¿POR QUÉ COMETEN ERRORES SEMÁNTICOS LOS PACIENTES AFÁSICOS?

(WHY DO THE APHASIC PATIENTS PRODUCE SEMANTIC ERRORS?)

CONFERENCES
TOPIC: NEUROPSYCHOLOGY OF LANGUAGE


Fernando Cuetos Vega
 

Universidad de Oviedo. Spain.
E-Mail: fcuetos@correo.uniovi.es

 
Abstract

One of the most striking and surprising symptoms of the aphasic patients is the production of semantic errors. This kind of errors, which consists of replacing a word by another with a different but similar meaning, may appear when speaking, as it happens when a patient say "dog" in reference to a "cat" (semantic paraphasia), when reading as it happens when a patient reads "dog" where is writting "cat" (semantic paralexia), as well as in repetition or in writing.

Some patients make these errors only in a specific linguistic modalilty (deep dyslexic patients make semantic errors in reading, deep dysphasic patients in repetition, etc), but some patients make semantic errors in several modalities or even in all of them. Why these differences and what are the causes of these errors? Models of linguistic processing builded up from experiments with normal subjects provide us nowadays give an answer to most of the above questions. From these models, by using appropriate tasks, it is possible to examine the reasons why a patient makes certain errors. In fact, the results in different tasks help us to locate the deficit of each patient more than errors per se. It has been shown that sometimes the same type of error (e.g. a semantic parapahsia) can be caused by different processes in different patients.

In this talk we will try to analyse which are the cognitive processes underlying semantic errors  in each of the linguistic activities when such processes are altered by injury, as well as to determine the best procedures to know what mechanisms are generating semantic errors in each aphasic patient.
 

Resumen

Uno de los síntomas más llamativo y sorprendente de los pacientes afásicos es la comisión de errores semánticos. Este tipo de errores, consistente en emitir una palabra por otra que tiene diferente pero similar significado, puede aparecer en el habla, como ocurre cuando un paciente dice "mesa" al referirse a una silla (parafasia semántica), en la lectura como ocurre cuando lee "mesa" donde está escrito "silla" (paralexia semántica), en la escritura (paragrafia semántica) o en la repetición.

Algunos pacientes cometen estos errores sólo en una determinada modalidad lingüística (los disléxicos profundos en la lectura, los disfásicos profundos en repetición, etc), otros en cambio, cometen errores semánticos en varias o incluso en todas las modalidades. ¿A qué se deben estas diferencias y cuáles son las causas de estos errores?

Los modelos del procesamiento lingüístico construidos a partir de experimentos con sujetos neurológicamente normales permiten actualmente dar respuesta a esos interrogantes. Partiendo de estos modelos, y por medio de tareas adecuadas se puede averiguar las causas por las que un paciente comete determinados errores. Son de hecho, los resultados en las diversas tareas, más que los errores, los que nos pueden ayudar a localizar el déficit concreto de cada afásico, ya que a veces, el mismo tipo de error (por ejemplo una parafasia semántica) puede tener causas muy distintas en diferentes pacientes.

En esta conferencia trataremos de analizar cuáles son  los procesos cognitivos responsables de la emisión de errores semánticos en cada una de las actividades lingüísticas, así como de determinar los procedimientos más adecuados para averiguar qué mecanismos son los que están generando en cada paciente concreto los errores semánticos.
 


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Introducción

Los pacientes afásicos, a consecuencia de la lesión cerebral que han sufrido, manifiestan una serie de alteraciones del lenguaje que les impide una comunicación normal. Dependiendo del tipo de afasia, los pacientes pueden tener dificultades para entender ciertas palabras o frases,  para construir oraciones, para pronunciar determinadas palabras, etc. Pero una de las características más llamativas y sorprendentes de los pacientes afásicos es, si duda, la comisión de errores semánticos, esto es la sustitución de una palabra por otra que tiene un significado relacionado (por ejemplo decir "cebolla" cuando tiene que decir "ajo").

Estos errores son bastante frecuentes en el habla espontánea y en la denominación de objetos, y se denominan parafasias semánticas, pero también pueden aparecer en la  lectura (paralexias semánticas), en la escritura (paragrafias semánticas) o en la repetición. Algunos pacientes sólo producen errores semánticos en una modalidad concreta, así los pacientes RGB y HW de Caramazza y Hillis (1990) únicamente producían parafasias semánticas;  otros, en cambio, producen errores semánticos en varias modalidades lingüísticas; por ejemplo, el paciente descrito por Michel y Andreewsky (1983) cometía errores semánticos en repetición y en escritura al dictado, pero no en lectura, el paciente de Newcombe y Marshall (1980) cometía errores semánticos en lectura y escritura al dictado pero no en repetición. Y algunos pacientes, como KE estudiado por Hillis, Rapp, Romani, y Caramazza (1990), cometen errores semánticos en todas las modalidades lingüísticas ¿Qué mecanismos cognitivos están fallando en estos pacientes para que cometan ese tipo de errores? ¿Por qué las personas neurológicamente normales no cometemos, salvo en contadas ocasiones y solamente en producción oral, errores semánticos y sin embargo en las personas con daño cerebral son tan frecuentes? ¿Por qué unos pacientes cometen errores en una sola actividad lingüística y otros los producen en varias modalidades? En esta conferencia vamos a tratar de desentrañar las causas que los originan, pero antes conviene precisar qué entendemos exactamente por errores semánticos.

En general, se considera que un error es semántico cuando la palabra emitida por el paciente no tiene ninguna relación formal (fonológica ni ortográfica) con el objeto al que se está refiriendo y sí tiene una relación en el significado. Si un paciente dice o lee "pato" cuando debiera decir "gato" no se puede decir que sea un error semántico, puede ser simplemente una sustitución del fonema "p" por el fonema "g". Sería un claro error semántico si en vez de gato dijese perro, ya que las palabras gato y perro no tienen ninguna relación formal y sin embargo los conceptos que expresan tienen relación en cuanto al significado. En general, se distinguen dos tipos de errores semánticos:

- cuando los dos conceptos (el que se quiere emitir y el que se emite erróneamente) comparten rasgos semánticos, esto es, pertenecen a la misma o parecida categoría (por ejemplo gato y perro son dos animales mamíferos, domésticos, de parecido tamaño....).

- cuando no comparten rasgos pero ambos conceptos están muy asociados (por ejemplo, caballo y carro) porque suelen aparecen juntos en numerosas ocasiones.

En general, cuando los pacientes cometen errores semántico suele ser de ambos tipos, es decir, no hay disociación en el sentido de que unos pacientes cometan errores de una clase y no de otra, aunque en general, los asociativos suelen ser menos frecuentes. Según Nickels y Howard (1994), el 75% de los errores semánticos son entre estímulos que comparten rasgos y sólo el 25% son de tipo asociativo.

Un tipo de error que es difícil de distinguir de los semánticos son los circunloquios reducidos. Esto es, cuando un paciente con cierto grado de fluidez trata de decir la palabra gato puede decir "eso que es como un perro". Cuando se trata de un paciente con problemas de expresión para decir lo mismo simplemente dice "perro". Él sabe que no es un perro pero quiere decir (eso si, de forma abreviada) que es como un perro. Hay que tener cuidado con incluir los circunloquios con los errores semánticos, especialmente cuando se trata de pacientes poco fluentes. La mejor manera de comprobarlo es preguntándoles si la palabra que dijo es realmente la que corresponde al concepto que quiere decir.

Una vez clarificado lo que entendemos por error semántico vamos a analizar las causas por las que los pacientes afásicos cometen errores semánticos y para ello vamos a basarnos en los modelos de procesamiento lingüístico elaborados tanto a partir de experimentos con sujetos normales como de los datos de los pacientes afásicos. Se supone que en los sujetos que no han sufrido lesión cerebral todos los componentes del sistema funcionan normalmente mientras que en los pacientes afásicos alguno de estos componentes no funciona en absoluto, o funciona incorrectamente dando lugar, entre otras alteraciones, a la aparición de errores semánticos. Dependiendo de cuál sea el componente dañado, estos errores aparecerán en  producción oral, en lectura en voz alta, en escritura al dictado, en repetición o en todas ellas.

Vamos a comenzar por la producción oral que es donde más comúnmente se producen errores semánticos y donde primero se detectan a través del habla espontánea.
 

 Errores semánticos en producción oral
Una de las tareas más frecuentemente utilizadas para evaluar la producción oral de los pacientes afásicos es la de denominación de dibujos, consistente en  presentar al paciente dibujos de objetos comunes para que diga su nombre (por ejemplo, el test de Vocabulario del Boston). Esta tarea que parece muy simple resulta difícil a la mayor parte de los pacientes y suele originar muchos errores semánticos, o al menos, aparentemente semánticos. Así,  cuando pedimos a un paciente que nos diga el nombre de un determinado objeto, por ejemplo de una pipa, es bastante frecuente que nos diga el nombre de otro objeto distinto, aunque relacionado (por ejemplo puro). Se podría pensar que se trata de un error semántico. Sin embargo, puede tratarse de un error de otro tipo, ya que la disfunción puede surgir en distintos estadios del procesamiento. Téngase en cuenta que para denominar un objeto o dibujo de un objeto primero tenemos que percibirlo (análisis visual), reconocer ese objeto comparándolo con la representación que tenemos en nuestra memoria (unidad de reconocimiento de objetos) comprender su significado (sistema semántico), asignarle la palabra correspondiente (acceso al léxico fonológico) y articulación de los sonidos correspondientes, tal como se puede ver en el modelo expuesto en la figura 1 (para una descripción más detallada de estos procesos véase Cuetos, 1998 o Ellis y Young, 1988).

Cuando alguna de estas operaciones falla aparece una alteración en la denominación del objeto, pero hay que averiguar dónde se produce exactamente esa alteración, ya que a veces el simple análisis de los errores no es suficiente para dar una respuesta precisa. Cuando un paciente dice puro en vez de pipa puede ser porque tiene problemas de reconocimiento y no distingue bien los dos objetos que son, sin duda, parecidos. O puede tener problemas semánticos que le impiden saber exactamente de qué objeto se trata si de una pipa o de un puro. O tiene problemas en la recuperación léxica y de esta manera, aunque sabe claramente que el objeto que tiene delante es una pipa lo que no consigue es recuperar la forma fonológica que le corresponde.¿Cómo podemos averiguar dónde se genera el error? Los casos en los que la lesión se sitúa en los estadios de reconocimiento de objetos son relativamente fáciles de identificar porque los pacientes cometen fundamentalmente errores visuales. Además estos pacientes tendrán dificultades en las tareas de percepción visual y no las tendrán en otras modalidades perceptivas. Más difícil es distinguir cuando el origen de la lesión se sitúa en el sistema semántico o en el léxico fonológico, porque en ambos casos los errores pueden ser predominantemente semánticos. Cuando la lesión se localiza en el sistema semántico el paciente no consigue activar los atributos correspondientes a un concepto determinado y en su lugar selecciona otro concepto con el que comparte atributos o con el que se encuentra asociado. Cuando la lesión se sitúa en el léxico fonológico el paciente activa correctamente los atributos semántico pero no consigue seleccionar la palabra correspondiente, y en su lugar selecciona otra palabra similar. En ambos casos el resultado es un error semántico (Caramazza y Hillis, 1990).

¿Qué recursos tenemos para diferenciarlos? A través de la ejecución del paciente en diferentes tareas. Por ejemplo, se supone que el sistema semántico es común para la comprensión y la producción, de manera que si un paciente tiene dañado el sistema semántico también tendrá dificultades (y cometerá errores semánticos en comprensión). Mediante una tarea de comprensión (por ejemplo la de emparejamiento palabra-dibujo del EPLA (Valle y Cuetos, 1995) en la que se presentan una palabra y cinco dibujos para que el paciente señale el dibujo correspondiente a la palabra) se puede comprobar el estado real de este importante componente del sistema de procesamiento lingüístico. En cambio, si el problema es de acceso al léxico el paciente no tendrá dificultades de comprensión sino sólo de denominación. Por otra parte, a los pacientes con trastorno semántico se les puede inducir fácilmente al error semántico sólo con presentarles un dibujo e indicarles un inicio falso (por ejemplo al presentarles el dibujo de un tigre y decirles el sonido "l" irremediablemente responden león). Esto no ocurre, en cambio, cuando el problema es de acceso. Además, si se les pregunta a los pacientes cuando cometen un error semántico si están seguros de si es esa la palabra correspondiente al dibujo que tienen que denominar, los que tienen la lesión en el sistema semántico responderán que esa es la respuesta correcta mientras que los que tienen la alteración en el léxico fonológico saben muchas veces que la respuesta que han dado no es la correcta. El paciente JCU descrito por Howard y Orchand-Lisle (1984) o nuestro paciente JR (Miera y Cuetos, 1992) son ejemplos  de alteración del sistema semántico, ya que junto a los problemas anómicos mostraban dificultades de comprensión. El paciente EST descrito por Kay y Ellis (1987) o nuestro paciente VF (Miera y Cuetos 1992) son ejemplos típicos de dificultades específicas para recuperar la palabra, ya que no tenían ningún problema de comprensión (en Cuetos, 1999 se puede encontrar más información).
 

Errores semánticos en repetición
La repetición es también una tarea muy utilizada para evaluar a los pacientes afásicos. El evaluador va diciendo una palabra de cada vez para que el paciente la repita. A veces el paciente, en vez de repetir la palabra que le se dice responde con otra de parecido significado.

¿Qué procesos intervienen en la repetición? Primero es necesario identificar los sonidos correspondientes a las palabras,  proceso que se suele denominar de análisis auditivo. Después viene el reconocimiento de la palabra mediante la comparación con las representaciones que tenemos almacenadas en nuestra memoria para las palabras (el denominado léxico auditivo). Finalmente el acceso al significado de esa palabra en el almacén semántico. A partir del significado entrarían en funcionamiento los procesos de recuperación léxica y de articulación de los sonidos que ya hemos descrito en el apartado anterior.

Aunque no es ésta la única vía de que disponemos para llegar desde la palabra que escuchamos a la palabra que pronunciamos, puesto que existe una vía subléxica que nos permite pasar directamente de los fonemas de entrada a los fonemas de salida, sin pasar por el significado. Esta vía es la que nos permite repetir palabras desconocidas o pseudopalabras que no están representadas en el léxico (por ejemplo, no tenemos ninguna dificultad para repetir pseudopalabras como "fitepo" o "colpama").

Una repercusión importante de que exista esta vía subléxica es que los pacientes afásicos raramente tienen problemas de repetición debido a que justamente ambas vías se ponen en funcionamiento y si en una hay alteración la otra se encarga de corregirla. Contrariamente a la denominación en la que sólo existe la vía semántica y si falla alguno de los procesos se interrumpe la tarea, razón por la que la anomia suele estar presente en la mayor parte de los pacientes anómicos.

Esta es también la razón por la cual las personas normales raramente cometemos errores semánticos en repetición, pero con bastante frecuencia cometemos errores semánticos en el habla espontánea ("perro" por "gato", "ayer" por "mañana", etc). Incluso son raros los errores semánticos en repetición entre los pacientes anómicos y sólo aparecen cuando se daña gravemente la via sublexica y parcialmente la semántica, como ocurre en las disfasias profundas. Efectivamente, los disfásicos profundos cometen errores semánticos en repetición pero es porque tienen totalmente dañada la vía subléxica como indica el hecho de que son incapaces de repetir las pseudopalabras y las palabras desconocidas. Así, el paciente descrito por Michel y Andreewsky (1983) era incapaz de repetir pseudopalabras y cometía errores semánticos con las palabras: cuando tenía que repetir "rojo" decía "amarillo", ante "independencia" decía "elecciones".
 

Errores semánticos en lectura en voz alta
En la lectura en voz alta sucede algo similar a la repetición, ya que también hay una vía léxica y una vía subléxica. La vía léxica, que nos permite comprender lo que leemos, se compone de los procesos de identificación de las letras, reconocimiento de las palabras en el léxico visual y acceso posterior al significado en el sistema semántico. A partir de aquí entran en funcionamiento los procesos de producción oral ya expuestos en los apartados anteriores. La vía subléxica, que nos permite leer cualquier palabra desconocida o pseudopalabra está formada por un mecanismo encargado de convertir cada grafema en su correspondiente fonema. En condiciones normales ambas vías se ponen en funcionamiento cada vez que tenemos que leer una palabra. Y los errores semánticos sólo aparecen cuando está totalmente destruida la ruta subléxica.

Los errores semánticos en lectura en voz alta no son muy frecuentes y sólo aparecen cuando hay una incapacidad total para leer pseudopalabras, tal como ocurre en los disléxicos profundos. Es el caso del paciente de Ferreres y Miravalles (1995) que leia "burro" cuando se le presentaba la palabra "asno", "cuerpo" por "vida" o "rojo" por "amarilla""y era incapaz de leer una sola pseudopalabra. De hecho, existe otro tipo de dislexia, llamada dislexia fonológica en la que los pacientes también tienen dificultades para leer las pseudopalabras pero sin embargo no cometen errores semánticos. Y es que para que aparezcan los errores semánticos es necesario que esté totalmente dañada la vía subléxica que es el mecanismo que nos permite leer las pseudopalabras.
 

Errores semánticos en escritura
En escritura, como en lectura y repetición, también existe una vía léxica directa que nos permite escribir con buena ortografía y una vía subléxica que nos permite escribir al dictado las palabras desconocidas. Por consiguiente sólo cuando aparece totalmente dañada la vía subléxica y el paciente es incapaz de escribir pseudopalabras aparecen los errores semánticos al dictado (en denominación escrita pueden aparecer aunque no esté dañada la vía subléxica). Nuestro paciente JD (Cuetos y Labos en preparación) es totalmente incapaz de escribir una sola pseudopalabra y comete erros tales como escribir "avión" cuando se le dicta "piloto" o "médico" cuando se le dicta "doctor".

En la figura que se expone a continuación se pueden ver todos los procesos implicados en las actividades lingüísticas  a nivel de palabra a los que se ha hecho referencia. Se puede ver que, además de las vías léxicas, existen una vías subléxicas (en línea discontinua) para la repetición (a), lectura (b) y escritura (c), que evitan la producción de errores semánticos. Sólo cuando estas vías subléxicas están totalmente dañadas aparecen esos errores.


Conclusiones
A la vista de lo dicho anteriormente se puede responder a los interrogantes que nos planteabamos al principio ¿Por qué algunos pacientes cometen errores semánticos en una modalidad lingüística mientras que otros cometen errores semánticos en varias modalidades lingüísticas? Para que se produzcan errores semánticos tiene que estar dañada alguna de las vías subléxicas que permiten conectar directamente almacenes saltándose el sistema semántico. Así, cuando está dañado el mecanismo de conversión acústico-fonológico el paciente sólo cometerá errores en repetición, de la misma manera qué cometerá errores en lectura sólo cuando está dañado el mecanismo de conversión grafema-fonema y en escritura cuando lo está el de conversión fonema-grafema. Cuando son varios los mecanismos subléxicos que están dañados el paciente cometerá errores semánticos en varias actividades. Así, el paciente descrito por Michel y Andreewsky (1983) cometía errores semánticos en repetición y en escritura al dictado, aunque no en lectura en voz alta, porque tenía dañadas las vías subléxicas de repetición y escritura. El paciente de Newcombe y Marshall (1980) cometía errores semánticos en lectura y escritura porque tenía dañados los mecanismos de conversión grafema-fonema y fonema-grafema. Unicamente en denominación se pueden cometer errores semánticos sin que haya ninguna vía subléxica dañada, porque para la producción oral no hay conexiones alternativas a la semántica: para denominar un objeto es necesario activar previamente su significado. Esta ausencia de vía subléxica en producción oral es lo que hace que la mayor parte de los pacientes afásicos cometan errores semánticos en denominación. Incluso los sujetos normales que nunca cometemos errores semánticos en lectura, escritura o repetición porque la vía subléxica nos lo indicaría, cometemos con bastante frecuencia errores en producción oral y así es común decir, ayer por mañana, sobrino en vez de primo o gordo por delgado. El hecho de no disponer de vía sublexica conlleva a la producción de errores semánticos en los pacientes afásicos bien porque tienen dañado el sistema semántico, porque tienen dañado el léxico fonológico o simplemente por un bajo nivel de activación en la conexión semántico-léxico.

La última cuestión a la que queremos responder en esta conferencia es ¿por qué el uso de la vía léxico-semántica implica la comisión de errores semánticos? ¿No tendría que ser esta vía suficiente para facilitarnos la respuesta correcta? La explicación de algunos autores es que al escuchar o leer una palabra se activa un área genérica del sistema semántico y ésta a su vez activa a la representación fonológica correspondiente (Newcombe y Marshall, 1980). Pero ocurre que la información semántica activada a veces no es lo suficientemente específica y eso conlleva a que un número más o menos grande de candidatos semánticamente relacionados sean activados. El que primero consiga alcanzar el umbral de activación será seleccionado. A veces ese candidato seleccionado será el que corresponde al estímulo pero otras veces será otro candidato relacionado que tiene un umbral más bajo debido a su frecuencia, familiaridad, etc. Otros autores, en cambio, sostienen que además de la destrucción de la vía subléxica en todos los pacientes que cometen errores semánticos existe daño en la vía léxico semántica (Shallice y Warrington, 1980). Y ciertamente la mayor parte de los pacientes que cometen errores semánticos se ha comprobado una alteración del sistema semántico central. Aunque también se ha encontrado algún caso en lo que esto no sucede (Caramazza y Hillis, 1990), con lo cual esta cuestión queda abierta.
 

Referencias bibliográficas
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