Primer Congreso Virtual Iberoamericano de Neurología  Barra de Navegación

COMUNICACION NUMERO 22


 

TITULO

Agnosia visual asociativa tras lesión unilateral izquierda

 

AUTORES

MªIsabel Martinez(*);Antonieta Nieto (*); Fernando Monton(**) y José Barroso(*)

CENTRO DE TRABAJO =(*)Unidad de Neuropsicología, Facultad de Psicología, Universidad de La Laguna;(**) Servicio de Neurología, Complejo Hospitalario Nuestra Señora de la Candelaria, S/C de Tenerife.

Dirección de correo electrónico: jbarroso@ull.es

 


TITULO |  AUTORES |  RESUMEN |  INTRODUCCION
PRESENTACION DEL CASO | ICONOGRAFIA |  DISCUSION Y CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA |  ENVIAR COMENTARIOS |  VOLVER AL INDICE


 

 

RESUMEN

Introduccion:
Desde Lissauer se define la agnosia visual como una perturbacion del reconocimiento visual no atribuible a alteraciones linguísticas, deficit perceptivo elemental, ni deterioro intelectual. Actualmente permanece el debate sobre los limites entre agnosia asociativa, agnosia aperceptiva y afasia óptica y sus correlatos anatomopatológicos.

Presentacion del caso:
LR es una paciente con lesión occipito-temporal inferior izquierda, objetivada mediante CT y RM, y alteraciones del reconocimiento visual. Los resultados de la exploración demuestran que esta preservada la capacidad intelectual, el lenguaje oral y el reconocimiento auditivo y táctil. Presenta una amnesia anterógrada severa. El reconocimiento visual de objetos, letras y palabras, colores y caras esta alterado. Los errores de denominación son mayores que los de designación. El agrupamiento de objetos por función esta alterado. Puede copiar dibujos y realizar emparejamientos segun forma y color. La escritura esta conservada.

Conclusiones:
Proponemos que se trata de una evidencia de agnosia visual asociativa tras lesión unilateral izquierda. La presencia de alteraciones en el reconocimiento que afectan a objetos, palabras y caras cuestiona la propuesta de Farah (1990) segun la cual la coocurrencia de estos tres déficits implica la presencia de lesiones bilaterales.

 

INTRODUCCION

La agnosia visual puede ser definida como una alteración del reconocimiento visual de objetos, con una agudeza visual, campos visuales, rastreo visual, función lingüística y funciones mentales superiores intactas. Lissauer estableció en 1890 una división de las agnosias visuales en dos grupos: aperceptiva y asociativa. Según esta clasificación, en la agnosia visual aperceptiva estarían alteradas las habilidades perceptuales básicas; mientras que en la agnosia visual asociativa la percepción de las formas estaría conservada - lo que se demostraría mediante tareas de copia y emparejamiento - pero no se lograría la interpretación del significado de las mismas (Alexander y Albert, 1983). Esta dicotomía es teóricamente muy clara, sin embargo, en el concepto de la agnosia visual asociativa (AVA), y consecuentemente en su diagnóstico, aún permanecen siendo controvertidos la distinción con la agnosia visual aperceptiva y la distinción con la afasia óptica (Ver por ejemplo, Riddoch y Humphreys, 1987; Farah, 1991; De Renzi y Luchelli, 1993; Shelton y cols., 1994).

Otro tema controvertido en la AVA es el correlato anatomopatológico. Hay dos explicaciones anatómicas del síndrome. Alexander y Albert (1983) proponen que la AVA se produce como consecuencia de lesiones bilaterales. Sin embargo, hay informes de AVA debida a lesión occipital unilateral izquierda (Benke, 1988; Feinberg y cols., 1994; Hecaen y cols., 1974; Lhermitte y cols., 1973).

La falta de consenso podría deberse a que la AVA no es un síndrome homogéneo y es posible que los diferentes autores hayan estudiado distintos tipos de pacientes. Así, por ejemplo, se han descrito alteraciones del reconocimiento visual que afectan a los distintos tipos de estímulos (objetos, palabras y caras) en distinto grado, por separado y en diversas combinaciones. Este hecho es precisamente el que lleva a Farah (1991) a estudiar la disociabilidad entre el reconocimiento de caras, objetos comunes y palabras escritas. Tras una revisión de los casos publicados en la literatura de agnosia asociativa para las caras, palabras y objetos, observa que existe un patrón de posibles asociaciones y disociaciones. Con respecto al caso que nos ocupa, Farah concluye que la coocurrencia de alteraciones en el reconocimiento de los tres tipos de estímulos se produce mayoritariamente como consecuencia de lesiones bilaterales. Concretamente, de los 19 casos encontrados con estos tres tipos de alteraciones y con información sobre la localización de la lesión, 16 tenían lesiones bilaterales que afectaban a las áreas visuales, la mayor parte de ellas temporo-occipitales. Sólo tres casos presentaban lesiones unilaterales: uno de ellos con lesión posterior unilateral derecha (Karpov y cols, caso 2, 1979) y dos con lesiones posteriores unilaterales izquierdas (Benke, 1988; Lhermitte y cols, 1973).

En esta comunicación se describen las características del déficit de reconocimiento en la paciente L.R. Se trataría de uno de los pocos casos descritos con alteración en el reconocimiento de las tres categorías de estímulos visuales como resultado de una lesión focal en el hemisferio izquierdo.

 

PRESENTACION DEL CASO

Sujeto

L.R. es una paciente diestra que a los de 31 años de edad ingresa en el Hospital Clínico Universitario de Canarias tras sufrir un cuadro agudo de pérdida de conciencia mantenida durante varias horas (21/09/1992). Al examen estaba en coma, localizando dolor por ambos lados, apertura de ojos al dolor y emitiendo sonidos incomprensibles (GCS, 9). Pupilas tamaño medio, simétricas y reactivas, reflejos corneales presentes, sin otros signos de alteración de pares craneales. Se evidenció por TAC la presencia de un gran hematoma temporo-occipital izquierdo abierto al sistema ventricular. La angiografía de urgencias puso de manifiesto la existencia de una malformación arteriovenosa occipital izquierda, dependiente de la arteria cerebral posterior del mismo lado, con ovillo vascular de unos 2-3 cm. de diámetro, sin drenajes venosos profundos. Durante el traslado desde la sala de angiografía hasta el quirófano la paciente sufrió un síndrome de enclavamiento mesencefálico quedando arreactiva motóricamente, con midriasis bilateral igualmente arreactiva, conservando reflejos corneales. Fue intervenida de urgencias practicandosele craniotomía, evacuación del hematoma y exéresis de la malformación arteriovenosa. Tras un mes de ingreso, la paciente recuperó el nivel de conciencia, estando en el momento del alta (26 de Octubre de 1992) sin déficit motor focal, con hemianopsia derecha y con importante afasia de predominio sensorial.

Descripción anatómica de la lesión: La TAC y la RMN de control (15/11/93) muestran una imagen de alta señal, irregular y heterogénea, localizada en la región temporo-occipital del hemisferio izquierdo que afecta a las siguientes regiones: cola del núcleo caudado, sustancia blanca periventricular, radiaciones ópticas, hipocampo, circunvolución parahipocampal y circunvolución fusiforme, lóbulo occipital (corteza calcarina, circunvolución lingual, precúneo, cúneo y circunvoluciones occipitales), esplenio del cuerpo calloso (Ver figuras 1 y 2).

 

Procedimiento y material

La evaluación neuropsicológica se realizó en las dependencias de la consulta externa de la Unidad de Neuropsicología de la Universidad de la Laguna. El tiempo transcurrido entre el ACV y dicha exploración fue de 18 meses.

Se elaboró un protocolo con el objetivo de cubrir el examen de las principales funciones cognitivas que incluía una serie de pruebas estandarizadas y otras de elaboración propia. Las funciones evaluadas fueron: orientación, atención-concentración, velocidad de procesamiento, capacidad intelectual general (CI verbal), funciones frontales (premotoras, y funciones prefrontales), lenguaje, memoria (inmediata y demorada, curva de aprendizaje), funciones constructivas, cálculo, percepción y reconocimiento auditivo y táctil, funciones visuoespaciales, percepción y reconocimiento del color, de figuras geométricas, de objetos y caras.

RESULTADOS

Los resultados en las pruebas que, sin requerir manejar información visual, evalúan la capacidad de atención, concentración, velocidad de procesamiento, seguimiento y alternancia de secuencias verbales, fluidez verbal, praxias y cálculo, indicaron que estas funciones estaban preservadas. Así mismo, la capacidad intelectual y el reconocimiento auditivo y táctil estaban conservados.

Respecto a la memoria, se objetivaron fallos en la consolidación de la información que imposibilitaban el aprendizaje y la retención de la información (en el AVLT de Rey recordó las últimas 6-7-6-6 y 6 palabras, tras demora no recordó ninguna palabra espontáneamente ni por reconocimiento, ni siquiera recordó que le hubiésemos leído una lista de palabras). La paciente fue incapaz de almacenar información nueva, tanto visual como verbal, a pesar de que la memoria inmediata se mantuvo preservada (la puntuación en el Test de Corsi fue Directo: 5, Inverso: 4 y en el subtest de Dígitos del WAIS Directo: 6, Inverso: 4). Por otra parte, consiguió evocar muy pocos sucesos autobiográficos de los años previos a la lesión.

En cuanto al lenguaje, los resultados en la BDAE mostraron un 100% de aciertos en los subtest en los que no estaba implicada la confrontación visual. Sin embargo, los resultados en los subtets que implican confrontación visual, como la descripción de la lámina de "El Robo de las Galletas" estuvieron muy alterados. En cuanto a la lectura, la comprensión del deletreo oral se mantuvo preservada, en cambio fue incapaz de leer palabras, oraciones y párrafos, discriminar letras y palabras, reconocer palabras y emparejar dibujos y palabras. En la escritura sólo aparecieron alteraciones en la copia, mientras que la mecánica, la escritura seriada, el dictado elemental, el deletreo al dictado, las oraciones escritas al dictado y la escritura narrativa fueron realizadas con relativa normalidad , es decir, sin feed back visual: no podía leer lo que había escrito por lo que cometía errores como repetir una palabra. En el subtest de Vocabulario del WAIS la puntuación típica obtenida fue once.

Los resultados en las pruebas que examinan las funciones básicas visuales no mostraron errores pero todas ellas fueron realizadas lentamente, con esfuerzo y mediante aproximaciones sucesivas.

En las pruebas de reconocimiento del color los porcentajes de error fueron: Emparejamiento, 0%; Discriminación de Matices, 0%; Dibujo a partir de un Color Dado, 57%; Asociación Verbal colorÖ objeto, 0%; Denominación, 87%; Nombrar Objetos Asociados, 75%; Designación, 25% y Coloreado a partir de Denominación, 26%.

En las pruebas de percepción y reconocimiento visual de objetos reales los porcentajes de error fueron: Emparejamiento, 0%; Copia, 0%; Categorización, 21%; Imagen Mental de Objetos, 0%; Denominación, 50% y Designación, 28%. El número de errores aumentó cuando los objetos fueron presentados en fotografías o dibujos lineales. Así, el porcentaje de error en la prueba de Denominación fue de 81% para las fotografías y 95% para los dibujos; en la de Designación los porcentajes fueron, respectivamente, 35% y 42% y en la de Categorización, 28% y 35%.

Los resultados en las pruebas de reconocimiento facial fueron los siguientes: en el FRT sólo consiguió realizar cuatro de los seis primeros items. En la prueba de Reconocimiento de Expresiones Emocionales las respuestas fueron inmediatas y correctas. En la prueba de Reconocimiento de Caras Familiares presentadas en fotografías la paciente manifestó ver los rostros con claridad, no tuvo dificultad para distinguir las distintas partes de las caras; diferenciar entre hombres y mujeres; ni para apreciar la edad aproximada de cada uno de los rostros. A pesar de ello, el porcentaje de error en la Denominación de fotografías fue del 45%. Los errores afectaron, por ejemplo, el reconocimiento de su padre y su hermano. Por otra parte, la familia refirió que la paciente no mostraba dificultades en reconocer en persona a ningún miembro de la familia ni a los amigos más próximos, aún antes de que éstos hablasen. Esta afirmación se pudo constatar a lo largo de las sesiones de evaluación, para el caso de su madre, padre y hermano. En todos los casos de identificación incorrecta, manifestó que le resultaban muy familiares. En la prueba de Reconocimiento de Personas Famosas el porcentaje de error fue del 80% en la tarea de Denominación. En la tarea de Designación el porcentaje de error fue del 73.33%. En la prueba de Emparejamiento, aunque la ejecución fue muy lenta, no cometió errores.

 

ICONOGRAFIA

Figura - 1

 

Figura - 2

 

DISCUSION Y CONCLUSIONES

DISCUSIÓN

Durante la exploración la paciente se mostró vigilante y cooperativa. Su rendimiento fue normal en las diversas pruebas que no implicaron confrontación visual y que valoraban la capacidad atencional, concentración, velocidad de procesamiento, inhibición y flexibilidad, cálculo mental simple y praxias. También la inteligencia y el razonamiento se mostraron conservados. Por lo que podemos considerar que las funciones intelectuales eran adecuadas para permitir el reconocimiento. Por tanto, en nuestra paciente, al igual que en la mayoría de casos de agnosia referidos en la literatura, los problemas en el reconocimiento no pueden atribuirse a un déficit intelectual general o torpeza mental, como postularon algunos autores (Bay, 1953; Bender y Feldman, 1972).

Memoria

La ejecución en las tareas que examinan la memoria a corto plazo (MCP) fue normal. Mientras que en las pruebas de memoria a largo plazo (MLP), la paciente ni siquiera recordó haberlas realizado. La disociación entre la capacidad de memoria inmediata y tras demora se evidenció también al analizar la ejecución en la curva de aprendizaje en la que el efecto de recencia fue de tal magnitud que la ejecución de la paciente fue totalmente dependiente del recuerdo de los items finales, el cual está asociado a la actividad de los mecanismos de MCP. Por otra parte, la relativa preservación del recuerdo de sucesos propios vividos, en especial los más remotos; contrastó con la total incapacidad para el aprendizaje de material nuevo. Tomando en su conjunto la ejecución en las diversas pruebas de memoria podríamos concluir que la paciente padecía un severo síndrome amnésico con características de una amnesia hipocámpica. La grave alteración de la memoria declarativa sería compatible con la presencia de lesión del sistema temporomedial, siguiendo el modelo de L. Squire y S. Zola-Morgan (1991), aunque, en el caso de L.R., la lesión temporomedial demostrada en la RM es unilateral.

Lenguaje

Los resultados indicaron una disociación entre la capacidad para procesar la información verbal auditiva, que se mantuvo normal, y la capacidad para procesar la información presentada visualmente, que se mostró muy alterada. Por otra parte, la paciente podía escribir espontáneamente y al dictado, pero no podía leer ni siquiera su propia escritura. Aunque fue totalmente incapaz de leer, podía deletrear las palabras nombradas por nosotros e identificarlas a través del deletreo oral. Este tipo de trastorno se conoce como alexia agnósica, alexia pura o ceguera pura para las palabras. Desde el punto de vista de la localización anatómica de la lesión causante del déficit, se ha denominado también alexia preangular, por la situación respecto a la circunvolución angular (Greenblatt, 1983). Concretamente, L.R. constituye un caso de alexia preangular por lesión esplenio-occipital.

Percepción y reconocimiento auditivo y táctil

La paciente fue capaz de discriminar y reconocer los sonidos familiares que le fueron presentados. Estos datos se complementan con los recogidos en el apartado del lenguaje: tanto la comprensión del lenguaje oral, como la repetición y la escritura al dictado, estaban conservados. Por lo que podemos considerar que las gnosias auditivas estaban preservadas. Así mismo, la discriminación y el reconocimiento táctil de objetos, números y letras estaban preservados; lo que indica que las gnosias táctiles también estaban conservadas. Se observa, por tanto, una clara disociación en el reconocimiento a partir de estímulos visuales, que estaba muy alterado, y la normalidad en el reconocimiento a partir de la audición y el tacto; lo que constituía un prerrequisito para el diagnóstico de agnosia visual asumido tradicionalmente: la integridad del reconocimiento cuando la información procede de otras modalidades sensoriales.

Funciones básicas visuales

L.R. presentaba hemianopsia homónima derecha, por lo que la posibilidad de percepción visoespacial sin movimiento cefálico estaba restringida. A pesar de ésto, la ejecución en las pruebas más comúnmente utilizadas para examinar las capacidades visoperceptivas y visoespaciales (Lezak, 1983) mostraron que nuestra paciente fue capaz de focalizar un blanco, localizar puntos en el espacio, rastrear una imagen en movimiento, responder o informar de los estímulos presentes en ambos campos visuales, realizar un procesamiento perceptivo capaz de aislar la imagen global de las formas en dibujos superpuestos, realizar discriminaciones perceptuales entre dibujos muy similares, apreciar el contorno, el tamaño y la profundidad, dibujar y emparejar figuras geométricas de distinto tamaño y color. Además, tanto el esquema corporal, como la orientación topográfica, el sentido de la dirección, la discriminación derecha e izquierda y la estimación de las distancias, estaban preservadas. Esto excluye desórdenes visoperceptivos y visoespaciales gruesos. Sin embargo, atendiendo al proceso de realización de las pruebas, se observó un procesamiento serial, lento y con esfuerzo de la información visual. Estos datos son indicativos de que las capacidades perceptivas básicas no estaban completamente preservadas y si bien no impidieron a nuestra paciente conseguir finalmente el procesamiento perceptivo, lo dificultaron.

Reconocimiento del Color

1.- Tareas visuales y tareas verbales

La ejecución en las tareas de Emparejamiento y Discriminación de Matices mostraron que la visión del color, en sí misma, estaba conservada. Así mismo, la ejecución en las tareas verbales, que requieren manejar información acerca de los colores sin que éstos estén presentes, indicaron que las capacidades asociativas verbales se mantenían preservadas. Sin embargo, los resultados en la tarea de dibujar a partir de un color dado fueron defectuosos. En todos los casos en los que hubo verbalizaciones, se pudo constatar que los errores consistieron en un incorrecto reconocimiento del color (Por ejemplo: Ante el color rojo, pinta "hierba" diciendo que es verde).

2.- Tareas que requieren manejar información visual-verbal

La ejecución en las tareas que requieren manejar información visuoverbal fue muy defectuosa.. Geschwind y Fusilo (1966) describieron el caso de un paciente, similar en algunos aspectos al caso que nos ocupa, pero, a diferencia de L.R. no presentó agnosia para los objetos, ni dificultades en las tareas de coloreado de dibujos. Geschwind y Fusilo interpretaron este síndrome de alteración del conocimiento del color, alexia, y hemianopsia derecha como el resultado funcional de una desconexión entre el córtex occipital derecho y las áreas del lenguaje del hemisferio izquierdo. Sin embargo, en el caso de L.R., la alteración no parece ser exclusivamente debida a un problema de acceso a las áreas del lenguaje, puesto que falla en tareas que no exigen la denominación del color. Parece existir, por tanto, un problema de reconocimiento del color. Por otra parte, la mejor ejecución observada en tareas que requieren manejar información visualÕ verbal (designación) que en verbalÕ visual (denominación) es un fenómeno referido habitualmente en la literatura especializada. Se ha atribuido a que la designación supone un efecto facilitador sobre la denominación al cerrar el campo de respuestas posibles, y a que las respuestas erróneas en la tarea de denominación pueden dar lugar a confusiones y perseveraciones. A nivel especulativo, otra posible explicación es que el flujo de información puede estar mejor conservado en un sentido (visualÕ verbal: designación) que en el otro (verbalÕ visual: denominación).

A la vista de los resultados obtenidos podríamos concluir que la paciente tenía suficientemente conservada la percepción del color y perfectamente conservadas las asociaciones semánticas color-objeto, es decir, el conocimiento sobre el color caracteristicamente asociado a los objetos. Las alteraciones en las tareas visuo-verbales y en las tareas no verbales de coloreado se deberían a un problema en el reconocimiento del color en sí mismo y no en su denominación.

Reconocimiento de Caras

L.R. no mostró dificultades para reconocer las caras de sus familiares en persona durante las sesiones de evaluación, donde se cuidó evitar las pistas "extrafaciales". Sin embargo, el reconocimiento de rostros familiares a partir de fotografías estuvo alterado. Esta alteración, dadas las dificultades observadas en el FRT, podría interpretarse como un problema perceptivo, lo que excluiría la prosopagnosia. Sin embargo, la ejecución fue perfecta en las tareas de emparejamiento de fotografias a color de caras famosas y caras desconocidas presentadas desde diferentes ángulos y en diferentes situaciones. También fue perfecto el reconocimiento de las expresiones faciales, el género y la edad. La buena ejecución en estas tareas perceptivas indicó que la paciente podía procesar visualmente estímulos complejos, pero que su ejecución se vió muy influída por la calidad visual de las imágenes presentadas (una observación común en los casos de agnosia), lo que conduce al mal rendimiento ante estímulos con poca nitidez, como es el caso del FRT. Es decir, hay un cierto déficit perceptivo, pero su magnitud no impediría el reconocimiento de los rostros. Nuestra paciente podía percibir las caras, a pesar de lo cual no lograba identificarlas. Por otra parte, el fallo en la identificación de rostros familiares no puede ser atribuído a un déficit mnésico, puesto que fue capaz de reconocerlos en persona; por la misma razón, tampoco puede atribuirse a un problema anómico; además, no fue capaz de indicar ningún signo de reconocimiento, como la ocupación, relación familiar, etc. En conclusión, a partir de datos observados podemos considerar que L.R. padecía una agnosia asociativa para las caras de carácter moderado.

Una cuestión que aún no ha recibido una respuesta clara en la literatura concierne

a las lesiones responsables de la prosopagnosia. Aún persiste el debate de si una lesión unilateral derecha es suficiente para causar prosopagnosia. Para Damasio y cols. (1990) la prosopagnosia de tipo asociativo es ocasionada por daño bilateral del córtex asociativo visual occipito-temporal inferior; mientras que según De Renzi y cols. (1994) una lesión unilateral en el hemisferio derecho sería suficiente. En nuestra paciente, los estudios sobre la localización anatómica de la lesión indican una única lesión unilateral izquierda, lo que la convierte en un caso especial desde el punto de vista del correlato anatómico de la agnosia facial, sin embargo, existen datos previos en la literatura de prosopagnosia asociada a lesiones unilaterales izquierdas (Lhermitte, Chedru y Chain, 1973; Benke, 1988).

Reconocimiento de objetos

Los resultados de las diferentes pruebas ponen de manifiesto que L.R. presenta una severa dificultad en el reconocimiento de objetos. Esta alteración es específica para la modalidad visual, no se acompaña de dificultades en el lenguaje ni deterioro cognitivo. Por tanto, en una primera aproximación, las alteraciones manifestadas por L.R. se corresponden a una agnosia visual, y dentro de ella a una agnosia visual asociativa según la definición clásica. Sin embargo, ya hemos señalado que los límites de la AVA con la agnosia visual aperceptiva y la distinción con la afasia óptica son controvertidos.

Siguiendo los criterios clásicos, L.R. tenía suficientemente conservada la percepción visual, ya que pudo copiar y emparejar objetos reales y dibujos. Además, nuestra paciente tuvo una buena ejecución en el Test de Albert y en el Test de Bisección de Líneas, fue capaz de seguir un blanco móvil, localizar y contar pequeños puntos distribuidos sobre el papel, seguir el trazado de líneas onduladas, identificar figuras superpuestas y detectar pequeñas diferencias en dibujos muy similares. Sin embargo, observando la ejecución en las distintas pruebas se pusieron de manifiesto ciertas dificultades en las capacidades perceptivas: la ejecución fue muy lenta en practicamente todas las tareas anteriores y empleó estrategias de aproximación sucesiva y fragmentación.

Por otro lado, L.R. no es un caso de afasia óptica porque: 1) no expresó reconocimiento por medios no verbales (gestos), circunloquios, descripciones de uso, etc.; 2) la categorización por función/semántica estuvo alterada; 3) en las tareas de denominación por confrontación visual los errores no fueron predominantemente semánticos; 4) la ejecución se vio afectada por la modalidad de presentación visual: los dibujos fueron la categoría más frágil para el reconocimiento, mientras que las fotografías fueron más difíciles de reconocer que los objetos reales. Por otra parte, la actitud de nuestra paciente de inseguridad, perplejidad, así como la inspección visual prolongada, indican que no se trata de un caso de afasia óptica. Sin embargo, hay que matizar esta afirmación, puesto que se encontraron algunos elementos de afasia óptica: hubo una mejoría sustancial en las tareas de designación frente a las de denominación y en las tareas de categorización con respecto a las de denominación en todas las modalidades.

Consideraciones finales

Considerados de forma conjunta, los resultados obtenidos en la presente investigación nos permiten concluir que L.R. presenta agnosia visual asociativa según criterios clásicos, pero presenta también algunas características propias de agnosia visual aperceptiva y afasia óptica. Este caso pone de relieve que la distinción teórica entre estos dos síndromes no hace justicia a la complejidad de los hechos clínicos y puede ser difícil aplicar al caso único. Por lo que quizás sea más fructífero, como señalaron De Renzi y Luchelli (1993), abandonar las taxonomías rígidas y especificar los grados y niveles de alteración funcional en cada caso.

El correlato anatomopatológico según la TC y la RM es una lesión unilateral que afecta a la región occipito-temporal izquierda. Por tanto estaríamos ante un caso en el que un grave síndrome amnésico, así como una grave AVA se produce como consecuencia de lesión unilateral. No es posible descartar con total certeza posibles lesiones derechas no objetivadas en la RM, pero con los datos disponibles, la lesión occipito-temporal izquierda sería la responsable de ambos déficit. Por otra parte, la presencia en L.R. de alteraciones en el reconocimiento de los tres tipos de estímulos visuales, esto es, la presencia de una agnosia asociativa para los objetos, alexia y prosopagnosia. cuestiona la propuesta de Farah (1991), según la cual la coocurrencia de estos tres tipos de déficit implica la presencia de lesiones bilaterales. El hecho de que las alteraciones prosopagnósicas de L.R. sean de una gravedad relativamente menor a los déficit observados en los casos descritos de lesiones bilaterales, puede estar en relación con la presencia de una lesión exclusivamente izquierda.

 

BIBLIOGRAFIA

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