ESTUDIO DE LA ASIMETRÍA CEREBRAL CON SUJETOS NEUROLÓGICAMENTE NORMALES:  PROCEDIMIENTOS VISUALES

(STUDY OF BRAIN ASYMMETRY WITH NEUROLOGICALLY NORMAL SUBJECTS:VISUAL PROCEDURES)

CONFERENCES
TOPIC: BASIC NEUROPSYCHOLOGY


José Barroso & Antonieta Nieto

Neuropsychology Unit. School of Psychology. Universidad de La Laguna. Santa Cruz de Tenerife, Canary Islands.
E-mail: jbarroso@ull.es

 
Abstract

Brain asymmetry is a basic characteristic of the organisation of the nervous system. In most of the principal  psychological processes there exists  a greater or lesser degree of hemispheric differentiation. Among these, language is possibly one of the processes most noticeably lateralised. Our research group is interested in studying hemispheric specialisation for language, as one way of  advancing our knowledge about  the neural substrate of this process.
In this paper we concentrate on one of the main approaches to the study of brain  asymmetry with regard to language: the study of neurologically normal subjects using  techniques of  visual lateralisation of stimuli. This approach is one which has a  long tradition and has the advantage of being within the possibilities of  most laboratories. We present a revision of the basic aspects of this procedure (anatomical organisation of the visual system, lateralisation of  stimuli, etc.) and of the methodological requirements (determination of visual field, degree of visual angle from the fixation point, exposure times, etc.) as well as the  different types of tasks and stimuli used (identification, lexical decision and categorical judgement tasks, etc.) and so on, with the intention of offering a critical evaluation of these procedures. At the same time, we  present a summary of the research carried out by our group using these techniques,  reflecting not only the main results but also the most relevant methodological aspects.
 

Resumen

La asimetría cerebral es una característica fundamental de la organización del sistema nervioso. Los principales procesos psicológicos presentan un mayor o menor grado de diferenciación hemisférica. Entre ellos, el lenguaje es posiblemente uno de los procesos más llamativamente lateralizados. Nuestro grupo de investigación ha estado interesado en estudiar la especialización hemisférica para el lenguaje, como una forma de avanzar en el conocimiento del sustrato neural de este proceso.
En esta conferencia nos centraremos en uno de los principales acercamientos en el campo de la asimetría cerebral para el lenguaje: el estudio de sujetos neurológicamente normales con técnicas de lateralización visual de estímulos. Este acercamiento es uno de los de mayor tradición y cuenta con la ventaja de estar al alcance de prácticamente cualquier laboratorio. Presentamos una revisión de los fundamentos de este procedimiento (organización anatómica del sistema visual, confinamiento de los estímulos,Ö), de los requisitos metodológicos (determinación del campo visual, grado de excentricidad de las presentaciones, tiempo de exposición,Ö), de los diferentes tipos de tareas y estímulos empleados (identificación, decisión léxica, juicios categoriales,Ö), etc,. intentando recoger los aspectos más críticos o conflictivos. Al mismo tiempo, presentamos un resumen de las investigaciones realizadas por nuestro grupo con estos procedimientos, recogiendo no sólo los principales resultados sino también los aspectos metodológicos más relevantes.
 


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INTRODUCCIÓN
 
Cuando un trabajo de investigación, debate o reflexión comienza nombrando a P. Broca, es muy probable que se trate de un trabajo sobre la asimetría funcional de los hemisferios cerebrales. Esto no es algo gratuito. Es indudable que las aportaciones que P. Broca realiza entre 1861 y 1865, vinculando la tercera circunvolución frontal izquierda con la articulación del lenguaje, constituyen el comienzo del estudio de la diferenciación hemisférica. Desde entonces, y hasta la actualidad, el tema de la asimetría cerebral ha sido uno de los más representativos de la Neuropsicología, no sólo por ser un tema central en el desarrollo histórico de esta disciplina, sino porque refleja una característica fundamental de la organización del sistema nervioso.

Los principales procesos psicológicos presentan un mayor o menor grado de diferenciación hemisférica. Durante un largo tiempo el interés se centró exclusivamente en los procesos verbales y, consecuentemente, en el papel dominante del hemisferio izquierdo. Posteriormente, los primeros datos sobre la alteración del procesamiento espacial y musical como consecuencia de lesiones derechas, llevaron a asignar las "funciones no verbales" al hemisferio derecho, hasta entonces considerado como hemisferio "menor, "dominado". Se configura así la llamada dicotomía Verbal-No Verbal: el hemisferio izquierdo considerado como el hemisferio del lenguaje y el HD como el hemisferio de las funciones no lingüísticas. Sin embargo, las propias investigaciones en este campo van aportando resultados que demuestran que esta dicotomía, planteada en términos absolutos no puede mantenerse. En la actualidad, se contempla el fenómeno de la asimetría funcional cerebral como un fenómeno de grado no de "todo o nada": un hemisferio predomina sobre el otro en el control de una determinada función, pero la función no puede adjudicarse de forma exclusiva y absoluta a ese hemisferio.

La actual concepción de la especialización hemisférica como un fenómeno de carácter cuantitativo o relativo surge, principalmente, a partir de los estudios en el campo de los procesos lingüísticos (Barroso y Nieto, 1996). Aunque ya hemos señalado que otros procesos tienen también una organización asimétrica, el lenguaje es posiblemente uno de los procesos más llamativamente lateralizados y ha sido el objeto de estudio en la mayoría de los trabajos de investigación en este campo. Si hacemos una revisión al respecto, observaremos que su estudio ha sido abordado desde diferentes líneas de investigación: estudio de pacientes con lesiones cerebrales unilaterales, estudio de sujetos que han sufrido la sección del cuerpo calloso y estudios con sujetos neurológicamente intactos. En este última línea, el acercamiento mayoritario lo constituyen los estudios de lateralización de estímulos visuales y éste ha sido, precisamente, uno de los acercamientos utilizados por nuestro grupo. A continuación expondremos los fundamentos de este procedimiento, los requisitos metodológicos, los diferentes tipos de tareas y estímulos utilizados intentando recoger los aspectos más críticos o conflictivos. Al mismo tiempo, presentamos un resumen de las investigaciones realizadas por nuestro grupo con estos procedimientos.
 
 

LA LATERALIZACION DE ESTÍMULOS VISUALES
 
El origen de este acercamiento se sitúa en los estudios con sujetos comisurotomizados o split-brain , esto es, personas a las que se les ha seccionado las principales comisuras cerebrales, especialmente la mayor de ellas, el cuerpo calloso. Las primeros intervenciones fueron realizadas por W. Van Wagenen y los pacientes evaluados por A. Akelaitis. Sorprendentemente, la intervención parecía no tener consecuencias para la actividad cotidiana del sujeto. Posteriormente se comprobó que estos resultados se debían, por un lado, al hecho de que la callosotomía fue parcial, por otro, a deficiencias en el procedimiento de examen. Los trabajos de R. Myers y R. Sperry demostraron que era necesario diseñar un procedimiento para que el input sensorial fuera recibido exclusivamente por uno de los hemisferios. Para ello, debía partirse del análisis de la organización anatómica del sistema sensorial correspondiente (Barroso, 1994). En el caso que nos ocupa, la estructura y funcionamiento del sistema visual es la base sobre la que se ha construido el procedimiento para proyectar la estimulación al hemisferio deseado.

La proyección del campo visual sobre la retina está organizada de forma que el campo visual a la derecha del punto de fijación (campo visual derecho, CVD), se proyecta en la mitad izquierda de cada retina y el campo visual izquierdo (CVI) lo hace en la mitad derecha de la retina de cada ojo. Expresado de otra forma: cada CV se proyecta sobre la hemirretina nasal del ojo ipsilateral y sobre la hemirretina temporal del ojo contralateral. Los fotorreceptores retinianos transducen los estímulos visuales y transmiten la información a las interneuronas, las cuales las transmiten a las células ganglionares. Los axones de éstas forman el nervio óptico (II nervio craneal). Dada la organización antes descrita, las fibras del nervio óptico de cada ojo transmiten información referida a ambos campos visuales. En el quiasma óptico se unen los dos nervios ópticos y se produce una decusación parcial: las fibras procedentes de las hemirretinas nasales se decusan y las procedentes de las temporales siguen su curso. De esta forma, cada tracto óptico (vía visual desde el quiasma a tálamo) contiene fibras de la hemirretina temporal ipsilateral y de la hemirretina nasal contralateral, o, en otros términos, transmite la información procedente del campo visual contralateral. Desde el tálamo (cuerpo geniculado lateral), las radiaciones ópticas transmiten la información a la corteza visual primaria. Finalmente, por tanto, cada corteza visual recibe la información relativa al campo visual contralateral.

Atendiendo a la organización que hemos resumido, el investigador, una vez conocido el campo visual total del sujeto, puede proyectar un estímulo visual en el hemisferio que desee situándolo en un campo visual u otro. Así, por ejemplo, puede presentar palabras en cada campo visual y registrar en que caso se reconocen más rápidamente, o con un mayor nivel de aciertos: cuando han sido presentadas en el CVD, y proyectadas por tanto al HI, o cuando se han presentado en el CVI y proyectadas así al HD.  Esta lógica, aparentemente sencilla tiene varias dificultades. En el próximo apartado comentaremos algunas de las dificultades técnicas. Pero antes debemos plantearnos una dificultad de tipo conceptual.

En los sujetos comisurotomizados, la sección del cuerpo calloso supone eliminar las vías para la transmisión interhemisférica de la información visual, de esta forma, la información queda confinada en el hemisferio receptor. Sin embargo, en un cerebro intacto, estas vías permanecen activas. La presentación lateralizada permite al investigador decidir el hemisferio que va a recibir la información, pero no puede asegurar qué ocurre posteriormente. Las diferencias entre las presentaciones en uno y otro CV pueden interpretarse de diferentes formas. Por un lado, estas diferencias pueden estar reflejando la transmisión de la información de un hemisferio a otro cuando ha sido recibida por el hemisferio que no dispone de los mecanismos necesarios para procesarla. En este caso se está asumiendo que las condiciones en las cuales un hemisferio recibe la información directamente son ventajosas sobre aquellas en las que recibe tal información vía cuerpo calloso. Las razones para esta ventaja no están totalmente claras. Por un lado, supone que el tiempo necesario para el trasvase de un hemisferio a otro conllevaría mayores tiempos de reacción. Por otro, que se produce también una pérdida en la calidad de la información que dificultaría su procesamiento posterior. En resumen, la necesidad de transmitir la información supondría mayor tiempos de reacción y/o errores. Frente a esta posición, otros autores mantienen que la transmisión transcallosa es lo suficientemente rápida y precisa como para poder explicar la existencia de diferencias entre las presentaciones lateralizadas (Bradshaw y Nettleton, 1983). En este sentido se pronuncian, por ejemplo, Hardyck et al. (1985), señalando que es difícil concebir un sistema que puede realizar una transmisión desde un órgano sensorial a un área cerebral determinada con una alta precisión, pero que sufre una importante pérdida en una transferencia desde un área cerebral a otra. Desde esta posición las diferencias entre las presentaciones en uno y otro campo visual se interpretan que reflejan las diferencias en capacidad de procesamiento de cada hemisferio: la información es procesada por el hemisferio receptor con el nivel de precisión y rapidez que le permiten sus sistemas de procesamiento; las posibles diferencias observadas por el experimentador se deben a las distintas capacidades de cada hemisferio para el tratamiento de esa información o tarea particular.

Ante estas dos posiciones, es preciso recordar que los dos hemisferios cerebrales, en un cerebro intacto, no son entidades aisladas. Al contrario, ante una tarea determinada ambos hemisferios interaccionan, en mayor o menor medida, para dar respuesta a las demandas planteadas. En este sentido, las dos interpretaciones que hemos presentado deben ser consideradas como los extremos de un continuo teórico en el que se representa esta interacción (Zaidel, 1985). En la actualidad, intentamos dar respuesta a este problema con ciertos planteamientos metodológicos, planteamientos que deben ser considerados desde el momento de diseñar una investigación. A la base de estos planteamientos está el hecho de que diversos factores pueden afectar a la transmisión: tamaño de los estímulos, calidad gráfica, longitud, familiaridad, etc.; mientras que otros, relacionados con el contenido de la información, no deben afectar a la transmisión: grado de abstracción o concreción de una palabra, la clase gramatical a la que pertenezca, etc. Podemos mantener constantes los factores relacionados con la calidad de la información a  transmitir y manipular una dimensión del estímulo o de la tarea que no afecta a la transmisión callosa (por ejemplo, la dimensión concreto-abstracto). Si en estas condiciones, modificamos las diferencias entre las presentaciones lateralizadas, podemos interpretar que nuestro resultado es indicativo de la existencia de capacidades de procesamiento por parte de cada hemisferio, cada uno con diferentes estrategias.

CONTROLES METODOLÓGICOS RELATIVOS A LA LATERALIZACIÓN
Aunque la lógica de la lateralización de estímulos visuales es sencilla, esta sencillez es sólo aparente. Realmente, asegurar una correcta lateralización exige seguir unos rigurosos controles metodológicos. En primer lugar, debemos determinar claramente el CV del sujeto para delimitar los hemicampos. Esto se consigue haciendo que el sujeto focalice su mirada en un punto. La dificultad estriba en controlar tal fijación. Se han desarrollado diversos sistemas: hacer hincapié en las instrucciones en la necesidad de mantener la fijación; un aviso previo al estímulo (una señal acústica, una advertencia verbal, Ö) para que el sujeto focalice la mirada; inicio del ensayo determinado por el propio sujeto cuando está seguro de mirar al punto de fijación; presentar un dígito en el punto de fijación, simultáneamente al estímulo, que el sujeto debe nombrar antes de responder; presentación aleatoria en cada campo visual que impide que el sujeto pueda predecir dónde va a aparecer el estímulo; sistemas de cámaras o lentes que controlan la posición de los ojos del sujeto. La utilización de un dígito en posición central, si bien puede suministrar un buen control de la fijación puede introducir factores adicionales contaminantes, por lo que es un procedimiento poco recomendado. El sistema más complejo es la monitorización constante de los ojos del sujeto, pero no parece ser necesario acudir a este sistema ya que su eficacia es equivalente a unas instrucciones precisas junto con la presentación aleatorizada de los estímulos (Young, 1982). En nuestros trabajos hemos utilizado una combinación de procedimientos: unas instrucciones en las que se resalta la necesidad de mantener la mirada en el punto, una señal del inicio del ensayo y una presentación aleatorizada.

Una vez que controlamos la posición de los ojos del sujeto, debemos situar el estímulo en cada CV de forma que se proyecte sobre una determinada porción de la retina. La posición debe ser idéntica en cada CV y mantener un grado de excentricidad determinado. El ángulo de presentación debe evitar una zona central, que atraviesa la fóvea, que tiene conexiones bilaterales, esto es, se proyecta sobre ambas corteza visuales primarias. Se desconoce exactamente la amplitud de esta zona, pero se recomienda evitar acercarse a la línea media en más de 1.5º (Bradshaw, 1989). Por otro lado, es necesario evitar zonas muy periféricas donde disminuye la agudeza visual. En nuestros estudios hemos utilizado diferentes grados de excentricidad en función de los estímulos, generalmente entre los 2º ó 2,5º y los 5º ó 5,5ª, a la derecha o a la izquierda del punto de fijación.
 En tercer lugar, el tiempo de exposición debe ser muy breve ya que la presentación de un estímulo en el CV de un sujeto produce un rápido movimiento de los ojos, movimientos sacádicos, desde el punto de fijación hasta el estímulo. Con este movimiento se traslada el campo visual y el estímulo dejaría de estar localizado en el hemicampo deseado. La latencia de estos movimientos se estima es de 200 milisegundos. Debemos emplear, por tanto, tiempos inferiores: entre 150 y 180 milisegundos.

TAREAS Y ESTÍMULOS
Cumplir con los requisitos anteriores implica que el espacio disponible para la presentación de los estímulos será muy reducido y que los estímulos serán visibles menos de 200 msg. Estos requisitos, por tanto, condicionan y limitan el tipo de estímulos y tareas a utilizar en el estudio de la especialización hemisférica para el lenguaje.

En la actualidad, los estímulos más utilizados son palabras, aunque en los primeros años, y hasta mediada la década de los 80, era habitual usar un rango más amplio de estímulos: letras, sílabas, triagramas, etc. Con respecto a las tareas, la variedad es considerable; se trata de tareas habituales en la psicología experimental adaptadas a la presentación lateralizada: tareas de naming, en las que el sujeto debe identificar el estímulo nombrándolo; las tareas de identificación "igual-diferente", en las que se comparan dos estímulos, simultánea o sucesivamente presentados, y se juzga si son o no iguales; tareas de identificación física vs. nominal, en las que se presentan pares de letras en el mismo o diferente formato (AA, bb, identidad física; Aa, bB, identidad nominal); tareas de decisión léxica, en las que el sujeto debe decidir si una secuencia de letras se corresponde o no con una palabras; diferentes modalidades de tareas de categorización, en las que, por ejemplo, debe decidirse si dos palabras pertenecen o no a una misma categoría, etc.

Las presentaciones pueden ser unilaterales o bilaterales. La presentación unilateral es la más habitual: los estímulos se presentan en uno u otro campo visual. En la presentación bilateral dos estímulos aparecen simultáneamente, uno en cada campo visual. El orden de respuesta se controla ya sea advirtiendo previamente el orden a seguir, o mediante algún tipo de indicación, una pequeña flecha, por ejemplo, que aparece junto con los estímulos. En algunos casos, no se ha efectuado ningún control, de forma que el sujeto puede dirigirse al campo que desee. Este tipo de presentación fue utilizado principalmente en los comienzos de este campo de investigación, pero fue sometido a importantes críticas. En primer lugar, es imprescindible controlar el orden de respuesta de forma que el sujeto no sepa previamente a cual campo debe responder inicialmente; en caso contrario, el sujeto puede desviar la mirada del punto de fijación hacia el campo deseado. Si esto ocurre, no existiría lateralización del estímulo visual. En segundo lugar, este procedimiento supone que el sujeto debe mantener activa la información suministrada en un campo, mientras responde al estímulo del otro, esto supone añadir un factor mnésico del que carece la presentación unilateral.

Las respuestas, excepto en las tareas de naming, suelen ser manuales. A este respecto, debemos señalar que utilizar respuestas orales implica primar la participación del HI en cualquier tarea ya que el control del output fonológico está claramente lateralizado al hemisferio izquierdo. En este sentido, es recomendable utilizar respuestas manuales, especialmente si nuestro objetivo es estudiar la contribución relativa de ambos hemisferios a un proceso determinado. Como variables dependientes se utiliza el tiempo de reacción y la precisión en la respuesta (aciertos o errores).

Finalmente, la variedad de parámetros que puede manipularse es también considerable. Podemos manipular parámetros sensoriales/perceptivos, como la duración del estímulo, la degradación del mismo, la similitud física entre estímulos, la utilización de tipos de letras complejas o inusuales, la presentación de palabras en orientación vertical, o de letras rotadas, etc. Puede inducirse a los sujetos a utilizar una estrategia u otras mediante instrucciones, o manipulando las propias características del material. Podemos estudiar si las asimetrías varían en función del grado de concreción-abstracción de las palabras, en función de su capacidad para evocar una imagen, su frecuencia léxica, o su clase gramatical.

En resumen, en el estudio de la asimetría hemisférica para el lenguaje podemos encontrar muchos de los paradigmas experimentales utilizados en la investigación psicológica. La limitación la encontramos en la necesidad de adaptar estos paradigmas a los requisitos de la presentación lateralizada. En nuestro laboratorio hemos utilizado algunos de estos paradigmas para el estudio de la lateralización del lenguaje. Comentaremos a continuación los principales trabajos realizados, centrándonos en los aspectos metodológicos.

A MODO DE EJEMPLO
Durante un tiempo considerablemente largo, el fenómeno de la asimetría cerebral se entendía en términos dicotómicos: El HI como el hemisferio responsable del lenguaje y el HD como el responsable del procesamiento no verbal. La naturaleza del material, verbal-no verbal, era por tanto el factor determinante a la hora de predecir qué CV iba a mostrarse superior en una tarea experimental dada. Sin embargo, los resultados contradictorios que van apareciendo hacen que se añadan otros factores como fuente de diferenciación hemisférica. Entre ellos, el modo o estilo de procesamiento: el hemisferio izquierdo se relaciona con un procesamiento analítico mientras que el HD se asocia a un procesamiento holístico. Casi simultáneamente, a comienzos de la década de los 80, aparecen las primeras referencias al carácter de grado de la asimetría cerebral (Bradshaw y Nettleton, 1983). Este es el marco en el que se sitúan nuestros primeros trabajos. El objetivo era apresar estas diferencias relativas entre los hemisferios cerebrales en el procesamiento de material verbal. Para ello, usamos diversas categorías verbales con diferentes posibilidades de codificación fonológica y semántica: letras aisladas, secuencias de letras no pronunciables,  sílabas,  palabras, etc. Utilizamos una tarea de identificación "igual-diferente" y los estímulos se diseñaron de forma que se propiciara la utilización de estrategias de tipo analítico u holístico. En los diferentes experimentos realizados se empleó una presentación lateralizada unilateral, situando el estímulo a lateralizar (el primer elemento) entre los 2,5º y los 5ºa la derecha o izquierda del punto de fijación, ocupando un espacio de 2,6 cm. El segundo elemento de cada ítem se presentaba en posición central. Se utilizó un tiempo de presentación de 150 mseg., seguido por un intervalo de 100 seg. y la presentación del segundo elemento durante 1 sg. Para que los sujetos focalizaran la mirada  en el punto de fijación se dieron instrucciones precisas al respecto, se emitía una señal de aviso antes de cada ensayo y se presentaban los estímulos en cada CV siguiendo una secuencia aleatoria.  Las respuestas eran manuales; la mitad de los sujetos accionaba el interruptor de la mano derecha en los juicios "igual" y el de la mano izquierda en los "diferentes", invirtiéndose la instrucción para la otra mitad. La preferencia manual de los sujetos se controló utilizando el Edinburgh Handedness Inventory (Oldfield, 1971), el cuestionario de lateralidad más frecuentemente utilizado en este tipo de estudios. En términos generales, los resultados de estos experimentos mostraron que no había una superioridad general del CVD-HI para todo el material verbal, sino que esta ventaja del CVD?HI aparecía para el procesamiento del material de mayor carga fonológica y/o semántica (determinados tipos de sílabas y las palabras). Al mismo tiempo, se propiciaba tal superioridad cuando la tarea demandaba un procesamiento analítico. Se observaron además diferencias en el patrón de lateralización de hombres y mujeres, con una mayor tendencia de las mujeres a la bilateralización, o a patrones irregulares (Barroso y Nieto, 1986; 1987; 1988)

Los resultados de estos trabajos constituyeron una evidencia a favor de una concepción de grado o cuantitativa de la asimetría hemisférica: la superioridad del HI para procesar material de naturaleza verbal no era absoluta. La participación del HD en procesamiento de material verbal podía explicarse atendiendo a la dicotomía analítico/HI- holístico/HD: en aquellos casos en los que la tarea podía resolverse mediante un procesamiento perceptivo holístico, global, desaparecían las diferencias hemisféricas. Con el objeto de avanzar en el estudio del carácter no absoluto de la diferenciación hemisférica, nos planteamos dirigir nuestros trabajos a la obtención de evidencias a favor de las capacidades verbales del HD. Para ello abordamos el tema de las capacidades semánticas del HD y, por otro lado, el del efecto de la imaginabilidad y la clase gramatical.

Estudiamos la participación del HD en el proceso de categorización semántica utilizando dos tipos de tareas. La primera, pertenencia categorial, consiste en decidir si un elemento (perro) pertenece o no a una categoría dada (mamífero); en la segunda, semejanza categorial, los sujetos deben decidir si dos elementos pertenecen o no a la misma categoría (perro- vaca). Contábamos con algunos antecedentes, pero los resultados eran contradictorios (ver, p. ej., Urcuioli, Klein y Day, 1981; Klein y Smith, 1985).  En estos estudios la metodología es similar a la descrita anteriormente por lo que respecta al proceso de lateralización. En este caso era especialmente relevante atender a las características de los estímulos. Las categorías empleadas eran categorías naturales, no arbitrarias, de nivel supraordinado. Los elementos eran conceptos básicos pertenecientes a esas categorías. Se realizó un cuidadoso proceso de selección, para asegurar que todos estímulos eran de alta tipicidad (miembros muy representativos de su categoría) y de alta imaginabilidad (capacidad para evocar una imagen). Se utilizaron diferentes modalidades de presentación de los estímulos: verbal, representando el concepto básico mediante el correspondiente nombre, y pictórica, representando el concepto mediante un dibujo. Para mantener controlada la longitud de las palabras, sólo se emplearon nombres de cuatro o cinco letras. Los dibujos fueron realizados expresamente para que ocuparan el mismo espacio que las palabras. Se obtuvo una superioridad del CVD-HI para la realización de juicios semánticos a partir de estímulos verbales, pero esta superioridad desaparecía cuando la tarea semántica de realizaba a partir de representaciones pictóricas (Nieto, Hernández, González-Feria, Barroso, 1990)

En los estudios sobre el efecto de la imaginabilidad y la clase gramatical hemos utilizado un paradigma experimental diferente, el de decisión léxica. En un primer momento estudiamos si las diferencias hemisféricas para el acceso al léxico estaban moduladas por la clase gramatical. Para ello utilizamos dos tipos de palabras:  adjetivos y verbos, manteniendo constantes la longitud, la frecuencia léxica y el grado de imaginabilidad: todos las palabras eran de cuatro o cinco letras, de uso frecuente y con un nivel intermedio de imagen. Los ítems "negativos" eran pseudopalabras: secuencias de letras sin sentido pero fonológicas y ortográficamente regulares. Obtuvimos una superioridad del CVD-HI tanto para el procesamiento de verbos como de adjetivos (Hernández, Nieto, Barroso, 1992). Posteriormente, continuamos en esta línea, estudiando el efecto conjunto de la clase gramatical y la imaginabilidad. En este caso, realizamos un estudio normativo con un set de palabras, nombres y verbos, seleccionadas de forma que se evitara la ambigüedad gramatical y polisemia, fueran de alta frecuencia léxica y estuvieran formados por cuatro a seis letras. El estudio normativo nos permitió obtener las puntuaciones en imagen de los estímulos seleccionados. A partir de sus resultados se formaron grupos de nombres y verbos para tres niveles de imaginabilidad: alta, media y baja. En esta investigación, se utilizó un sistema de respuesta bimanual, ligeramente diferente al descrito anteriormente. Los sujetos respondían manualmente pero utilizando ambas manos para cada tipo de respuesta (afirmativa o negativa). Debían presionar simultáneamente las teclas correspondientes de un teclado de ordenador con los dos dedos índices o con los dos dedos corazón. Las restantes condiciones metodológicas fueron similares a las ya comentadas. Los resultados mostraron que tanto la clase gramatical como la imaginabilidad modificaban las diferencias hemisféricas: en el caso de los nombres, la superioridad del CVD-HI se manifestaba sólo en las palabras de baja imagen, mientras que en la clase gramatical verbos, la superioridad del CVD-HI estaba presente tanto en las de baja como en las de media imagen. Este resultado sugiere que las capacidades del HD para el procesamiento de verbos son más limitadas que para el procesamiento de nombres (Nieto, Santacruz, Hernández, Camacho-Rosales y Barroso, 1999).

En resumen, los trabajos presentados son un ejemplo de las posibilidades de estudiar la asimetría cerebral para el lenguaje en sujetos neurológicamente normales y utilizando procedimientos visuales. Como puede observarse, las posibilidades son amplias, pero la validez de los resultados está determinada por la rigurosidad en los controles metodológicos. Desafortunadamente, el relativamente fácil acceso a estos procedimientos ha propiciado la realización de numerosos trabajos carentes de unos controles aceptables.  En este sentido, parte de la inconsistencia de resultados presente en este campo puede ser atribuida a la falta de algunos controles imprescindibles; de acuerdo con  Beaumont (1983), un análisis detenido de los aspectos metodológicos invalidaría un porcentaje considerable de las investigaciones en este campo. Nuestro objetivo ha sido exponer aquellos que hemos considerado más relevantes, ofrecer un punto de partida para quien se acerque a este campo de investigación por primera vez.
 

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