ORIENTACIÓN ESPACIAL Y DESARROLLO  DE LAS PRAXIAS DEL VESTIR EN NIÑOS

(SPATIAL ORIENTATION AND ADQUISISTION OF DRESSING PRAXIS IN NORMAL CHILDREN)

COMMUNICATION
TOPIC: NEUROPEDIATRICS


Authors:
Mozaz Garde, María J. & Pérez Lerga, Jesús

Facultad de Psicología y E.U.E de la Universidad del País Vasco UPV/EHU. Spain.
E-mail: pbpmogam@ss.ehu.es

 

Abstract

Dressing praxis involve the integration of both, personal and  extrapersonal spaces and the ability to relate and organize parts of the  own body to parts of clothing. Thus, it could be an hypothesis that the  acquisition of dressing praxis is related to the development of spatial  orientation both, personal and extrapersonal. However, disorders of  personal and extrapersonal space may occur separately (Lishman, 1987),  thus the cerebral representation of both, personal and extrapersonal space  may be dissociable. If this were the case, they may develop differentially  and have a diverse influence on the development of dressing praxis. The  purpose of the present study was to examine the relationship among  personal and extrapersonal spatial orientation and the development of  dressing praxis during normal development.  Seventy-six normal children,  ages 3 to 7,7 years were assigned to one of the 5 age groups separated by  1 year intervals. Children were administered two subtests of spatial  orientation (personal and extrapersonal) and another subtest including  four dressing tasks. Significant differences among all the children were  found between the results obtained in personal and cextrapersonal  orientation subtests. Personal orientation but not extrapersonal  orientation is significantly better at each age interval.  Significant  differences among all the children were found between personal orientation  and dressing praxis but not between dressing praxis and extrapersonal  orientation. The results support the hypothesis that the personal and  extrapersonal spatial orientation are, at least in part, independent  systems which develop according to the maturation of the nervous system  but at different rates.
 
 

Resumen

Las praxias del vestir implican la capacidad de relacionar y organizar  partes del propio cuerpo respecto a las diferentes partes de las prendas de  vestir. Requieren, por tanto, la capacidad de operar en los espacios  personal y extrapersonal.  Desde esta perspectiva se podría considerar que  la adquisición de las praxias del vestir este relacionada con el desarrollo  de la orientación espacial personal y extrapersonal. Sin embargo, la  existencia de alteraciones del espacio personal, con conservación del  espacio extrapersonal en lesiones cerebrales (Lishman 1987), llevaría a  plantear  la posibilidad de que el desarrollo de la orientación espacial  personal y extrapersonal vengan regidos por sistemas cerebrales  diferenciados. Si este fuera el caso, cabría esperar la posibilidad de que  la adquisición de las praxias del vestir este más relacionada con el  desarrollo de uno de los dos sistemas cerebrales.   En el presente estudio se analizaron 76 niños de entre 3 y 7,7 años  distribuidos en 5 grupos  de un año de intervalo cada uno. Se les  administraron tests de orientación espacial personal y extrapersonal y un  test de praxias del vestir. Los resultados revelan la existencia de  diferencias significativas, entre todos los niños del estudio,  entre la  orientación personal y la extrapersonal, así como diferencias  significativas, entre los grupos de diferentes edades, en el desarrollo de  la orientación personal pero no en la extrapersonal. También se han  encontrado diferencias significativas, entre todos los niños, entre el  subtest de orientación personal y el tests de praxias del vestir pero no  entre este último y el subtest de orientación extrapersonal. Los resultados  permiten en primer lugar, confirman la hipótesis de la posible existencia de  sistemas cerebrales diferenciados, al menos en parte, para la orientación  personal y la extrapersonal, así como la mayor influencia de la orientación  extrapersonal en el desarrollo de las praxias del vestir, tal y como han  sido analizados en el presente estudio. Permiten además, ofrecer análisis  más detallados de los datos obtenidos en un intento de entender los  mecanismos que intervienen en el desarrollo normal de la orientación  espacial, y de las praxias del vestir.


INTRODUCCIÓN
 
La neuropsicología del desarrollo se interesa por la relación cerebro-conducta en los diferentes estadios de la vida del hombre. Por ello, la neuropsicología del desarrollo ofrece un paradigma interesante que, junto con los estudios de lesión cerebral, nos permiten conocer la relación entre funciones cognitivas y cerebro. Los estudios de neuropsicología durante el proceso de desarrollo y crecimiento, aportan además, información relevante sobre los procesos de adquisición de funciones cognitivas en relación con la maduración del sistema nervioso central.

En este contexto, el desarrollo y adquisición de las habilidades de orientación espacial y de las habilidades motrices es fundamental para una integración fluida y un dominio del niño en el medio. Dicha adquisición va favoreciendo su independencia motriz y por tanto su capacidad para operar e interactuar por sí mismo, en y con su propio cuerpo, en el espacio exterior. Esa conquista progresiva va interactuando, probablemente, con el desarrollo y adquisición de las funciones socio-emocionales y cognitivas en el niño. Si bien estas últimas han recibido por lo general, más atención a la hora de estudiar las alteraciones del desarrollo del niño, que las alteraciones en la adquisición de habilidades de orientación espacial y motrices, la relación e interdependencia entre todas ellas marca probablemente las pautas para un desarrollo normal y /o un desarrollo deficitario. De hecho, entre las tareas motrices por ejemplo, las praxias del vestir son actividades complejas que implican, además de la conducta motriz propiamente dicha, la capacidad de planificar los movimientos de acuerdo a las características y partes del propio cuerpo, al espacio exterior y las características y partes de las prendas de vestir. Intervienen por tanto mecanismos visuales, espacio-temporales, aspectos conceptuales referentes al esquema corporal y a las prendas de vestir como objetos de utilidad específica, planificación de la acción, integración de la propiocepción y de la kinestesia y finalmente un control autoregulable sobre la propia ejecución.

La adquisición de las praxias del vestir conllevaría por tanto la integración paulatina de todos esos mecanismos así como su automatización y resulta fundamental en el proceso de individuación e independencia del propio cuerpo respecto al medio, con el que no obstante interactua. La capacidad de relacionar y operar en los espacios personal y extrapersonal se presentan como mecanismos relevantes para la ejecución de las praxias del vestir. En el presente trabajo nos interesaba analizar, en primer lugar, la relación entre la orientación en el propio cuerpo (OPC), explorada a partir de la identificación de partes del mismo, la orientación en el espacio exterior (OEE), valorada a partir de la orientación en las direcciones espaciales y el proceso de adquisición de las praxias del vestir (PV),.

La existencia de alteraciones del espacio personal, en ausencia de alteraciones del espacio extrapersonal en lesiones cerebrales (Lishman 1987) llevaría a plantear, en segundo lugar, la posibilidad de que el desarrollo de la orientación espacial personal y de la orientación extrapersonal vengan regidos por sistemas cerebrales diferentes. Si este fuera el caso, cabe preguntarse si ambos sistemas se desarrollan independiente pero paralelamente en los diferentes estadios de la maduración cerebral o presentan desarrollos completamente diferentes. Cabe preguntarse asimismo, si el sistema que rige el desarrollo de las praxias del vestir sigue o no un patrón similar al sistema o sistemas responsables de la orientación espacial. Todo ello con el objetivo de contribuir, en la medida de lo posible, al conocimiento del desarrollo normal de los sistemas de orientación espacial y de las praxias del vestir en niños de entre 3 y 7,07 años. Conocimiento que puede ser asimismo fundamental a la hora de diseñar estrategias y programas de rehabilitación, tanto para niños con problemas de desarrollo, como para sujetos adultos que han perdido determinadas funciones como consecuencia de diferentes patologías neurológicas.


MATERIALES Y MÉTODO

Sujetos

En el presente estudio participaron 76 niños/as (33 niños y 42 niñas) normales asistiendo a dos colegios concertados, de edades comprendidas entre 3 y 7,07 años de edad. Los niños/as con problemas de atención, aprendizaje y con déficits neurológicos o de desarrollo, fueron excluidos de la muestra. Todos los participantes presentaban similares características socio-económicas y culturales. Los niños fueron distribuidos en 5 grupos de un año de intervalo cada uno. En la Tabla 1 se ofrecen las características, en función del grupo correspondiente por edad y sexo, de los sujetos que participaron en el presente estudio. No existían diferencias significativas en la proporción niños/niñas de la muestra (c2=1.316; df =1; p =.251), ni entre las edades de ambos sexos (U= 533; z = -1.80; p =.064). La diferencia de edad entre los diferentes grupos de la muestra resultó, como era de esperar, significativa (Kruskal-Wallis test, H = 72.137; p = .000).
 
 

Grupo
Sujetos
n 3 años
Media edad
n 4 años
Media edad
n 5 años
Media edad
n 6 años
Media edad
n 6 años
Media edad
Niños 7 3,07 10 4,07 8 5,06 6 6,04 6 7,02
Niñas 8 3,09 6 4,08 7 5,06 10 6,05 8 7,01
Total 15 16 15 16 14

Tabla I. Características de los cinco grupos de sujetos: niños/as de 3, 4, 5, 6 y 7,07 años de edad que configuraban la muestra.

Material y Procedimiento

Todos los niños fueron explorados de forma individual. Se les administraron tests de orientación espacial y de praxias del vestir. Para explorar la orientación espacial en el propio cuerpo (OPC) se solicitaba a los sujetos señalaran diez partes diferentes del propio cuerpo. Para la exploración de la orientación en el espacio extracorporal (OEE) se pidió a los niños señalar tres pares de direcciones en el espacio exterior, tales como: arriba-abajo, delante-detras y derecha-izquierda. Se anotaba un punto cuando la respuesta era correcta. En caso contrario se puntuaba 0.

El subtest praxias del vestir estaba formado por cuatro items en los cuales se pedía a los niños/as que se pusieran la prenda que previamente habíamos colocado sobre la mesa de la siguiente manera:

1. Item: Bata sobre la mesa con los botones abiertos y hacia arriba.

2. Item: Bata sobre la mesa con los botones cerrados y hacia abajo

3. Item: Bata vuelta del revés con los botones cerrados hacia arriba

4. Item: En este último item los niños tenían que ponerse una camiseta para meter por el cuello que previamente habíamos colocado sobre la mesa con la parte delantera descansando en la misma y el cuello hacia la examinadora.

Al empezar el test se pedía a los niños se quitaran la bata del colegio que generalmente llevaban puesta. A partir de ahí se les pedía cerraran los ojos para preparar la prenda sobre la mesa, de acuerdo a la descripción de cada uno de los items ofrecida arriba. Una vez preparada la prenda se pedía a los niños abrieran los ojos y se pusieran la prenda de la mejor manera posible, atando los botones en los items correspondientes. Se otorgaba 1 punto por item correctamente realizado en los 180 segundos que se acordó tomar como tiempo límite para puntuar la respuesta del niño en este subtest, en caso contrario se puntuaba 0. Con el objetivo de analizar posteriormente la realización de las praxias del vestir por parte de los niños, sus actuaciones fueron grabadas en vídeo con el consentimiento de los niños, los respectivos padres y los responsables del colegio.


RESULTADOS

Orientación Espacial Propio Cuerpo/Orientación Espacial Extrapersonal/ Praxias Vestir.

El número de items de los tres subtests era diferente, por lo que convertimos las puntuaciones directas en proporciones con la finalidad de poder llevar a cabo comparaciones entre los resultados obtenidos por la muestra en los diferentes subtests. En primer lugar se analizaron las diferencias, independientemente de la edad y el sexo, entre los resultados obtenidos por los sujetos en las tareas de orientación espacial en el propio cuerpo o personal (OPC), orientación espacial extrapersonal (OEE) y praxias del vestir (PV). El test de Friedman mostró la existencia de diferencias significativas entre las tres variables (XR2 = 38.203; p = .000).

En segundo lugar se analizó la relación entre las tres variables en cada uno de los grupos de la muestra. La Tabla II ofrece las proporciones medias de repuestas correctas por cada grupo de niños en cada uno de los tres subtests, así como el nivel de significación (p) de las diferencias primero entre las tres variables: (OPC-OEE-PV), y luego entre las variables de orientación espacial entre si (OPC-OEE), orientación en el propio cuerpo y praxias del vestir (OPC-PV) y orientación en el espacio extrapersonal y praxias del vestir (OEE-PV).
 
 
OPC OEE PV p OPC-OEE OPC-PV OEE-PV
Edad p p p
3 ,3667 ,7222 ,4883 ,017 ,028 ,141 ,107
4 ,5000 ,8556 ,5833 ,000 ,001 ,378 ,013
5 ,6786 ,8333 ,9196 ,020 ,109 ,002 ,162
6 ,8000 ,9222 ,9583 ,003 ,036 ,001 ,666
7 ,8200 ,9333 ,9479 ,044 ,068 ,022 ,679

Tabla II. Proporciones medias de aciertos y nivel de significación de las comparaciones entre los diferentes subtests. Orientación Espacial en el Propio Cuerpo (OPC), Orientación Espacial Extrapersonal (OEE) y Praxias del Vestir (PV), y niveles de significación (p) en función de las diferentes combinaciones de análisis.

Los resultados de la Tabla II indican la existencia de diferencias significativas en la orientación sobre el propio cuerpo (OPC), la orientación en el espacio extrapersonal (OEE) y las praxias del vestir (PV) en todos y cada uno de los grupos de niños de todas las edades. Por ello y a partir de aquí presentaremos los resultados de acuerdo a las diferentes comparaciones.
 
 

Orientación Espacial Propio Cuerpo/ Orientación Espacial Extrapersonal

En la comparación de los resultados obtenidos por todos los sujetos entre el subtest de orientación personal (OPC) y el subtest de orientación extrapersonal (OEE), el test de Wilcoxon mostró diferencias significativas ( Z = -4.843; p = .000) entre ambos subtests. Además, el test de Kruskal Wallis practicado sobre los resultados de los subtests de orientación mostró, en los márgenes de edad y con los tests utilizados en la presente investigación, la existencia de diferencias significativas entre los diferentes grupos de la muestra en la orientación espacial sobre el propio cuerpo (H = 4633; p = .000 ) y ausencia de diferencias en la orientación espacial extrapersonal ( H = 7.039; p = .134).

Los resultados de la Tabla II indican la existencia de diferencias significativas entre la orientación sobre el propio cuerpo (OPC) y la orientación en el espacio exterior (OEE) en los grupos de niños de 3, 4 y 6 años, pero no en los grupos de niños de 5 y 7 años. Los datos muestran asimismo que en cada uno de los grupos, independientemente de la existencia o no de diferencias significativas, las medias obtenidas en la proporción de aciertos en el subtest orientación en el espacio extrapersonal (OEE) son más elevadas que las obtenidas en la orientación sobre el propio cuerpo (OPC).

Con el objetivo de analizar el efecto de la edad en la evolución de cada uno de los subtest de orientación espacial, aplicamos el test de Mann-Whitney a las puntuaciones directas de ambos subtest entre cada uno de los grupos que configuraban la muestra. Las Tablas III y IV muestran las puntuaciones medias directas para cada grupo y los niveles de significación entre cada comparación.
 
 

Tabla III. Puntuaciones medias directas para cada grupo en el subtest Orientación Espacial sobre el Propio Cuerpo (OPC), y niveles de significación de cada comparación de grupos en función de la edad.

Orientación Espacial Propio Cuerpo.` X = 6,39 (Máxima posible:10); Mínimo=2

(OPC) Máximo=10

4 Años X=4,94 5 Años X=6,93 6 Años X=8,06 7 Años X=8,21
3 Años X=3,714 .0222 .000 .000 .000
4 Años .004  .000 .000
5 Años .093 .070
6 Años .854

 
 
Tabla IV. Puntuaciones medias directas para cada grupo en el subtest Orientación Espacial en el Espacio Extrapersonal (OEE), y niveles de significación de cada comparación de grupos en función de la edad.

Orientación Espacial Extrapersonal ` X = 5,07 (Máxima posible:6); Mínimo=0 Máximo=6

(OEE)

4 Años X= 5,13 5 Años X= 5,00 6 Años X= 5,53 7 Años X=5,67
3 Años X= 4 .339 .519 .098 .087
4 Años .780 .398 .300
5 Años .234 .160
6 Años .867
Utilizando el nivel alfa .005 para múltiples comparaciones los datos señalan ausencia de diferencias en la orientación sobre el propio cuerpo (OPC) entre las edades 3 y 4, en tanto se observan diferencias significativas entre los grupos de 3 y 5, 3 y 6, 3 y 7 años y entre los de 4 y 5, 4 y 6 y finalmente 4 y 7 años. En contraste, no se encontraron diferencias significativas para ninguna de las comparaciones entre grupos en el subtest orientación espacial exterior o extrapersonal (OEE).

Teniendo en cuenta la variable sexo, la puntuación media obtenida por las niñas en la orientación sobre el propio cuerpo (OPC) fue ligeramente superior a la obtenida por los niños (Mann-Whitney test, (U = 507.5; z = -2.005; p = .04) en el mismo subtest. Las diferencias, aún en la misma dirección, entre los resultados obtenidos entre niñas y niños de la muestra en la orientación en el espacio exterior (OEE) no resultó, en contraste, significativa (U = 470.0; z = -2.746; p = .08).

Praxias del vestir

Analizando los resultados ofrecidos por la muestra en el subtest praxias del vestir propiamente dicho, el test de Kruskal Wallis mostró la existencia de diferencias significativas entre los grupos de niños de diferentes edades (H = 37.804; p = 000). Por ello y para analizar en detalle el proceso de adquisición de este tipo de praxias en función de la edad, se compararon por parejas los diferentes grupos de la muestra. La Tabla V muestra la existencia de diferencias significativas entre los niños de 3 y 4 años y los niños del resto de los grupos de edad. A partir de los 5 años las comparaciones entre los resultados de los grupos 5-6, 5-7 y 6-7 no resultaron significativas.

Tabla V. Puntuaciones medias directas para cada grupo en el subtest Praxias del Vestir (PV) y niveles de significación de cada comparación de grupos en función de la edad.

Praxias del vestir ` X = 6,27 (Máxima posible:8); Mínimo= 0 Máximo= 8

(PV)

4 Años X= 4,67 5 Años X= 7,40 6 Años X= 7,69 7 Años X=7,58
3 Años X= 3,85 .555 .000 .000 .000
4 Años .000 .000 .000
5 Años .770 .905
6 Años .664
Al comparar los resultados del subtest praxias del vestir con los tests de orientación espacial, independientemente de la edad y el sexo, el test de Wilcoxon mostró la existencia de diferencias significativas entre las praxias del vestir (PV) y la orientación espacial en el propio cuerpo (Z = -4780; p = .000 ) y la ausencia de diferencias significativas entre las praxias del vestir (PV) y la orientación espacial extrapersonal (OEE) (Z = -1824; p = .0680).

En el análisis intragrupo entre los resultados obtenidos por los niños de diferentes edades en las praxias del vestir (PV) y cada uno de los subtests de orientación espacial, la Tabla II, indica la existencia de diferencias significativas entre la orientación en el propio cuerpo (OPC) y las praxias de vestir (PV) para los grupos de niños de 5, 6 y 7 años pero no para los más pequeños. En la comparación de los resultados entre praxias de vestir (PV) y orientación espacial extrapersonal (OEE), únicamente se encontraron diferencias significativas en el grupo de niños de 4 años.
 

DISCUSIÓN
Frecuentemente se considera que el desarrollo de las funciones cognitivas sigue un curso acorde a la maduración y la experiencia. La secuencia de dichos cambios sin embargo, no suele estar bien definida (Goodgold-Edwards y Cermak, 1990) y se necesitan estudios, en el ámbito de la neuropsicología del desarrollo, que analicen la relación entre diferentes funciones cognitivas. Si bien algunos estudios previos han informado de la existencia de una maduración progresiva en la realización de las praxias gestuales (ver Morris pag. 253), no existen para nuestro conocimiento, estudios que hayan analizado la relación entre las diferentes modalidades de orientación espacial y la realización de las praxias del vestir, así como la secuencia de desarrollo en la adquisición de dichas funciones. El propósito del presente estudio consistía en analizar dichos aspectos con el objetivo de clarificar, en la medida de lo posible, los respectivos patrones de desarrollo, las diferencias y/o similitudes entre ellos así como su posible relación.

Se han encontrado diferencias significativas en las medias obtenidas por todos los sujetos de la muestra entre la orientación espacial en el propio cuerpo (OPC), la orientación espacial extracorporal (OEE) y las praxias del vestir (PV). En términos generales los resultados confirmarían la hipótesis que se refiere a la posible existencia de sistemas cerebrales diferenciados para la orientación espacial y las praxias del vestir. Mientras los diferentes sistemas parecen madurar globalmente con la edad, los resultados del presente estudio confirmarían que la maduración de los mismos siguen patrones de desarrollo diferentes y al menos en parte independientes. De hecho, la puntuación obtenida en la orientación en el espacio exterior (OEE) a los 3 años, sugiere que el desarrollo de este sistema aventaja significativamente, al menos desde dicha edad, al desarrollo del sistema de orientación en el propio cuerpo (OPC) y también, aunque no significativamente en este caso, al sistema responsable de las praxias del vestir (PV).

Las diferencias encontradas entre la orientación en el propio cuerpo (OPC) y la orientación en el espacio exterior (OEE) sugerirían en primer lugar, que ambas funciones vienen regidas por sistemas cerebrales diferenciados. Sistemas que si bien se expresan de forma diferente en el rango de edades estudiadas, se podrían ir adquiririendo dentro de sus diferencias, a una velocidad similar. Podríamos decir que el patrón de desarrollo de ambos sistemas es relativamente homogéneo en función de las edades. El hecho de que la orientación en el espacio exterior (OEE) preceda a la orientación en el propio cuerpo (OPC) a la edad de 3 años y mantenga su ventaja a lo largo de las edades de la muestra, sugeriría la posibilidad de que la orientación en las direcciones espaciales exteriores sirve de soporte para ayudar a orientarse en las diferentes partes del propio cuerpo.

Además de la idea del acto a llevar a cabo en la realización de las praxias, el cerebro debe saber como esta diseñado el cuerpo y como funciona como ente mecánico (Ayres, 1985). Este conocimiento le viene dado a través de la información visual y la procedente de los sistemas táctil, kinestésico, propioceptivo y vestibular. Sistemas primarios relacionados con las áreas primarias de proyección del cortex cerebral, responsables de la percepción inmediata, como primer nivel en la organización del espacio preconizado por le Bouchl (1972). Dicha percepción se traduciría en la capacidad de discriminar direcciones en el espacio exterior tal y como han sido analizadas en este trabajo (OEE) y precedería al segundo nivel de la organización del espacio: el de la representación mental. Ambos niveles de organización son necesarios para el establecimiento de una estructura adquirida hacia los 9 años denominada por Fraisse y Piaget (1967) esquema corporal, paradigma de la orientación en el propio cuerpo (OPC), tal y como ha sido explorada en este trabajo.

Desde esta perspectiva podríamos decir que la orientación en el propio cuerpo (OPC) requeriría la puesta en funcionamiento del segundo nivel de la organización del espacio y por tanto sería de aparición más tardia. Los resultados ofrecidos en la Tabla II muestran que de las tres funciones exploradas en el presente estudio, es la orientación espacial en el propio cuerpo (OPC) la que se encuentra a los 3 años en clara desventaja respecto a las otras y en la que se obtiene una puntuación media más baja a la edad de 7-7,07 años. A dicha edad todavía encontramos diferencias significativas favorables para las praxias del vestir (PV), entre estas y la orientación en el propio cuerpo (OPC). Estos resultados nos permitirían concluir que de los tres sistema sería, el responsable de la orientación en el propio cuerpo (OPC), el de maduración más tardía desde el punto de vista ontogenético.

La edad de 5 años, resulta relevante para el desarrollo de las praxias del vestir (PV), confirmando las observaciones de Gesell (1972). Dicha edad coincide con una mejora significativa respecto a las edades previas, en la orientación sobre el propio cuerpo (OPC). El tipo de relación que se establecería entre los sistemas responsables de dichas funciones no sería, desde nuestro punto de vista y a la luz de los presentes resultados, de dependencia sino de cierto paralelismo en el que ambos sistemas interactuarían, con sus respectivos niveles madurativos, en un contexto práctico más que cognitivo o conceptual. Desde el punto de vista de Luria (1977), los sistemas cerebrales aparecen bajo la influencia práctica del nniño. El esquema corporal en este caso, como constructo mental y paradigma de la orientación en el propio cuerpo (OPC), tal y como ha sido explorada en el presente trabajo, maduraría con el asentamiento pragmático de la interacción, a través de la acción, de ese cuerpo con el mundo exterior.

Por otro lado, los resultados señalan ausencia de diferencias significativas (excepto a la edad de 4 años) entre en el desarrollo de las praxias del vestir (PV) y la orientación en el espacio exterior (OEE) lo que permitiría pensar en la posibilidad de un cierto paralelismo, a partir de dicha edad, en el grado de desarrollo y maduración de ambos sistemas cerebrales. El hecho de que el desarrollo de la orientación espacial en el espacio exterior (OEE) preceda, según los resultados obtenidos, a la adquisición de las praxias del vestir (PV), indicaría el probable beneficio que la adquisición del primer nivel de la organización del espacio, destacado por Le Boulch (1972) y referido como comentábamos más arriba, a la capacidad de discriminar direcciones en el espacio exterior, representaría para la adquisición de las praxias del vestir.

El hecho de que los niños de la presente muestra mejoren con la edad, en la realización de las praxias del vestir, confirmaría la idea de Liepmann (1905) de que la realización de las praxias se apoya en un sistema de procesamiento de las mismas que ofrece ventaja a la experiencia previa y que dicho sistema se desarrolla con la maduración del sistema nervioso. Dados los resultados encontrados en la presente muestra en los subtests de orientación, la opinión de Liepman podría hacerse extensible a la hora de explicar los mecanismos que rigen el desarrollo de los sistemas de orientación espacial, tanto de la orientación sobre el propio cuerpo como de la orientación en el espacio exterior.

Las diferencias entre sexos encontradas en el presente estudio en la orientación en el propio cuerpo confirman hallazgos previos (MacWhinney y colb, 1987) según los cuales sería, la mayor familiaridad de las niñas con las partes del cuerpo, a través del juego con muñecas, lo que daría cuenta de las diferencias. En el presente estudio tanto niños como niñas tenían que señalar las partes del cuerpo en el propio cuerpo y no en una muñeca como fue el caso del estudio previo. No obstante, el hecho de que las diferencias entre niños y niñas en el presente estudio se hayan observado en los subtests praxias del vestir (PV) y orientación en el propio cuerpo (OPC) pero no en los resultados obtenidos en la orientación en el espacio exterior (OEE) favorecería, al menos en parte, dicha interpretación.

La existencia de diferencias en el tamaño de diversas estructuras cerebrales entre niños y niñas sanos durante la fase del desarrollo del cerebro humano (Giedd y colbs. 1997) podría quizá explicar también las diferencias encontradas. Serían manifestaciones evolutivas del dimorfismo sexual durante el desarrollo del cerebro humano. Tales diferencias no deberían ser interpretadas, tanto desde el punto de vista de los autores mencionados como desde el nuestro propio, como ventajas o desventajas entre sexos. De hecho, muchas de las diferencias estructurales del cerebro desaparecen al ir madurando el mismo, quedando al final sólo los ganglios basales como sexualmente dimórficos.

En resumen, podríamos decir que los resultados permiten en primer lugar, confirman la hipótesis de la posible existencia de sistemas cerebrales diferenciados, al menos en parte, para la orientación personal,la orientación extrapersonal y las praxias del vestir. Permiten asimismo destacar la existencia de diferencias en la influencia mutua que cada uno de los sistemas de orientación mantiene con el sistema responsable de las praxias del vestir.

Los datos obtenidos en el presente trabajo ofrecen la posibilidad de describir la secuencia de adquisición de la orientación espacial y de una de las tareas motrices complejas como son las praxias del vestir. Estos datos pueden presentar un cierto valor diagnóstico si tenemos en cuenta que el retraso en la adquisición de las funciones motrices correlaciona frecuentemente con retraso mental (Adams y Victor, 1997). La comprensión de los procesos de adquisición de funciones puede ayudar, además de a comprender mejor la relación cerebro-conducta, a entender los mecanismos que intervienen en dicha relación y tanto desde el punto de vista de la normalidad como desde la perspectiva patológica. Los programas de rehabilitación neuropsicológica, tanto en niños como en adultos o ancianos requieren, para ser eficaces, basarse en el conocimiento de los mecanismos específicos que acompañan a una determinada función y si es posible el tipo de interacción que se establece entre ellos, así como entre las diferentes funciones. Esta información resulta relevante tanto a la hora de clarificar, cuales de dichos mecanismos están alterados o qué interacciones están desintegrados, así como a la hora de desarrollar estrategias de rehabilitación basadas en diagnósticos precisos.
 

BIBLIOGRAFÍA
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