NEUROPSICOLOGÍA DE LAS IMÁGENES MENTALES: UNA REVISIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE LA REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

(NEUROPSYCHOLOGY OF MENTAL IMAGES: A REVISION FROM THE REHABILITATION PERSPECTIVE)

COMMUNICATION
TOPIC: BASIC NEUROPSYCHOLOGY


Authors:
Rocío García-Retamero**, Diego Padilla** & Sara Fernandez Guinea*

* Department of Basic Psychology II (Cognitive Processes). School of Pscyhology. Complutense University, Madrid.
** Department of Psychology. University of Jaén. Spain.

 

Abstract

There has been a great debate on the existence of the images and its role in the representation of the knowledge. Nevertheless, it has not been until the last years, when the mental images have come into the field of Neuropsychology, specially in Neuropsychological Rehabilitation. The investigations guarantee how the training in the creation of mental images can improve mnesic functions of brain injured subjects.

 In this communication we reviewed the studies supporting the existence of the neuropsychological bases of the mental images, as well as the models proposed by Farah and Kosslyn, since they offer the most interesting cognitive principles to establish neuropsychological rehabilitation programs. We have reviewed the most effective strategies that can be used with brain injured people (traumatic, dementia, aging, etc.).

 In general, the mental images have been used like a mnemotecnic technique to remember relevant information; nevertheless, we propose the use of mental images to treat the alteration or the deterioration of executive functions and apraxias. In this sense, for example, it is possible to use mental images to define, teach and learn the sequences of the movements required to achieve the objects or targets.
 

Resumen

A lo largo de la historia ha habido un gran debate sobre la existencia de las imágenes y su papel en la representación del conocimiento. Sin embargo, no ha sido hasta los últimos años cuando las imágenes mentales han entrado en el campo de la Neuropsicología y especialmente en la rehabilitación neuropsicológica. Las investigaciones avalan cómo el entrenamiento en la creación de las imágenes mentales puede mejorar las funciones mnésicas de sujetos que presentan un deterioro en estas capacidades como consecuencia del daño cerebral.

 En esta comunicación revisamos los estudios que apoyan la existencia de las bases neuropsicológicas de las imágenes mentales, así como los modelos propuestos por Farah y Kosslyn, ya que aportan los principios cognitivos más interesantes para establecer los programas de rehabilitación neuropsicológica. Hemos revisado las estrategias más eficaces que se pueden emplear en este campo y las características de las poblaciones con daño cerebral objetivo de ellas como son las personas con traumatismo craneoencefálico, envejecimiento, demencias, etc.

 En general las imágenes mentales se han empleado como técnica mnemotécnica para recordar aspectos relevantes, sin embargo, en esta comunicación, proponemos la utilización de las mismas para tratar la alteración o el deterioro de las funciones ejecutivas y de las apraxias, en este sentido, por ejemplo, se pueden usar para establecer las secuencias de los movimientos que se deben seguir para la consecución de los objetivos.
 


El tema de las imágenes mentales surgió hace muchos años, en el período griego clásico, con filósofos como Platón quien pensaba que eran como patrones reales hechos de cera. Posteriormente, la idea de que el conocimiento se puede representar mediante imágenes ha surgido en numerosas ocasiones, no obstante, quizás haya sido la corriente del asociacionismo británico, en el siglo XVIII, la que ha plasmado esta idea con más claridad.

 Los primeros estudios que investigaron las imágenes mentales utilizaron como método la introspección. Aparecieron entonces numerosas críticas que hacían referencia al carácter poco objetivo de esta técnica y con la implantación de la corriente conductista permanecieron casi olvidadas. Sin embargo, la aparición de las corrientes cognitivistas impulsó de nuevo la investigación sobre las imágenes mentales y dio pasó a las polémicas sobre los modelos y el carácter dual de la representación del conocimiento.
 

MODELOS NEUROCOGNITIVOS
Dos han sido los modelos, que desde el campo de la Psicología Cognitiva y con datos neurológicos, más aportaciones han hecho al estudio neuropsicológico de las imágenes mentales.

Modelo de Martha Farah.

 Farah (1984) comenzó a investigar el sustrato neuronal que subyace a las estructuras de las imágenes mentales y observó las similitudes entre los modelos computacionales y de las funciones psicológicas. Uno de los aspectos más destacados del trabajo de Farah ha sido el estudiar la interacción y el paralelismo entre la percepción visual y las imágenes visuales. Los primeros trabajos se basaron en los análisis a posteriori de pacientes que habían perdido la capacidad para formar imágenes mentales a pesar de que no mostraban un deterioro en su capacidad perceptiva. Concluyó diciendo que el único aspecto que diferenciaba a la percepción de las imágenes mentales, era precisamente la generación de las mismas, y no encontró una zona cerebral específica y concreta implicada en este proceso.

 Farah, Gazzaniga, Holtzman y Kosslyn (1985) estudiaron a un sujeto (JW) comisurotomizado mediante dos tareas: una implicaba la producción de una imagen mental y la otra requería un proceso similar excepto en la imaginación. Los resultados mostraron que J.W. no podía llevar a cabo las tareas que implicaban generar imágenes de letras en su hemisferio derecho pero sí en el hemisferio izquierdo, por lo que concluye señalando la importancia del hemisferio dominante para esta capacidad cognitiva.

 Farah, Levine y Calvanio (1988) describieron también un caso, R.M., que presentaba un déficit en generación de imágenes. Un análisis más minucioso del caso mostró que el paciente presentaba un infarto en la zona occipital y en el lóbulo temporal media. Se planteó la posibilidad de una desconexión interhemisférica como causa de estos problemas. Para probar esta hipótesis se utilizaron dos tareas, en las cuales las instrucciones y los estímulos eran de carácter no verbal. R.M. obtuvo unos resultados pobres en la condición en las que debía formar imágenes visuales, lo cual sugiere que su déficit persiste en tareas de carácter no verbal, y por tanto, la desconexión interhemisférica no podría explicar estos hallazgos. Por otra parte, R.M. presentaba problemas a la hora de leer palabras, pero no letras, es decir, tenía dificultades a la hora de hacer un análisis perceptual de varios componentes, y concluyeron que estos problemas eran los que producían los déficit en la generación de imágenes.  Esta explicación es coherente con las propuestas de Farah sobre la interacción de los procesos perceptuales y neuronales. No obstante, esta autora defiende que no se puede considerar un déficit en la generación de imágenes si hay problemas en los procesos perceptuales, porque es imposible descartar los componentes comunes que son origen de ambos problemas. Por tanto, a pesar de que la interpretación es coherente con la teoría, no es consistente con la interpretación de que los procesos de generación de imágenes se pueden situar en el hemisferio izquierdo. Sin embargo, sí se ha encontrado evidencia de que los estímulos complejos se procesan en la parte posterior del hemisferio izquierdo.
 

Modelo de Kosslyn

 Se trata de una teoría de procesos cognitivos basada en modelos de redes computacionales. Este modelo computacional está apoyado en datos neurológicos y neuropsicológicos que parecen apoyar cada uno de los procesos y estrategias que intervienen en la generación, inspección, transformación, etc., de las imágenes (Kosslyn, 1980). Los subsistemas de procesamiento son interpretados por Kosslyn como redes neuronales encargadas cada una de ellas de funciones relacionadas con las imágenes mentales, pero no exclusivas de ellas.

 Al contrario que Farah, este autor no establece que su modelo esté lateralizado, ni que la mayoría de las funciones relacionadas con las imágenes mentales sean llevadas a cabo por el hemisferio izquierdo o dominante, sino que en las imágenes mentales intervienen diferentes estructuras cerebrales, que no están lateralizadas. Para Kosslyn las imágenes mentales son un proceso cognitivo, y cono tal, intervienen estructuras y procesos implicados en otros procesos cognitivos (atención, memoria, etc.); por lo que las imágenes están compuestas por diferentes partes "multipartes" y cada una de estas partes es construida por una red neuronal.

 A partir de los datos que obtiene de su modelo computacional y de los hallazgos ofrecidos por diferentes disciplinas neurocientíficas, construye una teoría de "high-vision" y ofrece el siguiente protomodelo en el que están implicadas las estructuras cerebrales:

 La imagen mental es la activación del sistema visual no generada por ningún estímulo físico. Este modelo establece analogías con el sistema de percepción visual, de esta forma presenta módulos para inspeccionar la imagen, para generarla, para centrarse en determinados detalles, etc. Los componentes que establece son:

* Buffer visual: la información que llega a los ojos llega al córtex visual de forma retinotópica organizada en el lóbulo occipital. En estas regiones se procesa información respecto a la forma de los objetos, de la orientación, así como la  organización espacial de los mismos.

* Atención: Nuestra capacidad para atender a diferentes partes del estímulo y centrarnos en aquello que creemos relevante o interesante nos permite centrarnos en las diferentes partes de la imagen.

* Codificación de propiedades del objeto: ¿Qué? Este sistema responde a las características del objeto como textura, color, forma, etc. Las áreas implicadas en este subsistema, son las correspondientes al sistema ventral (fibras que cursan desde el lóbulo occipital al lóbulo temporal inferior e incluye áreas como V3, V4, TEO, TF y TE).
 
* Codificación de propiedades espaciales: ¿Dónde? Este sistema procesa propiedades relativas al espacio, talla del estímulo, etc. Contiene una serie de áreas que cursan desde el lóbulo occipital al córtex parietal.

* Memoria asociativa: Combina la información de las fuentes anteriores, así como también contiene información conceptual (nombres, categorías, etc.). Una vez que se ha accedido a este tipo de información se sabe ya de que se está tratando, que se está observando o imaginando.

* Información de consulta: se refiere a la información que se tiene representada en los almacenes de información a largo plazo. De esta manera en algunas ocasiones el estímulo no es percibido con total nitidez y a partir de pocos datos sabemos que es lo que se está viendo o imaginando. Es importante que la memoria asociativa lleve a cabo un proceso de comparación con lo que se está imaginando e inferir de lo que se trata. Este tipo de información está relacionada especialmente con el cortex prefrontal dorsolateral (Damasio, 1985; Luria 1980).

* Cambio de atención: se refiere a la forma que se dirige el foco de atención una vez que se ha identificado el objeto o se ha generado la imagen. Dentro de las áreas que intervienen nos encontramos a los campos frontales, lóbulo parietal, colículo superior (Posner y Petersen, 1990).

 Estos son los subsistemas que intervienen tanto a nivel de la percepción como de la visión de alto nivel (imágenes mentales). A la hora de generar una imagen hacemos uso de la memoria para extraer el significado de lo que quiere imaginar, esto está mediado por el sistema ventral que lleva a cabo el procesamiento de las propiedades esenciales del objeto, más tarde mediarán estructuras relacionadas con el sistemas dorsal si se quiere mover la imagen, o si se quiere centrar la atención en una de las partes de la imagen, activándose a su vez estructuras implicadas en la atención y el cambio del foco atencional. De esta manera Kosslyn nos propone un modelo que recoge una serie de estructuras que juegan una misma función tanto a nivel perceptual como de imágenes mentales. Se trata de mecanismos que se encargan de generar y representar la imagen, de esta manera se pueden llevar a cabo la generación de diferentes imágenes en el modo en que la atención nos permita centrarnos en ellas. De este modo se puede generar una imagen mental y ser inspeccionada mediante procesamiento interno similar al que se usa en la percepción.
 
 

EVALUACIÓN DE LAS IMÁGENES MENTALES
 Las tareas que se han desarrollado para valorar las imágenes mentales prestan atención a tres aspectos:

1. La viveza de las imágenes mentales.
2. El control de las imágenes mentales.
3. El contenido de las imágenes mentales.

 Las principales pruebas que se han aplicado para evaluar estos rasgos son (León-Carrión, 1995):

Viveza de las imágenes mentales:

a) Cuestionario de Betts (MIQ)(Betts, 1909).
b) Autoinforme de Brower (Brower, 1947).
c) Inventario de medidas de la imaginación (ISS).
d) Cuestionario sobre la viveza de la imaginación (VVID) de Marks (1973).

Control de las imágenes mentales

a) El test de control de las imágenes visuales de Gordon (1949)
b) Cuestionario para la investigación de la imaginación.

Contenido de las imágenes mentales

a) Cuestionario de diferencias individuales de Paivio (1971).
b) Inventario de procesos imaginativos.
c) Test de imaginación.
 
 

REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA
 Quizás sea en el campo de la Rehabilitación Neuropsicológica donde las imágenes mentales han cobrado mayor importancia en los últimos años por su utilidad como técnica de tratamiento. A continuación comentaremos qué capacidades cognitivas se pueden beneficiar y las técnicas que se emplean habitualmente.

Capacidades cognitivas

 La mayoría de los estudios que han empleado técnicas de imagen cerebral en la intervención de personas con daño cerebral se han centrado en el tratamiento de la memoria.

 De forma general, se ha mostrado como el uso de técnicas basadas en imágenes mentales han sido efectivas en casos de encefalitis, lesiones cerradas, malformaciones arteriovenosas, sujetos con síndrome de Korsakoff, lobotomía temporal, pacientes con accidentes cerebrovasculares y sujetos con Parkinson (Kelso y Wallace, 1978; Wilson, 1997). El éxito del tratamiento con este tipo de pacientes va a estar más relacionado con la severidad de la lesión y el grado de amnesia que con la etiología y localización del síndrome amnésico.

 También se ha empleado esta técnica para mejorar las funciones motoras y refinar los patrones de movimiento que se deben llevar a cabo para una correcta ejecución. La práctica mental puede ser definida como un ensayo del acto motor, que conlleva a una mejora en la habilidad sin información sensorial ni muscular que module la ejecución de movimientos (Richardson, 1967). Se han empleado imágenes mentales para preparar a los atletas, de tal forma que la visualización de los ejercicios a realizar facilita la posterior realización de la secuencia de movimientos correctos. Lo que cabe preguntarse es qué parte de la habilidad motora se aprende y se facilita por el uso de imágenes mentales, ya que su uso no implica ejercicio físico, ni fortalecimiento de los músculos ni adecuación de los músculos a los movimientos específicos.

 Las investigaciones realizadas llegan a la conclusión de que existe un beneficio en la práctica mental de los ejercicios motores, ya que se está llevando a cabo un ensayo interno del componente cognitivo del acto motor (Phipps y Morehouse, 1969; Ryan y Simons, 1981, 1983). Puesto que el aprendizaje está mediado por componentes cognitivos-verbales, se puede usar durante el ensayo mental instrucciones verbales, con el fin de usarla como una parte del componente de planificación en los estadios tempranos del plan motor. Por tanto, las imágenes mentales pueden jugar un papel en el inicio y dirección de los planes de ejecución complejos y praxias, generan señales anticipatorias, las cuales preparan los mecanismos para aceptar ciertas formas de información.
 
Métodos de entrenamiento y formas para establecer imágenes mentales

 Son numerosos los trabajos en los que se ha entrenado a muestras de sujetos adultos en estrategias para mejorar el recuerdo, mediante el uso de imágenes mentales. La razón de esta proliferación se debe a que los expertos consideran que son las más efectivas  (Lapp, 1987; Lorayne y Lucas, 1974).

 En general, todas ellas comparten una serie de características que las hacen especialmente útiles:

a) cuando se utilizan es necesario prestar atención al material con que se está trabajando, esto permite que la información se procese más minuciosamente y que, por tanto, mejore la ejecución;
b) todas ellas utilizan información semántica almacenada en la memoria;
c) estas estrategias permiten asociar elementos entre los cuales no tiene por qué haber una relación clara en un principio;
d) en el proceso de codificación se establece una clave que facilite el recuerdo.

 A continuación vamos a presentar las técnicas que se emplean con más frecuencia en sujetos adultos y personas con daño cerebral.

Método de la imaginación interactiva (Interactive Image): esta técnica consiste en formarse una representación interna de dos objetos interaccionando de alguna manera. Ésta debe ser vívida y con significado para que sea efectiva. Esta estrategia es muy útil para recordar listas o pares de palabras (Poon y Walsh-Sweeney, 1991).

Método del lazo (Link System): Es una adaptación de la anterior. Se utiliza en el recuerdo de listas, en la cual los ítems se relacionan unos con otros a través de imágenes conectadas entre sí (es decir, el primer elemento se relaciona con el segundo, y a su vez éste con el tercero, y así sucesivamente). Así, cuando se recuerda los primeros dos ítems se recuperan los restantes. En general se ha utilizado con muestras de personas mayores y se han obtenido resultados muy positivos (West, 1989).

Método de emparejamiento imagen-nombre: Esta estrategia se emplea exclusivamente para recordar nombres y caras. Se lleva a cabo de la siguiente manera:

1. Se escoge una característica facial de la personas que queremos asociar con su nombre (p.e., ojos grandes, nariz pequeña, etc.)
2. Se selecciona una palabra clave con la que se pueda identificar el nombre.
3. La palabra clave se convierte en una imagen.
4. Se forma una representación mental de la cara en la que aparezca el rasgo saliente con la imagen de la palabra clave encima.

 Esta técnica la empleó por primera vez Yesavage con éxito (Yesavage, 1984; Yesavage y Rose, 1984; Yesavage, Sheikh, Friedman y Tanke, 1990).

Técnica de los lugares: Consiste en aprender una serie de localizaciones en un orden concreto, y un conjunto de imágenes visuales de cada uno de ellos. Estas son las claves que se van a asociar con cada uno de los elementos de la lista que debe ser aprendida. Para facilitar el recuerdo es necesario que el ítem y la imagen del lugar se relacionen de manera interactiva. Este método permite recordar, en orden, listas de elementos muy largas.
 
 Uno de los estudios más interesantes que se ha llevado a cabo con esta técnica es el de los límites de la memoria (Kleig, Smith y Baltes, 1986). Es decir, se intentó ver cuánto podía mejorarse el recuerdo con el efecto de la práctica. Para ello se entrenó a una muestra de adultos a asociar conjuntos de tres dígitos con imágenes mentales relativas a fechas históricas (p.e., a 492 le añadimos un 1 -1942- y lo asociamos con una imagen de Colón), y estas representaciones se asociaron con lugares de su ciudad. De esta manera, los sujetos consiguieron aprender listas de entre 60 y 120 números en orden.

Sistema peg (Peg System): Primero es necesario aprender una lista de imágenes de objetos (llamados pegs), éstas están asociadas cada una con un número (por tanto se memorizan en un orden concreto). Posteriormente se asocia cada una con un elemento de la lista que hay que recordar. Al igual que en los casos anteriores, para facilitar el recuerdo se deben formar imágenes en los que ambos elementos se relacionen de manera interactiva. Es una técnica que ha encontrado resultados contradictorios, positivos (Pratt y Higbee, 1983) y negativos (Mason y Smith, 1977).

Método keyword: Esta estrategia es útil para conectar dos elementos. Es parecido al método de la imaginación interactiva, la principal diferencia es que en este caso se trabaja con palabras abstractas. Éstas se transforman en otras más concretas y posteriormente se crea una imagen interactiva. Es un método muy útil en el aprendizaje de palabras en otro idioma.

 Antes de finalizar esta revisión de las técnicas de rehabilitación que emplean imágenes mentales, nos gustaría destacar una de las propuestas más recientes que pueden hacer más eficaces las imágenes mentales, sobre todo en la intervención de habilidades motoras y funciones ejecutivas. West, Yassuda y Welch (1998) han planteado la posibilidad de utilizar técnicas audiovisuales como apoyo en el entrenamiento de estrategias que se valen de las imágenes mentales. Estos métodos permiten mostrar a los sujetos cómo deben realizar la tarea exactamente, el tipo de ejemplos que debe utilizar, el nivel complejidad, el uso del color, etc. Presenta las siguientes ventajas:

a) con estas técnicas la información se presenta a través de dos canales: el visual y el auditivo, lo cual puede resultar beneficioso para las personas con dificultades de aprendizaje (Gehrin y Toglia, 1988);
b) se muestra claramente qué es lo que hay que hacer y cómo hacerlo, y se les proporciona numerosos ejemplos, lo cual reduce la demanda de recursos cognitivos, y esto es especialmente importante con personas con daño cerebral;
c) puede practicarse en casa. Esto, no sólo permite a las personas tener más control sobre los ejercicios, ya que los pueden realizar cuando crean conveniente, si no que también permite el entrenamiento de personas que no puedan acceder directamente al lugar donde éste se lleva a cabo (Baldi, Plude y Schwartz, 1996);
d) los medios audiovisuales proporcionan un refuerzo del aprendizaje considerable.
 
 

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