ABORDAJE KINESICO
PSICOMOTRIZ DEL
ADOLESCENTE
CON DISCAPACIDAD
(BOARDING THERAPYST PSICOMOTRICITY OF ADOLESCENT WITH INCAPACITY)
CONFERENCES
TOPIC: REHABILITATION
Liliana Szwarc
Abstract
El término discapacitado marca una falla, una dificultad, y lo que nos convoca a nosotros, kinesiólogos, es el sujeto con díscapacidad, es decir, el niño, el adolescente con déficit a nivel motriz, sensorial, psíquico. Teniendo en cuenta que las distintas áreas o funciones se interrelacionan pero también se interfieren, muchos cuadros con déficit motriz se acompañan de déficit sensorial, perceptivo, cognitivo, emocional. Por ello es fundamental el trabajo interdisciplinario con niños y adolescentes con discapacidad
Es importante hacer una diferenciación entre la discapacidad producida en vida intrauterina, de aquella que se produce en el momento del parto o niños y adolescentes donde la discapacidad aparece, por diversas causas, a posteriori.
Al abordar este trabajo tomo, fundamentalmente, a los adolescentes con déficit motriz (adolescentes con cuadriparesia espástica, con caderas luxadas, miembros superiores sin posibilidad de uso convencional), adolescentes con un cuerpo modelado, manipulado, ubicado en el espacio por un otro.
Al nacer un niño con problemas la compensación es la sobreprotección. Los posibles movimientos del niño son realizados por la madre (función materna). Se le induce una máxima pasividad. Se comienzan a significar las incapacidades en detrimento de las capacidades adquiridas en vida intrauterina. Esto fue corroborado por el Dr. Milani Comparetti, a través de ecografias realizadas a mujeres embarazadas, donde observó el correlato existente entre vida intra y extrauterina, concluyendo que a las veinte semanas de vida intrauterina el feto ha adquirido todos los movimientos de la vida adulta.
Muchas veces la familia, junto con algunos profesionales, ayudan a estructurar la incapacidad, anulando la potencialidad global de este sujeto, que hasta llegar a la adolescencia va perdiendo todas sus posibilidades de expresividad psicomotriz.
Los adolescentes con severas dificultades motrices, cuando bebés, no tuvieron la experiencia propia de succionar el pulgar en cuanto satisfacción alucinatoria en el alivio de tensiones, ni la posibilidad de recorrer las distintas partes de su cuerpo con sus manos, lo que le ha impedido la satisfacción de las necesidades como así también el consecuente placer autoerótico. Sabemos que el esquema corporal se integra a partir de un otro pero también a partir del tacto, de la propia mano que explora.
El período de la adolescencia es un período de transformación y de acceso del cuerpo a la vida adulta. El adolescente vive su cuerpo como lugar de revelación y de revolución. Su esquema corporal y su sentido vivencio-kinestésico se transforman . Debe revaluarse y reajustarse en el espacio y el tiempo. Se realiza además una confrontación entre la imagen de sí mismo que le refleja el espejo y la imagen ideal que él tiene.
En el adolescente con discapacidad comienzan las preguntas y los cuestionamientos. Moverse implica un gran esfuerzo, los movimientos son en bloque con dificultad para disociar. La libertad de acción está obstaculizada, experimenta y percibe el mundo de los objetos como inaccesible. Los objetos pierden interés al no ser revividos por la manipulación, por el descubrimiento de su utilidad.
El cuerpo que actúa al principio "manejado" por la acción del otro no se convierte en "actuante" y transformador para poder conquistar el espacio y el tiempo. No poseen el dominio de la verticalidad ni el placer de equilibrarse y ponerse de pie.
En los adolescentes sin discapacidades motrices los padecimientos psíquicos hacen síntoma en el cuerpo (dolores, contracturas, tics, inhibiciones, hipertonías, actitudes corporales inadecuadas). En los adolescentes con discapacidad hay padecimiento corporal en el cuerpo real, que se manifiesta psíquico en este período, ya que surgen de forma violenta el predominio del obstáculo y la ineptitud para resolver en forma apropiada el problema planteado por la frustración.
Juan, adolescente de 19 años, con una cuadriparesia espástica, marcha independiente y lenguaje, comienza a preguntar con mucho sufrimiento porque él es diferente con respecto a los otros adolescentes. Se agudizan algunas dificultades perceptivas, se desorganiza espaciotemporalmente. Se comporta agresivamente en la escuela, cosa que hasta ese momento no había ocurrido, ya que era muy buen alumno y responsable.
El cuerpo es un medio de relación, de comunicación con un otro, el cuerpo y el movimiento son la expresión del mundo interno.
En muchos adolescentes con discpacidades motrices se observa una libidinización de algunas partes del cuerpo, significadas más por la imposibilidad que por la posibilidad, generada no sólo por la mirada desde las fallas, sino también por el contacto con determinadas partes del cuerpo, que provocan tanto los padres como los profesionales en detrimento del cuerpo global, las reiteradas cirugías, las valvas que se le indican para evitar deformaciones, sin comprender que muchas veces estas deforrnaciones se producen como respuesta a la manipulación indiscriminada, ya que no se le ofrece a este sujeto herramientas para que pueda construir otras formas de movimiento, no se significa el cuerpo como totalidad. "Nuestros movimientos no existen por sí mismos, sino en función de ciertas acciones que son su razón de ser y de alguna manera, su origen".
Muchos de estos adolescentes no vivencian su cuerpo como una unidad armónica, produciéndose en ciertas situaciones la no representación psíquica de determinadas partes del mismo, a la que algunos adolescentes con lenguaje no logran nominar o que no aparecen en el dibujo de la figura humana. Es decir que existen importantes relaciones entre las vivencias corporales y la organización de las praxias y la gnosias. Poseen una gran dificultad en situar el cuerpo como un objeto en el cuerpo de relación o como sujeto en el terreno de las representaciones espaciales.
Se refugian, mucho de estos adolescentes, en actividades motrices totalmente cerradas, que giran en el vacío y no dejan lugar para evolución alguna. En el estereotipo el movimiento se repite incansablemente, la autoestimulación con un fondo de erotización impide en algunos casos la escucha del mundo exterior.
Por ello el kinesiólogo debe escuchar el cuerpo de este adolescente, somos escuchas del cuerpo de un otro, decodificar sus movimientos incoordinados, su inmovilidad, sus estereotipos, valorizar el tono (generalmente alterado, hipo o hipertónico). El tono es uno de los modos más arcaicos de comunicación del sujeto con su entorno, medio de llamada y de expresión con la madre, medio de acción sobre el otro.
Los kinesiólogos, desde una mirada psicomotriz, abordamos un cuerpo con significado, ya que el propio cuerpo no se reduce a lo real sino que mediatiza todo un mundo de lo imaginario, que se va destacando poco a poco sobre un fondo de transferencia. Ese fondo decide imperceptiblemente la suerte de una terapéutica, emprendida con demasiada frecuencia sin que antes se haya aclarado de qué manera la perturbación en el cuerpo se articula con la historia inconsciente y familiar del sujeto.
Adrián, joven de 22 años, con cuadriparesia espástica, el mayor de tres hermanos , con buen nivel cogntivo, no logró lenguaje verbal, ni evolución motriz (ambas caderas luxadas, deformaciones en manos y pies), a pesar de los múltiples tratamientos efectuados. La madre siempre decodificó todos sus mensajes y Adrián depende totalmente de ella en las actividades de la vida diaria. ¿Cómo se produjo esta discapacidad tan invalídante?. Muchas veces los posibles movimientos son restringidos, a veces inhibidos por el entorno y se pierde el placer de comunicar.
Por ello es importante generar un cuerpo global, produciendo un movimiento proyectivo e introyectivo de su representación corporal, a partir de un abordaje integral e interdísciplinario, posibilitando a estos adolescentes un máximo de experiencias sensoriomotrices para que encuentren el placer del movimiento, plataforma indispensable para la evolución de sus bloqueos. El placer sensoriomotriz crea la unión entre las sensaciones corporales y los estados tónico emocionales y pennite el establecimiento de la globalidad.
Es muy importante el trabajo en el suelo, en colchoneta, para que sientan los contactos, perciban los desplazamientos, adquieran representación corporal y puedan SER en el espacio. Para que puedan articular el cuerpo real (inmovilidad, movilidad limitada, espasticidad, rigideces, dolores) con el cuerpo imaginario (sueño, juegos, fantasías, emociones, expresiones efectivas).
En el suelo, es donde el ser humano en desarrollo asciende la escala ontogenética de la locomoción, proporcionándole una oportunidad ilimitada para que pueda desenvolver sus movimientos. El suelo es una gran fuente de sensaciones, ya que puede ser áspero o suave, con luces y sombras y con temperaturas variables que dependerán de su revestimiento.
El abordaje kinésico psicomotriz a partir del balanceo, el giro, la caída, favorecen el establecimiento de la dicotomía equilibrio-desequilibrio, actuando por consiguiente en el tono y afectando esencialmente la propioceptividad . El adolescente experimenta con estas actividades motrices un gran placer. Juegan un papel importante en la modulación de las percepciones kinestésicas, en la afirmación del placer del movimiento, en la estructuración del esquema corporal. Bonnier en su concepción del esquema corporal acentúa la importancia de los estímulos vestibulares aferentes en su organización.
Valorizar al adolescente a partir de los movimientos que posea y transformarlos en una dinámica creativa, reunificadora del vínculo entre psique y soma, entre imaginario y real, entre presencia y ausencia, espacio y tiempo, continente y contenido.
Un adecuado sostenimieno podrá permitírle al niño, luego adolescente, tener una adecuada imagen corporal, pese a un esquema corporal inválido. Desde un abordaje kinésico psicomotor prestamos especial atención al movimiento, al tono, a las posturas, relacionado con la dirección de la mirada, la mímica, la utilización motriz del espacio, los materiales, el modo de investir los objetos, el tono, como indicadores de una red de interrelaciones, con él mismo, los otros, los objetos.
Como lo expresa Dolto "una imagen no invalidada depende de la relación emocional de los padres con su persona, que muy precozmente éstos le ofrezcan con las palabras, información verídíca relativa a su estado fisico de lisiado. Estos intercambios humanizados, o por el contrario, su ausencia deshumanizada, dependen de que los padres hayan aceptado o no el cuerpo de su hijo".
La diferenciación que hace Dolto entre esquema e imagen hace posible una ligazón en lugar de una mezcla entre los niveles libidinal y biológico. Nos permite entender que pese a un esquema corporal dañado se puede construir una imagen inconsciente de su cuerpo intacta, si ese niño ha podido ser narcisizado. Si esa anomalía o trastomo ha podido ser incluido en un universo de palabra en lugar de funcionar como mutilación silenciosa.
Los profesionales debemos estar atentos
al ritmo de evolución de los adolescentes, acompañarlos en
esta dinámica, evitando mantener "la enfermedad". Tan solo en un
ambiente de seguridad, de reconocimiento, el adolescente puede entrar en
una dinámica de evolución