ANTECEDENTES EN LAS INVESTIGACIONES DEL JUEGO VOCAL.  SU OBSERVACIÓN EN
NIÑOS PREMATUROS DE MENOS DE 1500 GRAMOS

(BACKGROUND IN VOCAL PLAY RESEARCH. OBSERVATION IN PRETERM  INFANTS LESS THAN 1500 GRAMS)

CONFERENCES
TOPIC: NEUROPEDIATRICS


Víctor Feld

Hospital Materno-Infantil Ramón Sardá, Esteban de Luca 2151 C.P.:1246) Buenos Aires-Argentina.
Sección Neuropediatría, Neuropsicología Infantil.
E-Mail: vfeld@mail.retina.ar


Abstract

During de vocal play not all the sounds emitted by lactants belong to language. Gradually, a learning process gets the features of these emissions closer to the adult's phonemes. This happens due to participation of an auditory pattern generated  in the family environment and the feedback of the lactant's own emissions. Significant evidence has been found in previous investigations about phonologic organisation that has not been well understood in preterm infants of less than 1500grs. Our objective is to explain the organisation process and phonematic features of these children.
Suggestive data comes up from this project that can be useful either for therapeutic application or  for the field of phonologic combinatory of the different Spanish dialects.
The hierarchical organisation of phonologic features, as well as what we have called "prephonemes", have sensible chronological differences between preterm and full-term children.
 

Resumen

Durante el juego vocal no todos los sonidos emitidos pertenecen a la lengua. Paulatinamente el aprendizaje,  aproxima las emisiones de los lactantes a los fonemas emitidos por los adultos.
Ello sucede por la participación de un patrón auditivo generado en el ámbito de la vida familiar y por la retroalimentación de las propias emisiones del niño.
Los prematuros han demostrado particularidades de su organización fonológica, no bien estudiadas hasta el presente. Los datos encontrados en la literatura nos permite compararlas con las emisiones de niños nacidos a término. Nuestro objetivo es explicar el proceso de organización creciente y los rasgos fonemáticos del prematuro.
Ello aporta sugestivos hallazgos aplicables tanto para la terapeútica del lenguaje como para el ámbito de la combinatoria fonológica de los diferentes dialectos del español.
La organización jerárquica de rasgos fonológicos así como las emisiones que hemos denominado "prefonemas", tienen sensibles diferencias cronológicas entre niños prematuros y nacidos a término.
 
 

INTRODUCCION
Las características que ofrece el bebé en su nacimiento determina que no pueda dar hasta los primeros meses de vida una pista clara de su funcionamiento tal cual lo reconocemos en el adulto. Las producciones tempranas y progresivas se consideran útiles de modo que nos permitan comprender el papel de cada uno de los elementos constitutivos (Feld, 1997,1998).

Sabemos que es muy importante la estructura anatómica del recién nacido para la producción de los sonidos. Goldstein (1979) ha postulado que el sistema del bebé es apreciablemente más corto, la faringe es relativamente más corta, el sistema es más ancho con respecto a su longitud, la cavidad oral es más chata que en el adulto, la lengua oblitera la cavidad oral limitada por el insuficiente desarrollo muscular y la respiración es eminentemente nasal.
Sin embargo, estos elementos no son suficientes para explicar la organización fonológica que se produce en los primeros meses (Ingram, 1992).

En el primer semestre de vida, los sonidos del niño están muy influidos por el desarrollo neurofisiológico. Pero, al mismo tiempo, las necesidades biológicas y de satisfacción, los requerimientos de alimentación, descanso, limpieza, afecto, determinan no sólo un comportamiento general del niño, sino que esto va acompañado de importantes y rápidas transformaciones de sus componentes comunicacionales y, particularmente, del lenguaje empleado para ello. Nos parece atinente señalar que el inicio del juego vocal permite construír la identidad lingüística.

Los primeros sonidos del recién nacido

La adquisición y selección de fonemas se logra a partir de la  selección y diferenciación entre las emisiones de una actividad vocal espontánea (Allport, 1924; Lewis, 1936; Lenneberg, 1967;. Richelle, 1971). Dentro de éstas, el grito y el llanto son una de las manifestaciones iniciales que se expresan como una respuesta refleja a las necesidades biológicas, a los estímulos externos ya sostenida combinada con la práctica que es en principio de demanda y se va transformando paulatinamente en social. El proceso de socialización convierte al lenguaje en un modo de comunicación que se emplea para obtener algo.

Sedlácková (1964) describió las características de los sonidos del recién nacido y en nuestro medio también Fridman (1974) consideró esos comienzos. Se señala al "grito simple" (llanto) como la producción vocal más frecuente de los recién nacidos, provocado por excitaciones variadas, la mayor parte desagradables, como el hambre y el dolor, y que adquieren diversas jerarquías de acuerdo con las circunstancias de su producción lo que puede durar entre 0,2 y 2 segundos. Se puede, a su vez, encontrar una altura tonal de importante variación siendo la más frecuente de dos octavas de dispersión. El porte melódico es igualmente típico y comienza por un tono grave, sube con la intensidad y disminuye por último con el agotamiento del llanto.
El timbre de la voz puede mantenerse constante para diversos sonidos. Por fin, el perfil espectral que se encuentra en estos sonidos cambia en el curso de los diferentes "gritos".
Todo este proceso enriquece las posibilidades de consolidar la práctica necesaria para un ajustado control a través del oído y de un equilibrio en la organización muscular de la boca, así como también, a madurar los procesos propioceptivos que refuerzan el proceso de comunicación. Posteriormente, "El significado principal del juego vocal de los bebés parece consistir en la aplicación de reflejos circulares entre el sonido de la sílaba y la posibilidad de su pronunciación" (Lewis, 1967). Roman Jakobson señaló que "los sonidos onomatopéyicos son también partícipes de este proceso, como preparadores de la aparición de los fonemas".

Antecedentes históricos

Los trabajos de Allport (1924) señalan la existencia de una etapa inicial en la que las primeras consonantes, que aparecen en el primer. mes son nasales y guturales. (/m/, /n/, /ng/, /g/ y /k/). Son el resultado de posiciones fáciles de la boca, adoptadas como movimientos hechos al azar. Las articulaciones son con largas vocales abiertas y con algunos diptongos. En el segundo y tercer semestres de vida aparecen las etapas de articulación casual, el balbuceo y el arrullo. Las consonantes son repetidas con más control y complementadas con otras nuevas. La articulación casual surge como una emisión displacentera ocasionada por una frustración y rápidamente asume la función de control social. La "charla infantil" es espontánea, placentera, es una forma de juego. Intervienen emociones más fuertes que aceleran las funciones del sistema nervioso simpático, el balbuceo placentero es reemplazado por gritos inarticulados del período anterior.

Lewis (1936) , por su parte, describió el carácter de la iniciación en la fonación y la influencia social de estas emisiones. El niño nacido tiene dos tipos de manifestaciones:
Displacer: con gritos semejantes a vocales, que varían entre /e/ y /a/, por lo general nasalizados. Pronto aparece /u/ seguida de /h/, /l/ y /n/.

Placer: vocales no nasalizadas, de características indeterminadas, que se entremezclan con las consonantes posteriores /g/, /k/, /q/ y /r/ aparecen luego las consonantes frontales principalmente no nasales /p/, /b/, /t/, /d/, junto con las nasales correspondientes /m/ y /n/.
Los primeros sonidos son vocálicos y sólo comienzan con las consonantes cuando las contracciones de diferentes partes del aparato vocal se hacen más definidas. Se observa en todas las actividades motoras del niño un aumento en la precisión de los movimientos. Por lo tanto, durante un período que abarca varios meses, no siempre es fácil decidir si un sonido dado es vocálico o consonantal.

La forma característica /a/ del grito del niño puede, sin duda, ser llamada expresiva puesto que es la manifestación vocal directa de las contracciones que se producen en un estado de incomodidad. Existe una tendencia innata en el niño a vocalizar cuando se halla en un estado de bienestar, si bien esta vocalización aparece sólo cuando la expresión de displacer ha sido ya bien establecida. El origen de las primeras consonantes posteriores y de las consonantes anteriores subsiguientes reside casi totalmente en la expresión de hambre y en la de su satisfacción. Al tratar la naturaleza del lenguaje no podemos eludir el hecho de que los órganos de la emisión vocal son también los órganos de la succión.
Puede encontrarse orden y regularidad en lo que a menudo se consideró como emisión casual y caótica de los primeros sonidos. Ellos se incluyen dentro de grupos que pueden explicarse con referencia a factores como la diferenciación de estados afectivos y la aparición de una conducta anticipatoria de una sucesión de hechos.

En los escritos originales de Brain (1965) hay aproximaciones al proceso de crecimiento del lenguaje infantil. Reafirma la importancia del desarrollo del lenguaje en el niño puesto que lleva a importantes conclusiones con referencia a la base fisiológica del habla. El hecho de que el niño normal oye los sonidos que produce es de enorme importancia para el desarrollo posterior del lenguaje. Como dice Bühler (1930), "el hecho psicológicamente importante es la formación de fuertes asociaciones entre la impresión auditiva y los movimientos que la producen, porque ello es la base esencial de la futura imitación de los sonidos que escucha el niño, en la que tiene que traducir lo que ha oído en movimientos vocales propios".

Algunos autores reconocen una etapa de "lalación": repetición de complejos de sonidos o sílabas que ha escuchado, y que su reproducción le produce placer. Eisenson (1938) sostiene que después que ha aprendido a imitar muchas combinaciones de sonidos de su propia composición accidental, se dan las bases para el próximo período: ecolalia.  Los períodos de lalación y de ecolalia son de enorme importancia porque durante los mismos el niño adquiere un repertorio de complejos sonidos que, en última instancia, podrá producir a voluntad y que debe poseer antes de aprender a hablar, o adquirir un lenguaje en sentido adulto".

Al principio, la imitación que hace el niño presenta distorsiones, transposiciones, duplicaciones y en esta etapa el niño comprende mucho más de lo que es capaz de decir.
Más recientemente, Richelle (1971) expresa su impresión acerca de la adquisición de los sonidos de la lengua, postura que compartimos en cuanto a su enfoque. Dice: "¿Dónde empieza la adquisición del lenguaje en el niño? Se ha destacado que la adquisición de los fonemas no se realiza sólo por imitación de los sonidos del ambiente, sino más bien por selección y diferenciación entre las emisiones de una actividad vocal espontánea".
Según Lenneberg (1967), hay dos tipos de actividad vocal que se diferencian en su análisis acústico. Desde el nacimiento se manifiestan gritos y llantos que sufren modificaciones, especialmente del timbre, a lo largo de la infancia. Los bebés no desarrollan otra actividad que no sea abrir y cerrar la boca. Al final del segundo mes aparecen vocalizaciones de las que saldrán los fonemas.

Grégoire (1937) y Lewis (1936) notaron que el balbuceo reproduce primero los rasgos suprasegmentales correspondientes a acentuaciones y entonaciones. Weir (1966) y Boisson - Bardies (1989, 1991) estudiaron a niños de distintos ambientes lingüísticos (americano, chino, árabe y ruso) y observaron que en los niños chinos, hacia los 6 meses, aparecían variaciones tonales que en otros niños no surgían, ya que estas diferencias tonales no son rasgos distintivos. La diferenciación progresiva de los fonemas específicos de la lengua es muy rápida entre los 9 y 18 meses, pero distinta de ser perfecta; el sistema fonético completo sólo esta dominado a los 5 o 6 años.

Jakobson (1941, 1949), Jakobson y Halle (1956) describen etapas sucesivas, fundadas en parejas de oposiciones, algunas de las cuales, más primitivas y universales, serían las primeras en aparecer y las últimas en desaparecer en los trastornos del lenguaje. El grupo inicial sería la pareja consonante-vocal /pa/ en la cual el sonido consonántico difuso /p/ correspondiente a la energía mínima; se opone totalmente al sonido /a/ vocal compacta, correspondiente a la energía máxima. Este sistema se enriquece con la consonante nasal /m/. Desde el aspecto consonántico, comienza una nueva oposición entre: /p/ y /t/, basada en el contraste de altura; las frecuencias bajas dominan en la /p/ y las altas en la /t/. Según el doble eje de oposición agudo-grave y difuso-compacto, van a diferenciarse las vocales: /a/ compacta se opone a las  difusas/u/ que es grave e /i/ que es aguda; y las consonantes que son difusas /p/ y /t/ se oponen a la compacta /k/. A ellos se superpone el eje velar-palatal.

El niño no aprende el sistema fonológico sólo por afinar la discriminación auditiva y la producción de sonidos aislados. El sistema fonológico no es independiente del uso general del lenguaje. Las distinciones fonéticas sólo son importantes en la medida en que sirven de soporte a distinciones de sentido.

El orden de adquisición de los fonemas parece depender de su nivel de dificultad desde el punto de vista sensoriomotor: ciertos sonidos exigen la actuación de un mayor número de músculos, un control más preciso de los movimientos y una coordinación más afinada. Depende, además, de la distribución de los fonemas en la lengua: unos sonidos son privilegiados sobre otros.

Deseamos rescatar los aportes en el Río de la Plata acerca de la adquisición fonológica infantil, entre los cuales están los trabajos de Mendilaharsu (Behares; Elizaineín, 1981), quien se remite a Jakobson -entre otros- para su exposición teórica. En su libro Estudios neuropsicológicos expresa: "Según Ferguson (1975) las pautas centrales de la teoría de Jakobson son:

1) En cada estadio el habla del niño tiene una estructura propia.
2) Junto con este núcleo estructural hay elementos marginales (extrasistemáticos)
3) El lenguaje muestra correspondencia con el modelo adulto
4) Hay un orden regular de adquisición de las distinciones fonológicas.
5) En el desarrollo fonológico cada imitación requiere una selección, es decir, un desarrollo creativo a partir del prototipo.
6) Hay un "período de balbuceo" caracterizado por la gran cantidad y diversidad de sonidos producidos y aun producibles. El niño selecciona entre todos los sonidos posibles aquellos que integran el sistema de la lengua en cuestión.
7) La transición del balbuceo al lenguaje se efectúa por la nueva función de los sonidos como "sonidos del lenguaje", es decir, por las relaciones fonológicas que van surgiendo. El lenguaje se organiza en un todo lógico y coherente.
Existen evidencias para suponer que el niño percibe las oposiciones en el modelo adulto mucho antes de que puedan producir los sonidos correspondientes.
8) Los sonidos onomatopéyicos preparan y posibilitan la emergencia de los correspondientes fonemas y segmentos fonéticos que los realizan.
9) La aparición de los fonemas no tiene nada en común con la efímera producción del balbuceo, que tiende a desaparecer.
10) Existe un orden de adquisición".

Jakobson propone un modelo  general que, según los datos manejados por él, "permanece el mismo en todos lados y siempre" y se basa en tres hechos:

1) Es el orden de adquisición más irrefutable en las lenguas en que se ha estudiado.
2) El orden es inverso al seguido por las afasias.
3) Las primeras oposiciones están presentes en todas las lenguas, en cambio, las demás sólo aparecen en algunas de ellas.

Se han descubierto, después de Jakobson, regularidades no exclusivamente funcionales en el desarrollo de la fonología. El proceso de adquisición del sistema fonológico estaría determinado por el desarrollo perceptivo, articulatorio y neuromotor; las fricativas no se perciben por la tardía mielinización del componente postalámico del conducto acústico (Salus y Salus, 1974). Ferguson y Garnica (1975) demostraron que hay regularidades fonológicas debidas a la percepción, en tanto que la sonoridad y nasalidad se perciben más fácilmente que la fricción y la duración. Los modos de articulación se perciben más claramente que los puntos de articulación .

Lecours ha descripto (1975) la correlación entre la mielogénesis y el desarrollo del lenguaje, si bien la madurez anatómica no es suficiente para el desarrollo del lenguaje, fenómeno que es de naturaleza social aunque tenga un sustrato anatómico.

Acerca de nuestro enfoque de la adquisición del código fonológico

El código fonológico está constituido por elementos segmentarios: los fonemas, que son los que consideramos en esta descripción de acuerdo con lo que se da en el español y que se habla en el Río de la Plata (Azcoaga, 1984, 1989, 1995; Bianchi, 1986). A su vez lo constituyen elementos suprasegmentarios o prosódicos (acento, entonación, ritmo y límite o juntura).

Jakobson elaboró para el idioma inglés una nomenclatura binaria. En ésta se establecieron "Universales fonológicas" y las leyes de "Solidaridad irreversible". El orden, entonces, de la adquisición fonológica sería vigente para todas las lenguas del mundo y constaría de varios estadios. Ese desarrollo se da por oposiciones, de modo que un fonema anterior precede (y en cierto modo determina) un fonema posterior que es su opuesto, del mismo modo que este último, en una nueva oposición, da lugar  a otro fonema anterior (Behares, 1981). Jakobson (1974) consideró que cada fonema se constituía con un cierto número de "bits" de información. Cada uno de ellos (Binary Digit) participa o no. Puede representarse la opción binaria como "1" o "0" (o se podría representar como verdadero o falso o con una referencia neurofisiológica). De esta forma cada fonema queda definido con 8 rasgos. ¿Cómo sería entonces la "representatividad" de estos pares de rasgos? Para que se produzca el fonema, se necesita una actividad neuromuscular; primero, la actividad postural de los músculos que configuran los resonadores bucal y nasal y para las consonantes, la actividad fásica muscular que origina los cambios de posición, mientras fluye la corriente de aire portadora de sonidos de vocales.

El código fonológico está organizado a partir de un rasgo que jerárquicamente es el más importante de todos y éste subordina a los demás rasgos. O sea, que los otros van apareciendo gradualmente a lo largo del proceso de aprendizaje del código fonológico.
Hay una jerarquía de rasgos en la que los más importantes, básicos y generalizados, determinarán a los más inestables, facultativos y específicos (Azcoaga, 1979).
Por otra parte, los rasgos dependen de determinismos funcionales. Este punto hace pensar que la generación  de los fonemas está seguida por las restricciones madurativas y por la predisposición genética a consolidar antes unos rasgos que otros (Manrique, 1980; Boysson- Bardies, 1989, 1914; Massone, 1985; Menyuk, 1975). El resultado es una cronología como la de Jakobson y Mourgue que, aunque con distintos puntos de vista (lingüística, estructuralista ó neurofisiológica), llegan a conclusiones parecidas.
Von Monakow y Mourgue (1928) destacaron la importancia de distintas actividades que son preparatorias para el desarrollo del lenguaje. Estas actividades innatas son, principalmente, la succión, la deglución, el grito y el llanto del lactante. Los autores mencionados indicaron de qué modo estas actividades van complicándose paulatinamente hasta formar parte de la función del habla. En cada una de estas actividades se producen contracciones musculares que originan mensajes sensoriales que llegan a la corteza cerebral (mensajes propioceptivos y/o cinestésicos). En la llegada a la corteza se produce una coincidencia de aferencias propioceptivas que se repiten en cada acto y esa repetición es lo que tiende a estabilizarse constituyendo fórmulas propioceptivas.

Por otro lado, se debe considerar también que estas repeticiones no son siempre iguales ya que se van contrayendo distintas fibras musculares. Esto se traduce en los distintos matices del llanto y del grito.

Comienzo del juego vocal:

Entre el 1º y 2º mes de vida el bebé comienza a  emitir sonidos que constituyen el llamado "juego vocal". No son otra cosa que simples emisiones respiratorias con participación laríngea con algún intento comunicacional. Es un verdadero juego ya que pone en actividad conjuntos musculares que, en el futuro, participarán en la actividad vocal y que, a su vez, tiene un sentido comunicacional. Junto con las aferencias propioceptivas participan también en esta actividad aferencias de tipo táctil (las de la mucosa de la boca y la piel de los labios, superficie de la lengua y del paladar), de tipo vibratorio (de las paredes de la boca del velo del paladar) y, muy especialmente, aferencias auditivas. Todas ellas pasan a realizar fórmulas propioceptivas más complejas, ya que intervienen varios analizadores.
El juego vocal se inicia con emisiones continuas y con sonidos guturales que el bebé repite durante varios días hasta que incluye un nuevo sonido que intercala con los anteriores, los sustituye o se combina con ellos. El juego vocal se produce en los momentos de tranquilidad fisiológica, cuando no hay estímulos externos tan intensos que reclamen la atención del niño. Alrededor de los seis meses se da la etapa del juego vocal propioceptivo que tiene las características ya mencionadas. Cerca de los siete meses y hasta los once, se entra en la segunda etapa del juego vocal, que se ha denominado "propioceptivo-auditivo". No sólo se caracteriza por la intervención de aferencias auditivas, sino también porque participan otros analizadores en la organización de "gnosias" más complejas. Como efecto de la producción de sonidos por el niño, a los componentes sensoperceptivos que integran el estereotipo de los músculos vocales, respiratorios y otros, se agrega ahora la sensación oída que se suma y forma parte ligada íntimamente a las otras aferencias. Es decir, que si bien en un principio los estereotipos vocales eran casi exclusivamente propioceptivos de los músculos de la respiración y fonación, gradualmente pasan a ser propioceptivo-auditivos acompañados por la participación de la visión.

En este período influye, en la regulación de los estereotipos del juego vocal, el conjunto de sonidos del lenguaje que se habla en torno del niño. Progresivamente, y por acción de la inhibición diferencial interna (que interviene en la función analítico-sintética), se van excluyendo los sonidos del juego vocal que no pertenecen a la lengua  materna. En el reforzamiento de los sonidos interviene no sólo el aspecto auditivo sino también el papel significativo de los sonidos y de las palabras en relación con los intereses biológicos principales del niño. Se van adquiriendo, entonces, los estereotipos fonemáticos que son el conjunto de aferencias de orden propioceptivo, auditivo, vibratorio y táctil para cada uno de los fonemas.

Datos obtenidos en una población de prematuros

Las posibilidades que brinda el estudio de niños prematuros para el lenguaje y la neuropsicología es enorme. El desarrollo extrauterino en etapas tempranas como pueden ser las 28-30 semanas de vida crean condiciones para intentar confirmar o, en su defecto, rechazar las teorías expuestas. A su vez, los datos surgidos de la organización funcional como de la patología, brindan nuevos elementos para su consideración. En este caso, el objetivo general fue identificar el proceso creciente de organización fonológica que depende de la progresiva organización de los rasgos de los fonemas en prematuros de menos de 1500 gramos, considerando su desarrollo particular (Avery, 1983; Feld, 1986; Klaus y Fanaroff, 1981) y establecer una comparación con recién nacidos a término.
Se realizó un seguimiento longitudinal de diez recién nacidos prematuros de menos de 1500 gramos (tres niños, siete niñas) desde junio de 1992 hasta octubre de 1995, por medio de grabaciones mensuales domiciliarias que comenzaron con el alta del niño y finalizaron a los catorce meses de edad. Las emisiones se grabaron en un aparato portátil de dimensiones reducidas.

Los recién nacidos prematuros presentaban las siguientes características: Edad gestacional: de 28 a 32 semanas. Peso al nacer: de 900 a 1530 gramos. Internación: hasta los dos meses.

Estudios relevantes:  Ecografía cerebral: recién nacidos normales. Potenciales evocados auditivos: normales.

Las grabaciones se realizaron en las siguientes condiciones:
A) Emisiones espontáneas. B) En presencia de la madre, sin estimulación.
C) En presencia de la madre, con estimulación. D) En presencia de juguetes habituales.

La cronología del trabajo posterior a las grabaciones fue la siguiente:
1) Selección de emisiones representativas del juego vocal.
2) Procesamiento informático.
3) Análisis acústico de los formantes.
4) Transcripción fonética.
5) Análisis de un total de 110 espectrogramas.

Durante la investigación, las madres y sus niños asistieron al seguimiento de prematuros realizado en la Maternidad Sardá. Estas madres tuvieron escolaridad primaria completa y un nivel sociocultural medio-bajo.

Se utilizó la nomenclatura binaria de R. Jakobson,  reformulado por Azcoaga (1993) y el Sistema de Análisis de "Habla ADDA 16", que permitió obtener y visualizar los contornos más representativos del habla: espectrograma, frecuencia fundamental y energía.

Figura 1: Visualizamos la imagen obtenida a través del sistema de análisis del "Habla ADDA 16". El gráfico superior corresponde al espectrograma donde se observa la conformación de los formantes de la letra "A". El gráfico del medio es la forma de onda. El gráfico inferior corresponde a la frecuencia fundamental y la energía total.

Protofonemas y rasgos en prematuros

La utilización del ADDA 16 nos permitió valorar las características de las emisiones de cada prematuro. Un hecho interesante ha sido el proceso de conformación de los "protofonemas" y sus distintos componentes, en particular los formantes. Estos permitieron avanzar en el conocimiento de los protofonemas, su período de aparición, desarrollo y posterior constitución del fonema. Esto requerirá de un proceso más extendido para su comparación con los fonemas del niño nacido en término.

Frecuencia para las consonantes
~ 4 meses: fricativas /s/ y /j/.
~ 6 meses: presencia de oclusiva nasal /m/.
~ 7 meses: se confirma el conjunto de oclusivas sordas /p/ /t/ /k/ y sonoras /b/ /d/ /g/ completo.
~ 8 meses: fricativa /f/.
~11 meses: africada /ts/ y nasales /n/ .
~14 meses: /ñ/.
~ 7 meses: todas las consonantes presentes comparten el rasgo oral, excepto la /m/, y el rasgo mate aparece en todas menos en la /s/.
~ En consecuencia distinguimos tres conjuntos: discontinua-sonora (/b/ /d/ /g/), discontinua-sorda (/p/ /t/ /k/), continua-estridente (fricativa /f/ y /s/).
~ Las dos primeras vocales fueron /a/ /e/, diferenciadas por el rasgo grave, seguidas de /i/ /u/, y más tardíamente /o/.

Frecuencia de aparición de los seis pares de rasgos sobre un total de nueve protofonemas consonánticos presentes a los siete meses:

 ORAL:   8  NASAL:  1
 MATE:  8  ESTRIDENTE: 1
 GRAVE:  6  AGUDO:  3
 DISCONTINUO: 6  CONTINUO:  3
 DIFUSO:  6  COMPACTO:  3
 SORDO:  6  SONORO:  3

Frecuencia para las vocales:

 GRAVE:  3  AGUDO:  2
 DISCONTINUO: 3  CONTINUO:  2

protofonemas y rasgos en recién nacidos a término
~ 5 meses: conjunto de oclusivas sordas (/p/ /t/ /k/) y sonoras (/b/ /d/ /g/) completo.
~ 6 meses: presencia de la oclusiva nasal /m/ y la fricativa /j/. Luego líquida /l/.
~ 5 meses: todas las consonantes presentes comparten el rasgo mate, y todas menos la /m/ el rasgo oral.
~ Distinguimos los mismos conjuntos de discontinuo-sordo y discontinuo-sonoro presentes en los prematuros.

Formantes de la vocal /a/
Las áreas determinadas por los puntos de unión de F1 y F2 de las distintas emisiones muestran una tendencia hacia la circunscripción en la zona media, a partir de una extensión considerable tanto hacia los graves como hacia los agudos registrada en los primeros meses. En una niña nacida en término estas características se repiten. Sin embargo, la diferencia entre el valor más alto de F2 y el más bajo de F1 para cada emisión fue siempre menor en la niña nacida a término que en los prematuros.

Gráfico 1: El cruce de formantes (F1 y F2) correlacionando niños prematuros y de término, y correspondiendo a edades de 6-7-8 meses define un área de dispersión de la energía muy amplia.

Gráfico 2: El cruce de formantes (F1 y F2) correlacionando niños prematuros y de término, y correspondiendo  a una edad más avanzada de 9-10-11 meses delimita la energía en las zonas centrales.
 
Conclusiones
  • La metodología desarrollada permitió ajustar el procedimiento de grabación y toma de muestras.
  • Se ha verificado en los 10 niños una diferencia de dos a cinco meses con respecto al de término. Es probable que las leyes de desarrollo del juego vocal se correspondan con las mismas de otras áreas de la maduración, es decir, deba corregirse con respecto a la edad cronológica.
  • Se verifica por el método de "ADDA 16" la aparición de estructuras anticipatorias del fonema que denominamos "protofonemas
  • Se requiere un seguimiento hasta el año y medio de vida, para verificar la cronología de Jakobson, si bien el análisis de los protofonemas tiende a confirmarla.
  • Los primeros grupos de rasgos que se completan son discontinuo-sordo y discontinuo-sonoro.
  • Los rasgos oral y mate evidencian ser los principales. Esto nos permite sugerir su posible incidencia en la organización de los demás.
  • Si bien se cumplen las mismas etapas evolutivas de constitución del juego vocal en prematuros y en niños nacidos en término (de aparición más tardía en los primeros), hay diferencias cualitativas que caracterizan al prematuro: un juego vocal menos exploratorio en cuanto al tanteo, menos extenso para la emisión, menor cantidad de energía por emisión, menos diálogo con la madre y menor imitación.
  • Los formantes de la vocal /a/ de los niños nacidos en término presentan una dispersión en frecuencia mucho menor que la de los niños prematuros y se concentran en las zonas medias. Las primeras emisiones de los prematuros se caracterizan por los bajos niveles de frecuencia y energía de sus formantes.
  • El progresivo acercamiento de los formantes principales (/a/) hacia las zonas medias está ligado con el desarrollo físico del tono muscular y la propiocepción. Estos elementos, junto al propósito comunicacional y a la retroalimentación auditiva, son   motores para la constitución definitiva de la estructura de los formantes.
  • Cierta labilidad muscular producida por la condición de prematuro, sumada a las maniobras que a éste imponen para mejorar su posibilidad de sobrevida (tubos endotraqueales, sondas nasogástricas, etc.), pueden ser condicionantes que retrasan la aparición del juego vocal.
  • Existe una organización jerárquica de rasgos fonológicos, así como  emisiones que hemos denominado protofonemas correspondientes a una etapa de desarrollo del juego vocal.

  •  


    BIBLIOGRAFÍA
  • Allport, F. H. (1924): Capítulo II: La respuesta condicionada como base para el lenguaje. En: Piaget, J. y otros (1965): El lenguaje y el pensamiento del niño pequeño. Paidós, Biblioteca del Educador Contemporáneo, Bs. As.
  • Avery, G. B. (1983): Neonatología, fisiopatología y manejo del recién nacido. México; Intermédica.
  • Azcoaga, J. E. (1970): ¿Qué son los estereotipos del lenguaje?. Rosario, Biblioteca.
  • - (1984): Clasificación binaria de los fonemas del Río de la Plata. Fonoaudiológica; XXX, 3: 189-193. Buenos Aires.
  • - (1989): Aprendizaje de los códigos del lenguaje. Buenos Aires: Apinep.
  • - (1995): Cerebro y lenguaje. Bs. As., Apinep (inédito).
  • Azcoaga, J. E.; Bello, J. A.; Citrinovitz, J.; Derman, B.; Frutos, W. M. (1979): Los retardos del lenguaje en el niño. Bs. As. Paidós.
  • Behares, L. E.; Elisaincín, A. (1981): Adquisición del lenguaje: modelos y perspectivas. En: Mendilaharsu, C.: Estudios neuropsicológicos. Montevideo: Editorial Delta, T.III, pp. 13-70.
  • Bianchi, S. (1986): Papel de la combinatoria fonética y de los grupos musculares fonoarticulatorios en la adquisición del sistema fonológico del español de Río de la Plata. Buenos Aires: CONICET- Apinep (Beca de perfeccionamiento).
  • Boysson - Bardies, B. de; Sagart, L.; Durand, C. (1989): A crosslingüistic investigation of vowel formants in babbling. Journal of Child Language. XVI, 1-17.
  • Boysson - Bardies, B. de; Mayvihman, M. (1991): Adaptation to language: evidence from babbling and first words in four languages. Language. LXVII, 2.
  • Brain, W. R. (1965): El desarrollo del lenguaje en el niño. En: Alteraciones del lenguaje. Afasia, apraxia, agnosia. Panamericana, Buenos Aires. 1991.
  • Bühler, K. (1930): The mental development of the child. London; Kegan P. En: El desarrollo del lenguaje en el niño. En: Alteraciones del lenguaje. Afasia, apraxia, agnosia. Panamericana, Buenos Aires. 1991.
  • Eisenson, J. (1938): The psychology of speech. London; Harrap. En: El desarrollo del lenguaje en el niño. En: Alteraciones del lenguaje. Afasia, apraxia, agnosia. Panamericana, Buenos Aires. 1991.
  • Feld, V. (1986): Hemorragia intracraneana en el recién nacido prematuro. Revista del Hospital Municipal Materno - Infantil Ramón Sardá. VII, 1: 109-116. Buenos Aires.
  • Feld,V. (1997): Adsquisición del juego vocal en prematuros de menos de 1500gramos. Revista Fonoaudiológica.43,2: 53-60.
  • Feld,V. (1998): Neuropsicología Infantil. La producción del habla Infantil. (Ed) Universidad Nacional de Luján. Provincia de Buenos Aires, Argentina, 117-135.
  • Ferguson, Ch. A.; Garnica, O. K. (1975): Theories of phonological development. En: Lenneberg, Lenneberg (eds), vol.1; pp. 154-76. En: Mendilaharsu, C. (1981): Estudios neuropsicológicos. Delta. Tomo 3. Montevideo, Uruguay.
  • Fridman, R. (1974): Los comienzos de la conducta musical. Biblioteca de Psicología Evolutiva. Paidós. Bs. As.
  • Goldstein, U. (1979): Modeling childrenís vocal tracts. Paper presented at the 97th meeting of the acoustical society of America, Cambridge, Mass; June, 12-16.
  • Grégoire, A. (1937): Líapprentissage du langage I, Lieja, Bibliothéque de la Faculté de Philosophie et Lettres. En: Richelle, M. (1984): "La adquisición del lenguaje". Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. Herder. Barcelona.
  • Ingram, D. (1992): First language acquisition, method, description and explanation. Cambridge University Press.
  • Jakobson, R. (1941): Kindersprache, Aphasie und allgemeine Lautgesetze, Upsalla Universitets Arsskrift. En: Richelle, M. (1984): "La adquisición del lenguaje". Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. Herder, Barcelona.
  • - (1949): Les lois phoniques de langage enfantil et leur place dans la phonologíe générale. En: Troubetzkoy, N.: Principes de phonologie. París, Klincksieck; 367-379. En: Richelle, M. (1984): La adquisición del lenguaje. Capítulo III: "Evolución de las estructuras del lenguaje". Herder, Barcelona.
  • - (1974): Lenguaje infantil y afasia. Ayuso. Madrid.
  • Jakobson, R.; Halle, M. (1956): Fundamentals of language. La Haya Mounton. En: Richelle, M. (1984): La adquisición del lenguaje. Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. (Ed) Herder, Barcelona.
  • Klaus, M. H.; Fanaroff, A. A. (1981): Asistencia del Recién Nacido de Alto Riesgo. Buenos Aires. Panamericana.
  • Lenneberg, E. H. (1967): Biological foundations of language, Nueva York, John Wiley and Sons. En: Richelle, M. (1984): La adquisición del lenguaje. Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. Herder, Barcelona.
  • Lewis, M. M. (1936): La naturaleza expresiva de las primeras vocalizaciones. Capítulo I. En: Piaget, J. y otros (1965): El lenguaje y el pensamiento del niño pequeño. Paidós, Biblioteca del Educador contemporáneo, Bs. As.
  • Locke, J. L. (1971): Phonemic perception in 2 and 3 year old children. Perceptual and Motor Skills; 32:215-17. En: Ingram, D. (1992): First language acquisition, method, description and explanation. Cambridge University Press.
  • Manrique, A. M. B. de (1980): Manual de fonética acústica. Hachette. Buenos Aires.
  • Massone, M. I.; Manrique, A. M. B. de (1985): Principios de transcripción fonética. Buenos Aires: Editorial Macchi.
  • - (1985): Las emisiones infantiles durante el primer año de vida del niño. Fonoaudiológica. XXXI, 2:70-77.
  • Mendilaharsu, C. (1981): Estudios neuropsicológicos. Delta. Tomo 3. Montevideo, Uruguay.
  • Menyuk, P. (1975): Adquisiçao e Desenvolvimento en Lenguaje. Sao Paulo; Editorial Pionera.
  • Monakov, C. V.; Mourgue, R. (1928): Introductión Biologique a l'Etude de la Neurologie et de la Psychiatrie. Librairie Felix Alcan. París.
  • Oller, D. K. (1980): The emergence of the sounds of speech in infancy. In: Yeni-Komshian, Kavanaugh & Ferguson; 1980:93-112. En: Ingram, D. (1992): First language acquisition, method, description and explanation. Cambridge University Press.
  • Piaget, J. y otros (1965): El lenguaje y el pensamiento del niño pequeño. Paidós, Biblioteca del Educador Contemporáneo, Bs. As.
  • Richelle, M. (1984): La adquisición del lenguaje. Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. Herder, Barcelona.
  • Salus, P. H.; Salus, M. W. (1974): Developmental neurophysiology and phonological acquisition order. Language; 50,1., pp.151-60. En: Mendilaharsu, C. (1981): Estudios neuropsicológicos. Delta. Tomo 3. Montevideo, Uruguay.
  • Sedlácková, P. E. (1964): Analyse acoustique de la voix de nouveaunés. Folia phoniat. 16:44-58.
  • Skinner, B. F. (1957): Verbal behavior. New York: Appleton-Century-Crofts. En: Ingram, D. (1992): First language acquisition, method, description and explanation. Cambridge University Press.
  • Weir, R. H. (1966): Some questions in the childís learning of phonology. En Smith y Miller, G.: The genesis of language. Cambridge, M. I. T. Press; 153-172. En: Richelle, M. (1984): La adquisición del lenguaje. Capítulo III: Evolución de las estructuras del lenguaje. Herder, Barcelona.
  • Winitz, H. (1969): Articulation, acquisition and behavior. New York: Appleton-Century-Crofts. En: Ingram, D. (1992): First language acquisition, method, description and explanation. Cambridge University Press.

  •