 73,08% (1185). Con menor constancia, aparecieron la ciatalgia o lumbalgia pura (lumbalgia sin ciática). Un caso no presentaba dolor de ningún tipo, al ingreso y sí, un defecto motor que motivó el internamiento e intervención posterior.

En cuanto a los trastornos esfinterianos (vesical y/o anorrectal), 3.14% (51) de los pacientes nuestros se presentaron con disfunción del esfínter vesical a veces acompañada con trastornos del esfínter anorrectal. Las únicas manifestaciones clínicas de 2 pacientes femeninas de nuestra serie, con hernia discal L5 -S1, fueron los trastornos esfinterianos y sexuales con sacrolumbalgia pero sin ciática.

Del total de nuestros pacientes, 0.80% (13) se presentó con disfunción sexual en el momento del ingreso.

 

Tabla 1

DISTRIBUCIÓN DE LOS SÍNTOMAS AL INGRESO

 

 

 

Síntomas al ingreso

N

%

Lumbociatálgia

1533

94,5

Trastornos de la sensibilidad

1185

73,08

Disminución de la fuerza muscular

82

5,06

Trastonros esfinterianos

51

3,14

Ciatálgia

37

2,3

Disfunción sexual

13

0,8

Lumbalgia sin ciática

2

0,12

No dolor

1

0,06

 

 

 

Fuente: Historias clínicas hospitalarias

 

 

% respecto al total de 1622 pacientes

 

 

N: Muestra

 

 

Se ha planteado la importancia del síntoma dolor como manifestación de la enfermedad discal. Esto queda claramente demostrado en nuestros estudios al encontrarse sólo 3 casos (0,18%) que ingresaron sin ciática. Uno de estos casos no presentaba dolor de ningún tipo en el momento del ingreso y sí un defecto motor que motivó el internamiento e intervención quirúrgica. Cuando revisamos la literatura sobre este tema encontramos que generalmente la aparición de alteraciones motoras coincide con la desaparición del dolor, por interrupción de las vías sensitivas. En este caso, el paciente sensiblemente aliviado, puede no conceder la importancia debida al cuadro por lo que el diagnóstico y tratamiento son consiguientemente más tardíos haciendo más difícil la posterior recuperación cifrada en un 50% de los casos [1,3]. El paciente de nuestra casuística, era portador de hernia discal L3-L4 que comprimía la raíz L4, observándose en él, déficit motor del cuadriceps con reflejo rotuliano abolido.

De los síntomas dolorosos, la lumbociatalgia es el más común con un 94,50% de frecuencia. La elevada frecuencia con que aparece en nuestros pacientes se puede explicar por lo planteado en un trabajo de Garfin [12], de que la alteración mecánica combinada con la inflamatoria producida por la compresión de la raíz en los pacientes con hernias discales, juega un papel importante, porque la compresión mecánica altera la conducción nerviosa y compromete el soporte nutricional de la raíz nerviosa a través de la circulación intrínseca y extrínseca de la vasculatura espinal. También ocurren cambios clínicos y metabólicos causados por la respuesta inflamatoria. Los diferentes grados de compresión pueden ocurrir en cualquier sitio de la cola de caballo, raíz nerviosa e incluyendo el ganglio espinal, contribuyendo así a la respuesta dolorosa y déficit neurológicos asociados con la ciática.

Un 2,30% (37) de nuestros pacientes se quejó, al ingreso, sólo de ciática sin la lumbalgia que constituye su compañera de fórmula casi constante. Retrospectivamente, estos pacientes sí presentaron lumbalgia que se redujo hasta el punto de no cobrar importancia con el debut de la ciática. Aparentemente, este fenómeno se debe a la disminución del estiramiento de las fibras sensitivas a nivel del anillo fibroso y el ligamento vertebral común posterior que ocurre con la extrusión del disco [1]. En algunos pacientes de edad avanzada de nuestra serie, hubo poco o no hubo dolor lumbar antecedente, siendo la ciática la que domina el cuadro clínico desde su debut.

La variedad de ciática que más frecuente encontramos fue la que cursaba con la irradiación hacia la región posterior del muslo, centroposterior de la pierna, para llegar al talón y el aspecto lateral del pie tomando así, los dedos más externos del mismo. Como podemos ver esto hace alusión al sufrimiento de la raíz S1 que se debe generalmente a las hernias discales posterolaterales, L5-S1. Escoltando a esta variante, tenemos la irradiación de la ciática al borde posterolateral de la pierna para el nivel L4-L5.

Coincidimos así con varios autores como Davis [13], Hardy [1], Gilmer [14], Curra [4] y Bances [10].

La sacrolumbalgia sin ciática se vio en 2 casos (0,12%) de nuestra casuística. Recogemos en nuestra serie a dos féminas con sacrolumbalgia sin ciática que desarrollaron el síndrome de cola de caballo secundario a la herniación discal L5-S1 que por ser predominantemente central, supo respetar la raíz S1 comprometiendo sólo las raíces sacras bajas para, así, pintar un cuadro clínico sólo consistente en trastornos esfinterianos y sexuales. Cuando revisamos la literatura médica, otros autores como Hardy [1] y Kostuik [15] reportan casos similares de cierta rareza pero no inexistente.

Los trastornos esfinterianos (vesical/anorrectal) se han acuñado como la condición sine qua non para hablar de síndrome de cola de caballo secundario a la hernia discal lumbar y así fue como se constató en el 3,14% (51) de la casuística. Otros autores como Kostuik [16] y MacFarlane y Gleave [17] defienden este concepto.

La disfunción sexual en el momento del ingreso estaba presente en 13 casos (0,80%). De este total, 11 pacientes presentaron disfunción del esfínter vesical/anorrectal y fueron operados con el diagnóstico de síndrome de cola de caballo. Los restantes 2 pacientes presentaban impotencia franca no relacionada con el síndrome de la cola de caballo por la herniación discal, al estar ausentes los trastornos esfinterianos. Los 2 eran pacientes de edad avanzada con diabetes mellitus e hipertensión arterial que recibían tratamiento con beta bloqueadores y otras drogas durante un período prolongado de tiempo, que sumado a la evolución natural de estas patologías durante largos años, explican hipotéticamente la etiopatogenia de su bajo rendimiento en la esfera sexual que, por cierto, no mejoró con la intervención quirúrgica.

La tabla 2 muestra el acápite de los hallazgos al examen físico(signos) más relevantes de la patología discal lumbar. De 1622 casos, 98,09% (1591) tenía la elongación del ciático positiva, fundamentalmente, con las maniobras de Laségue y Bragard. La elongación positiva del ciático se abandera como el hallazgo más significativo. A esto le siguió la disminución o abolición del reflejo aquiliano que se hizo patente en 45,03% (730) de los casos. A continuación, se presenta un 43.46% (705) con trastornos sensitivos, dados fundamentalmente por disminución de la palestesia y de la sensibilidad superficial en el territorio radicular distal. En uno de nuestros pacientes masculinos, se constató la anestesia "en silla de montar". La disminución de la fuerza muscular estuvo presente en un 20,09% (326) de nuestros pacientes. Con mucha menos frecuencia, se constataron alteraciones del reflejo rotuliano por una parte; y de los esfínteres vesical y/o anorrectal por la otra. Estas alteraciones se hicieron ostensibles en un 3,14 % (51) de los casos para cada variable.

 

Tabla 2

DISTRIBUCIÓN DE LOS SIGNOS AL INGRESO.

 

 

 

Signos al ingreso

N

%

Elongación ciática positiva

1591

98,09

Alteración del reflejo aquiliano

730

45,03

Alteración de la sensibilidad

705

43,46

Disminución de la fuerza muscular

326

20,09

Alteración del reflejo rotuliano

51

3,14

Alteración de los esfínteres

51

3,14

 

 

 

Fuente: Historias clínicas hospitalarias

 

 

% respecto al total de 1622 pacientes

 

 

N: Muestra

 

 

Muchos son los signos que se han descrito para el diagnóstico de la hernia discal lumbar. En nuestro medio, la elongación del ciático es uno de los más fidedignos considerándolo aún más cuando aparece en forma bilateral.La elongación ciática positiva se presentó en el 98,09% de los casos. La presencia del Laségue fue el más frecuente e importante. Esto es seguido por la maniobra de Bragard. No ha sido posible registrar la frecuencia de constatación de otros signos ya que no suelen recogerse en las historias clínicas hospitalarias.

Para muchos autores, la primera traducción de lesión radicular es la toma de la parestesia la cual puede preceder los trastornos sensitivos superficiales, reflejos y motores.

La disminución del reflejo aquileano es bastante fiel para traducir lesión de la raíz S1. El hallazgo clásico del reflejo aquileano disminuido o abolido acompañado de entumecimiento a lo largo del borde lateral del pie, en presencia de la ciática puede aceptarse como la traducción clínica de una protrusión discal posterolateral L5-S1. Si el RX simple demuestra la disminución del espacio L5-S1, algunos cirujanos pueden obviar realizar otros estudios más sensibles y proceder quirúrgicamente. Muchos acertarán pero otros se equivocarán. Asimismo, la abolición de este reflejo puede ser secuela de un disco herniado L5-S1 degenerado con signos de osteoartrosis y que al realizar estudios más avanzados, se vea la protrusión responsable del cuadro actual a otro nivel, digamos, L4-L5 [17].

En nuestro estudio, la combinación más frecuente fue la elongación ciática positiva, hipopalestesia maleolar externa y la disminución del reflejo aquileano para las compresiones a nivel de L5-S1 . Esto es seguido por la ciática con irradiación al borde posterolateral de la pierna acompañada de parestesia en el dorso del pie y el primer artejo para la protrusión discal L4-L5.

El reflejo rotuliano alterado se encontró en todos los casos que tenían hernia discal L3-L4, aunque generalmente apareció en otros casos de forma bilateral y simétrica no considerándose como patológico.

De lo antes expuesto, desprendemos del hecho de que el Laségue como signo y la ciática como síntoma son los más frecuentes e importantes en la clínica de la hernia discal, por lo que fueron de gran valor para la selección de los pacientes sometidos al tratamiento quirúrgico en nuestra serie, sirviendo además como el pivote para definir el diagnóstico entre dolor radicular y dolor referido. Coincidimos así, con autores como Porchit [18] que encontraron en sus pacientes, como signo más frecuente, el Lásegue en un 84,4%, defecto motor en un 48%, y defecto sensitivo en un 46,6%. Vucetic [19] reporta datos que no distan prácticamente en nada de los hallazgos de nuestra casuística.

El tiempo de evolución entre la aparición de los síntomas y el momento del ingreso, para la conducta quirúrgica, fue muy variable. Tuvimos 2,85% (46) pacientes con tiempos menores de 1 mes y 9,73% (158) con más de 10 años de las crisis dolorosas. El grupo más frecuente resultó ser el de 1 a 5 años con 36,61% (594) (tabla 3).

Tabla 3

TIEMPO DE EVOLUCIÓN PREOPERATORIA

 

 

 

Tiempo de evolución

N

%

Menos de 1 mes

46

2,84

1 - 3 meses

223

13,75

4 - 6 meses

285

17,57

7 - 11 meses

154

9,49

1 - 5 años

594

36,62

6 - 10 años

162

9,99

11 y más años

158

9,74

Total

1622

100

 

 

 

Fuente: Historias clínicas hospitalarias

 

N: Muestra

 

 

El tiempo de evolución preoperatorio de los pacientes coincide con series reportadas por otros autores. Para Caspar [20], el 65% de sus casos presentaban síntomas dolorosos durante más de 4 meses antes de ser operados. Esto sucede porque la mayoría de los pacientes presentan síntomas mucho tiempo antes de requerir solución quirúrgica debido, fundamentalmente, a los tratamientos conservadores a que son sometidos previamente. Además se debe a que muchas crisis resuelven rápidamente y presentan períodos intercrisis largos. Por último esto responde a la demora en llegar a nuestras manos generalmente por ser multimanipulados por diferentes especialidades antes de hacerse el diagnóstico.

En este estudio se analizaron como complementarios para el diagnóstico: RX simples, tomografía computadorizada (TC), la resonancia magnética (RM), la mielorradiculografía y la tomografía computadorizada postmielográfica (mielo-TC) de la columna lumbosacra, y la electromiografía de miembros inferiores.

En cuanto a los estudios radiológicos simples de la columna lumbosacra (tabla 4) el signo más frecuente fue el estrechamiento del espacio intervertebral que se observó en 65,03% (1055) pacientes. Le sigue la rectificación de la lordosis lumbar en 34,76% (564) de los casos. Los signos degenerativos de los cuerpos vertebrales y su disco intervertebral así como de las articulaciones apofisarias (espondiloartrosis) estuvieron presentes en 23,27% (377) de los casos. La escoliosis se vio en 21,2% (344) de los pacientes. La vértebra transicional (sacralización de L5 o lumbarización de S1) se constató en 13.96% (226) mientras que la espina bífida se presentó en 4,40% (66) de los pacientes. Del total de 1622 pacientes de la serie, 19,78% (321) no tuvo alteraciones en las placas simples de columna lumbosacra.

 

 

 

Tabla 4

HALLAZGOS EN LOS RAYOS X SIMPLES

DE LA COLUMNA LUMBOSACRA

 

Hallazgos en RX simple

N

%

Estrechamiento del espacio intertvertebral

1055

65,03

Rectificación de la lordosis lumbar

564

34,76

Signos de espondiloartrosis

377

23,27

Escoliosis

344

21,2

Vértebra trancisional

226

13,96

Espina bífida

66

4,04

Normal

321

19,78

Fuente: Informes radiológicos y/o historias clínicas hospitalarias.

N: Muestra

 

 

 

 

El tema de la utilidad de los medios de diagnóstico en la patología discal lumbar es aún controversial. Sin embargo los RX simples, a pesar de no definir la enfermedad, todavía mantienen su vigencia y se utilizan en primer lugar. Se considera que los signos más importantes para sugestivamente aludir a la hernia discal lumbar son la rectificación de la lordosis y la escoliosis (más bien antálgica). En muchas series, se reporta que el estrechamiento del espacio discal es el hallazgo más común [21,22] sin que tenga siempre un significado patológico, pues es frecuente después de la tercera década y se ve en individuos normales. Aunque el estrechamiento de los interespacios puede considerarse como indicio de una enfermedad degenerativa discal, esos cambios no son diagnósticos de hernia discal y, de hecho puede producirse herniación discal a niveles que no muestren ningún cambio degenerativo. No obstante, el valor de su realización estriba fundamentalmente en que informan sobre la existencia de una serie de lesiones concomitantes que deben tenerse en cuenta en el diagnóstico diferencial del dolor de la espalda baja o la radiculopatía, además de que brindan un mapa general de la anatomía quirúrgica de la región permitiendo, así, planificar el tratamiento quirúrgico y la vía de abordaje [1,8,23].

En los últimos años, los estudios no invasivos de la columna lumbosacra para el diagnóstico de la patología discal han desplazado a otros como la mielografía y la discografía. Los primeros, bastante inocuos, con pocas contraindicaciones y alto índice de confiabilidad en sus resultados, han hecho que los últimos queden reservados solamente para casos dudosos con técnicas no invasivas o para pacientes con contraindicaciones para realizarse la resonancia magnética.[1,23]

En nuestro medio, son la tomografía computadorizada y la resonancia magnética, son los estudios no invasivos más utilizados. Ambos, a pesar de su valor, no están exentos de proporcionar algunos falsos positivos y negativos como reportan algunos autores [25]. No obstante, la alta positividad que muestran otras series respecto a la nuestra da la medida de la necesidad de su uso para definir estos pacientes. Holtas [23] y Tash [24] coinciden en plantear la ayuda que brindan los equipos de alta resolución para evitar el uso de procederes invasivos para el diagnóstico de la hernia discal lumbar.

Antes de entrar a reflejar los resultados de la tomografía computadorizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la mielorradiculografía, es necesario dar algunas explicaciones. Según la disponibilidad y los principios internos de austeridad de nuestro centro hospitalario, los estudios iniciales de una hernia discal lumbar son la RM o la TC; esta última, de estar fuera de servicio la primera. Antes de la introducción de la resonancia magnética al centro, el estudio inicial era la TC. Con el advenimiento de la RM, ella se convierte en el estudio inicial. Si el paciente es procedente de otro centro hospitalario con una TC no concluyente para el tratamiento quirúrgico se somete a la RM. Si la RM está fuera de servicio por dificultades técnicas, se indica la TC de columna lumbosacra como estudio inicial. La TC per se, ha tenido 2 épocas. En la primera época, se realizaba este estudio con un equipo secuencial. A mediados de los años 90 del pasado siglo, se introdujo la TC helicoidal a nuestro centro asistencial. Con esta última se podía ya realizar reconstrucciones sagital y coronal, además de los cortes axiales, por lo que mejoró en gran dimensión la calidad y cantidad de la información que requería el cirujano ante un disco lumbar herniado para tomar una conducta apropiada. En caso de que la TC y la RM no fueran concluyentes para tomar conducta quirúrgica se realizaba la mielorradiculografía y, a continuación, casi siempre la tomografía computadorizada postmielográfica (mielo-TC) ya que no siempre se pudo realizar por estar fuera de servicio el tomógrafo.

Sobre la base de lo antes expuesto, se le realizó la TC (tabla 5) a un 61% (989) de los pacientes. La protrusión discal, el hallazgo más frecuente, se encontró en 85,04% (841)de los pacientes. Le sigue, en frecuencia, el estrechamiento del espacio intervertebral que se constató en el 64,9% (642) al realizar el topograma. Se constataron osteofitos por degeneración del cuerpo vertebral y/o disco intervertebral (espondilosis) en 15,98% (158)de los pacientes.

Tabla 5

HALLAZGOS EN LA TOMOGRAFÍA COMPUTADORIZADA (TC)

 

 

 

Hallazgos en la tomografía computadorizada

N

%

Protrusión discal

841

85,04

Estrechamiento del espacio intervertebral

642

64,91

Osteofitos por degeneración del cuerpo vertebral y disco

158

15,98

Hipertrofia del ligamento amarillo y/o láminas

133

13,45

Engrosamiento de las facetas articulares

125

12,64

Imagen no concluyente

148

14,96

Fuente: Historias clínicas hospitalarias/informes radiológicos.

% respecto al total de 989 pacientes sometidos al estudio de TC

N: Muestra

 

 

El 12,64% (125)de los pacientes, se vieron signos de engrosamiento de las facetas articulares. La hipertrofia del ligamento amarillo y/o láminas se reportó en el 13,45% (133) de los pacientes. Un 14,96% (148) de los estudios de la TC no fueron concluyentes para tomar una conducta quirúrgica.

En la tabla 6 se reflejan los resultados de la resonancia magnética. En nuestro centro, sólo se realiza el estudio sagital con un corte de 8mm de grosor en T1 y T2. Aunque es la investigación imagenológica de elección en nuestro hospital, no existía en los inicios del estudio y además presentó no pocos períodos de dificultad técnica. Esto condicionó la realización de este estudio sólo en un 42,11% (683) de nuestros pacientes. Se encontró que la protusión discal fue el signo más frecuente. Se reportó en un 91,07% (622) de los casos. Esto fue seguido por el defecto de lleno (muesca o detención) de la columna de líquido cefalorraquídeo en el 80,67% (551) de los pacientes. El estrechamiento del espacio intervertebral estuvo presente en el 65,00% (444). Este estudio no fue concluyente para tomar conducta quirúrgica a pesar de la sintomatología de 61 (8,93%) pacientes por lo que fue necesario complementarlo con la mielorradiculografía y la tomografía computadorizada postmielográfica.

Tabla 6

HALLAZGOS EN LA RESONANCIA MAGNÉTICA (RM)

 

 

 

Hallazgos en la resonancia magnética

N

%

Protrusión discal

622

91,07

Defecto de lleno

551

80,67

Estrechamiento del espacio

444

65

Imagen no concluyente

61

8,93

Fuente: Historias clínicas hospitalarias y/o informes radiológicos

% respecto al total de 683 pacientes sometidos al RM

 

N: muestra

 

 

La mieolorradiculografía, por ser un estudio invasivo, se reservó sólo para los casos no concluyentes, al realizar la TC y la RM. Al pool mielorradiarlográfico, la TC aportó 98 casos mientras que la RM ingresó 61 para conformar el total de 159 pacientes sometidos al estudio (Ver tabla 7). El defecto de lleno (muesca o detención de la columna de LCR) fue el hallazgo más frecuente. Se reportó en el 93,08% (148) de los casos. La amputación de la raíz se evidenció en 36,48% (58) casos. De los 159 casos, 7,50% (12) no fueron concluyentes. Afortunadamente fueron positivos al realizar la tomografía computadorizada postmielográfica, ya que se trataba de discos con herniación lateral que escapan a la detección de la mielorradiculografía. Gracias a la mielo-TC, se tomó conducta quirúrgica con los 12 casos.

 

Tabla 7

HALLAZGOS EN LA MIELORRADICULOGRAFÍA

 

 

 

Hallazgos en la mielorradiculografía

N

%

Defecto de lleno

148

93,08

Estrechamiento del espacio intervertebral

103

64,78

Amputación de la raiz

58

36,48

Imagen no concluyente

12

7,5

Positiva

147

92,5

Fuentes: Historias clínicas hospiotalarias / informes radiológicos

% respecto al total de 159 pacientes sometidos al estudio

 

N: Muestra

 

 

En la tabla 8 se reflejan los resultados de la tomografía computadorizada postmielográfica. Un 90,85% (129) de los casos presentaron protrusión discal. El estrechamiento del espacio discal le sigue, en orden de frecuencia, con 64,79% (92). La espondilosis (osteofitos por degeneración del cuerpo vertebral y disco intervertebral) se reportó en el 16,20% (23) de los casos . En el 12,68% (18), se evidenció el engrosamiento de las facetas articulares mientras que en el 11,27% (16) se reportó la hipertrofia del ligamento amarillo y/o láminas. 9,15% (13) de los casos, se reportaron como no concluyentes aunque ya algunos de estos casos habían sido reportados en la mielorradiculografía como concluyentes.

Tabla 8

HALLAZGOS EN LA TOMOGRAFÍA POSTMIELOGRÁFICA (MIELO-TC)

 

 

 

Hallazgos en tomografía postmielográfica

N

%

Protrusión discal

129

90,85

Estrechamiento del espacio intervertebral

92

64,79

Espondilosis

23

16,2

Engrosamiento de facetas articulares

18

12,68

Hipertrofia del ligamento amarillo y/o láminas

16

11,27

Imagen no concluyente

13

9,15

Fuentes: Historias clínicas / informes radiológicos

 

 

% respecto al total de 142 casos sometidos al estudio

 

 

N: Muestra

 

 

Después de la discusión de nuestros hallazgos quirúrgicos, en un intento de mirar hacia atrás, abordaremos el tema de la sensibilidad, exactitud y especificidad de nuestras neuroimágenes.

Por dificultades técnicas, los estudios neurofisiológicos sólo pudieron practicarse a un número relativamente bajo de nuestros pacientes. De ellos, la electromiografía de miembros inferiores (tabla 9), ha sido el estudio más realizado y, de hecho, el único que merece la pena reflejarse en nuestro trabajo si tenemos en cuenta el universo de nuestra muestra. El reflejo H, la onda F, los potenciales dermatómicos somatosensoriales (PESSd) se realizaron sólo en una porción despreciable de la serie por lo que no consideramos que constituyan una muestra representativa a someter a discusión. La electromiografía de miembros inferiores se realizó

a un 21,64% (351) de nuestros pacientes. El patrón de denervación se reportó en el 39.50% (139) de los casos. De los 351 casos, 60,50% (212) fueron reportados como normales aunque tenían clínica y neuroimágenes positivas de compromiso radicular .

Tabla 9

HALLAZGOS EN LA ELECTROMIOGRAFÍA DE MIEMBROS INFERIORES

Resultados

N

%

Patrón de denervación